Kjell Askildsen, genio del relato corto, está muerto

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Kjiell Askildsen (1929-2021) / Fotografía: Tomada de ‘ABC Cultural’
Kjiell Askildsen (1929-2021) / Fotografía: Tomada de ‘ABC Cultural’

El noruego Kyell Askildsen, maestro irrefutable del relato corto, falleció en la noche de este jueves 23 de septiembre, una semana antes de cumplir los 92 años. Según Ingeri Engelstad, directora de la editorial Oktober, el escritor murió “en paz” acompañado por su esposa Gina Gertsen.

“Es una gran pérdida para la literatura noruega y para nosotros en la editorial. Kjell Askildsen estableció su propio estándar para la narración y el arte de la prosa”, dijo Engelstad a Verdens Gang (VG), el principal diario de Noruega.

Su debut literario aconteció en 1953 con la publicación de Desde ahora te acompañaré a casa, un título en cierto modo premonitorio –si bien a las primeras de cambio prohibido por inmoral en la biblioteca pública del pueblo natal de su autor– pues durante los siguientes setenta años Askildsen se convertiría en una compañía recurrente para los buenos lectores noruegos, y para muchos otros alrededor del mundo gracias a traducciones en más de treinta lenguas.

Artífice de estilo sobrio, minimalista, a la vez hondo y cortante, como la belleza de los fiordos, Askildsen fue un virtuoso tanto en la generación de atmósferas –tensas, sombrías, o bien sospechosamente transparentes, a menudo infundidas con una dosis esencial del alma del paisaje– como en la construcción de unos personajes solitarios, parcos, irónicos, en cierto modo ingenuos, siempre animados por algún diminuto –en rigor, inmensurable– motor pasional inconfesado.

“Llevaba un rato junto a la ventana abierta mirando la acera. Estaba vacía, era domingo a primera hora de la tarde, y también él se sentía vacío por dentro, como si lo desierto de la acera hubiese penetrado en él, y cuando su mujer, desde el sillón al fondo de la habitación, le preguntó algo que sólo requería un sí o un no por respuesta, él no contestó. No contestó, él mismo era una acera completamente vacía”. Así comienza el cuento titulado “La colisión”. Y más adelante se lee: “Se metió en el baño. Se desnudó. No hay nada que decir, pensó, ella no lo entendería, no tiene ningún abismo dentro”.

“Es un artista del narrar y ha creado un estilo indeleble. Puede narrarlo todo y de la mejor manera con personajes sin rostro ni más rasgos físicos que el detalle indispensable, con nombres que se olvidan de inmediato, sin tonos de voz”, escribió el argentino Rodolfo Fogwill, quien prologó sus Cuentos reunidos.

“Nunca escribo menos de lo que tengo que decir”, respondió alguna vez el propio Askildsen en respuesta al habitual expediente –aquí refrendado– del minimalismo.

Tras conocerse su muerte este viernes, el novelista noruego Dag Solstad declaró: “Si nos fijamos en las escuelas de autor en este país, está claro que Kjell tuvo una gran influencia”.

Comparado en varias ocasiones con autores de la estatura de Hemingway, Carver, Kafka o Beckett, Askildsen es quizá –¿junto al dramaturgo Jon Fosse?– el escritor noruego más importante desde mediados del siglo XX; probablemente desde Knut Hansum, Premio Nobel de Literatura en 1920, si bien tipos como Jostein Gaarder y Karl Ove Knausgård son mucho más conocidos en la actualidad.

En cualquier caso, fue descubierto bastante tardíamente por las editoriales y los lectores en español. “Se trata de uno de los secretos mejor guardados de la literatura europea y uno comienza a sospechar que, si no tiene la fama que sin duda merece, es porque su visión de la así llamada condición humana no es precisamente de las que ganarían un concurso de popularidad”, escribió Ubaldo León en Rialta Magazine.

El crítico postula “los elementos fundamentales del territorio Askildsen”; a saber, “la ironía sutil, gélida y certera, el sarcasmo antirreligioso, la noción (muy cercana a la de Thomas Bernhard) de la familia como infierno primigenio, el antisentimentalismo que no es sólo una elección existencial sino también el fundamento de una poética; en fin, el nihilismo tranquilo, sin estridencias, de alguien que se lo toma todo con calma y parece susurrarle al lector: «no te exaltes, es cierto que nada tiene sentido pero, bueno, eso es lo que hay y quejarse no va a servir de nada»”.

Entre sus libros de relatos más notables se encuentran Últimas notas de Thomas F. para la humanidad (1983), Un vasto y desierto paisaje (1991; Premio de la Crítica en Noruega), Un repentino pensamiento liberador (1987) y Los perros de Tesalónica (1996). Además publicó varias novelas.

Nacido en Mandal, Noruega, el 30 de septiembre de 1929, Kjell Askildsen fue nombrado en diversas ocasiones entre los candidatos al Nobel de Literatura.

Fue reconocido, en cambio, dos veces con el Premio de la Crítica en su país, y asimismo con el Premio Literario Riksmålsforbundet (1987), el Premio Aschehoug (1991), el Premio Dobloug (1995), el Premio Honorario Brage (1996), el Premio October (1997), el Premio de la Academia Noruega en memoria de Thorleif Dahl (2004) y el Premio Nórdico de la Academia Sueca (2009).

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