Toda la filmografía de Luis Buñuel en retrospectiva del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires

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Luis Buñuel (España, 1900 – México, 1983)
Luis Buñuel (España, 1900 – México, 1983)

Luis Buñuel (España, 1900 – México, 1983) se encuentra en el exclusivo grupo de grandes autores cinematográficos que, pasadas varias décadas de su muerte, continúa suscitando interés más allá de los circuitos especializados. Aclamada por la crítica internacional, su vasta producción, entre México y Europa, ha legado algunas de las obras más trascendentes del séptimo arte.

El sentido de contemporaneidad de la filmografía buñueliana y su singular perspectiva vanguardista han garantizado que la poética del aragonés no se agotase en su presente. Su estilo, de hecho, constituye aún uno de los más personales e influyentes. Quizá por tal motivo Tarkovski dijo que “absolutamente nadie en este oficio alcanza a Luis Buñuel. Es el supremo cineasta, el creador por excelencia del cine”.

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), Argentina, ha organizado una retrospectiva integral del maestro español con el propósito justamente de celebrar su actualidad y su impronta en la historia del cine, así como para contribuir a la difusión, conocimiento y estudio de su obra. Durante todo el mes de septiembre la prestigiosa institución proyectará el conjunto de películas realizadas por Buñuel en México, mientras que programará en octubre las producidas en territorio europeo. Esta iniciativa no sólo revisará la totalidad de la creación buñueliana por primera vez, sino porque dará la posibilidad, al público interesado, de ver en 35mm muchos de los títulos principales del autor, lo cual permitirá apreciar mejor sus cualidades visuales y las texturas originales.

Después de sus tres primeras películas, de franca estirpe vanguardista y experimental —Un perro andaluz (1928) y La edad de oro (1930), realizadas bajo la impronta del surrealismo, y Las Hurdes (1932), precursora de la poética neorrealista–, Buñuel pasó muchísimo tiempo sin filmar, hasta que encontró en México la oportunidad y las condiciones para retomar su carrera como director. En ese país consumó hasta veinte producciones en las que –según puede apreciarse– ganó en oficio y terminó de esculpir su estilo, concretó las inquietudes artísticas esbozadas en sus trabajos precursores y se explayó en temas que caracterizan la totalidad de su creación.

Fotograma de ‘Nazarín’, Luis Buñuel, dir., 1959.
Fotograma de ‘Nazarín’, Luis Buñuel, dir., 1959.

“Buñuel no sólo encontró en México asilo político de la dictadura franquista”, subrayan los curadores del ciclo, “[…] sino también una industria cinematográfica próspera que le permitió iniciarse como realizador profesional tras sus comienzos independientes en el surrealismo”.

“Aunque durante muchos años el cine mexicano del realizador –con algunas excepciones obvias como Los olvidados— fue desestimado por la crítica”, advierten, “en las últimas dos décadas se consolidó una mejor apreciación que permite entenderla ya no sólo como un medio de supervivencia sino como el primer contexto en el que Buñuel pudo desplegar sus múltiples obsesiones, a veces sin disimulos y otras apenas escondidas tras la fachada de los géneros populares, como la comedia de enredos o el melodrama, con resultados únicos en la rica historia del cine latinoamericano”.

Ciertamente las películas mexicanas de Buñuel todavía son objeto de polémicas por haber sido producidas en los predios del cine comercial. Sin embargo, algunas no han dejado de recibir el reconocimiento de la crítica, que considera a filmes como Los olvidados (1950), Él (1953), Nazarín (1959) y El ángel exterminador (1962) clásicos indiscutibles de la historia del cine. Esos títulos son apreciados como profundamente reveladores de la naturaleza humana, dotados asimismo de una singular inventiva artística capaz de influir en el cine posterior.

Sin las significativas obras realizadas en México, Buñuel no habría acometido la arriesgada empresa fílmica europea posterior a Viridiana (1961), una película incluida dentro de su producción latinoamericana. Las punzantes meditaciones del aragonés sobre la nacionalidad, la burguesía, la mujer, la familia, la religión, la infancia, el erotismo… –reflexiones que tanto ha aplaudido la crítica– se encuentran ya en las insólitas historias narradas en México.

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Cartel de ‘Viridiana’ (1961), Luis Buñuel (IMAGEN www.malba.org.ar)
Cartel de ‘Viridiana’ (1961), Luis Buñuel (IMAGEN www.malba.org.ar)

El Malba ha orquestado esta primera revisión de la obra específicamente mexicana de Buñuel, sobre todo, para llamar la atención sobre su impronta en el cine latinoamericano. El Nuevo Cine Latinoamericano de los años sesenta es absolutamente deudor de la visión artística y de la realidad patente en Los olvidados, Ensayo de un crimen (1955) y Simón del desierto (1965), por sólo mencionar algunos ejemplos.

Buñuel tuvo el genio y la inteligencia para trasgredir el exotismo superficial imperante en la producción mexicana de su época; consiguió casi un imposible: una narrativa comercialmente efectiva, funcional en taquilla, y a la vez trasgresora de los códigos tradicionales de la comedia y el melodrama. Por supuesto, la misma cultura mexicana, y la idiosincrasia de su gente, resultaron terrenos fértiles que nutrieron el imaginario del director, y le abrieron la posibilidad de plasmar sus obsesiones autorales: esa visión ácida de las instituciones sociales y del ser humano que lo caracteriza.

Durante la retrospectiva mexicana, a lo largo de todo el mes de septiembre, además de las películas mencionadas, se podrán ver: Gran Casino (1947), El gran Calavera (1949), Susana (1951), La hija del engaño(1951), Subida al cielo (1951), Una mujer sin amor (1952), El bruto (1953), Abismos de pasión (1953), Robinson Crusoe (1954), La ilusión viaja en tranvía (1954), El río y la muerte (1955) y La joven (1960), así como Si usted no puede, yo sí (1950), un filme dirigido por Julián Soler, cuyo guion fue escrito por Buñuel y Luis Alcoriza. Más allá de las particulares anécdotas narradas en estas cintas, se aprecia la propensión del director aragonés a sondear la moralidad del hombre presionada por sus sentimientos y sus circunstancias. Varias de estas obras constituyen profundos estudios sobre la represión, el egoísmo y la maldad.

El Malba ha querido agradecer “la inestimable colaboración de la Embajada de México en Argentina, que a su vez ha gestionado el concurso de la Cineteca Nacional de México para la gran mayoría de los materiales”. Sin la colaboración de dicha entidad, asegura el museo, no hubiese sido posible exhibir este notable catálogo fílmico “en las mejores condiciones posibles”.

En octubre, la revisión buñueliana transitará hacia/por las películas realizadas más tarde en Europa, entre las que destacan La vía láctea (1969), El discreto encanto de la burguesía (1972) y Ese oscuro objeto del deseo (1977).

Toda la trayectoria de Buñuel está atravesada por unas excepcionales riqueza estilística e irreverencia temática, así como por una insólita imaginación que todavía sorprende. La retrospectiva del Malba –si estás en Buenos Aires– será una oportunidad única para constatarlo.

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