‘La confesión más sincera’, una retrospectiva del artista coreano Chang Ucchin

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Chang Ucchin. Imagen: The Korean Times.
Chang Ucchin. Imagen: The Korean Times.

Trescientas obras de Chang Ucchin, figura casi mítica del ámbito artístico coreano, se reúnen en una retrospectiva, La confesión más sincera, en el Palacio Deoksugung del Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Seúl, hasta el 12 de febrero de 2024. La muestra construye otro canal de acceso a la obra singularmente vital de Chang, un autor que edificó su carrera a contracorriente del auge de la abstracción en la Corea de la posguerra europea.

Chang Ucchin nació en la Corea ocupada por Japón. Su fecha de nacimiento, 26 de noviembre de 1917, corresponde al calendario lunar, que él prefería. Se formó en Tokio, como era la costumbre de los artistas coreanos más ambiciosos. Tras aprender allí estilos artísticos occidentales, fundó en Corea en 1947 el Grupo Neorrealista, un grupo de arte modernista, informa The Korea Times.

Cuando Corea del Sur se independizó en 1945 y el país empezó a reconstruir su identidad tras la dominación extranjera, las obras de Chang podían leerse como un homenaje al patrimonio de su tierra y sus costumbres, anota Andrew Russeth para Artnews.

Pintura de Chang Ucchin. Imagen: The Korean Times.
Pintura de Chang Ucchin. Imagen: The Korean Times.

Por ejemplo, un óleo de 1949, “representa una robusta jarra de arcilla que podría usarse para fermentar kimchi, y muchas exhiben tanto el sol como la luna, tal y como aparecen en las pinturas tradicionales de la Dinastía Joseon. El historiador del arte Kang Byoungjik destaca que 440 de los 730 óleos de Chang (¡alrededor del 61%!) contienen urracas, un ave con connotaciones auspiciosas en Corea”, explica Russeth.

Gente que se asoma desde unas casas pequeñas, niños, árboles, pájaros y otros animales habitan las pinturas del autor coreano. Los cuadros más grandes sobrepasan, sólo por un poco, las dimensiones de una hoja en formato carta. Cuando la guerra en Corea hizo escasear el lienzo, Chang pintaba sobre papel. Casi todas sus piezas representan escenas tranquilas, armónicas, coloridas, a veces oníricas, de la Corea rural.

“La vida real puede quedarse corta. Pero el arte de Chang no busca la utopía”, dice Russeth en torno a estos cuadros que reflejan con autosuficiencia el esplendor de lo simple y cotidiano, indiferente a todo deseo de progreso y modernidad.

Pintura de Chang Ucchin. Imagen: The Korean
Pintura de Chang Ucchin. Imagen: The Korean

“Mientras su Corea del Sur natal atravesaba cambios políticos y económicos sísmicos, y otros artistas como Kim Whanki y Yoo Youngkuk se aventuraban en terrenos abstractos apasionantes, Chang perfeccionaba su lenguaje hasta lo absolutamente esencial”, agrega Russeth. “Representaba los ojos con sólo dos puntos o círculos, y a menudo a las personas como simples figuras de palo o una mancha de pintura”.

“Soy simple”, fue el lema que condujo al artista durante toda su vida, lo que fue de la mano con su incansable defensa de la inocencia infantil a lo largo de su carrera.

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El historiador del arte Hong Sunpyo firma las palabras que acompañan el catálogo de la exposición, que toma su nombre de unas declaraciones ya legendarias del artista: “Mis cuadros son mi verdadero yo. Me confieso en mis cuadros, me revelo y me libero por completo”.

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