Versión restaurada de ‘Nazarín’, el emblemático filme de Luis Buñuel, se exhibe en el MoMA

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Fotograma de ‘Nazarín’, Luis Buñuel, dir., 1959.
Fotograma de ‘Nazarín’, Luis Buñuel, dir., 1959.

La versión restaurada de Nazarín (1959), una de las joyas cinematográficas del vanguardista Luis Buñuel, es la propuesta más reciente del programa MoMA present, una iniciativa del Departamento de cine del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), consagrada a la presentación de producciones relevantes y clásicos de la cinematografía internacional. Desde el martes 12 de abril de 2022, y hasta el viernes 18, durante toda la semana, el público podrá disfrutar en alta definición de esta obra maestra en el Debra and Leon Black Family Film Center.

Por varios años Nazarín permaneció fuera de distribución a causa de la baja calidad de las copias que se resguardaban. Ahora vuelve a circular gracias a la restauración emprendida por la Cineteca Nacional de México y la Fundación Televisa, instituciones comprometidas con la salvaguarda del patrimonio fílmico mexicano e internacional.

Organizado por Dave Kehr, miembro del Departamento de cine del MoMA, en colaboración con el Festival Internacional de Cine de Morelia y las organizaciones antes mencionadas, esta exhibición del filme aspira a promover la obra del autor español, sobre todo de las películas que realizó en México, de las cuales Nazarín es una de las más trascendentes, merecedora del Premio Internacional del Jurado en Cannes en el año de su estreno.

En Nazarín destacan la expresiva fotografía realizada por Gabriel Figueroa, colaborador del director en otras importantes obras como Los olvidados, El Ángel Exterminador, Simón del desierto; y la económica puesta en escena, capaz de aprovechar alegóricamente las condiciones naturales de los espacios.

La restauración invita a revisar críticamente ambos aspectos. La manera personal en que Buñuel instrumentó estos dos rubros del lenguaje cinematográfico, ejercería una influencia decisiva en los grandes autores del Nuevo Cine Latinoamericano de los sesenta, quienes encontraron en la mirada y el estilo del director español un camino para desarrollar un lenguaje fílmico acorde a su propio proyecto identitario de cultura. Nazarín es también un ejemplo cabal de ese cine hondamente reflexivo que tanto sedujo a las posteriores generaciones de creadores; un filme capaz de meditar sobre la realidad desde una vasta sensibilidad antropológica, sin renunciar a la expresión autoral, el riesgo narrativo y el vuelo de la metáfora.

Buñuel fue un creador convencidamente experimental, interesando en explorar las posibilidades expresivas del lenguaje audiovisual; de ello dan fe las películas realizadas durante sus años de militancia directa en las filas del surrealismo: El perro andaluz y La edad de oro. Sin embargo, la trascendencia de su cine no se reduce a la inventiva de su estilo; las películas de este director son profundos alegatos sobre la existencia del hombre y su condicionamiento por los contextos históricos, políticos y culturales en que le ha tocado vivir.

Convencidamente existencialista, el de Buñuel es un cine sobre la ética y la tragedia humana. Como intelectual crítico que fue, su trabajo no dejó de cuestionar las más variadas problemáticas sociales; por mencionar apenas tres ejemplos: acusó la burguesía en La edad de oro, meditó sobre la pobreza y la injusticia judicial en Los olvidados, y reflexionó sobre los dogmas de la fe y la religión en un contexto marcado por la ignorancia y la precariedad en Nazarín.

A lo largo de toda su filmografía, Buñuel volvería una y otra vez sobre la religión. Nazarín es una de las obras donde la corrosiva perspectiva del realizador sobre este asunto alcanza mayor plenitud. Justamente fue este aspecto el condicionante de que, en su momento, el filme se censurara en los Estados Unidos, y no fuera proyectado en salas hasta el año 1968.

Para aproximar al público a todos los aspectos que han marcado el devenir de este clásico, el programa diseñado por el MoMA incluye también la proyección del documental Tras Nazarín (2015), en el que Javier Espada, su director, emprende la necesaria tarea de valorar la trascendencia de la película y mostrar su relevancia para la Historia del cine. “Mucho más que un documental estándar de making-of”, explica el museo en su página web, “Tras Nazarín ubica el filme de Luis Buñuel de 1959 dentro del paisaje mexicano de su época; utiliza fotografías fijas tomadas por el propio director y por el gran fotógrafo mexicano Manuel Álvarez Bravo […] para vincular las imágenes de la película con el paisaje rural en que se emplaza la historia tal y como era en el momento del rodaje y como es en la actualidad. Entrevistas con colaboradores de Buñuel, entre ellos el guionista Jean Claude Carrière y los intérpretes Ignacio López Tarso y Silvia Pinal, evocan los métodos del director. Mientras las reflexiones de cineastas (incluidos Arturo Ripstein y Carlos Reygadas), críticos y académicos contemporáneos sitúan esta obra, eternamente audaz, en el contexto del catolicismo español y la historia de México”.

Basada en la novela homónima de Benito Pérez Galdós –autor al que Buñuel recurriría en otras dos ocasiones, en Tristana y Viridiana–, Nazarín narra un grupo de acontecimientos que le suceden al Padre Nazarín; dichos eventos resultan historias particulares que orquestan parábolas morales. El joven Padre es forzado a abandonar la parroquia donde oficia después de proteger a una prostituta, a partir de ese momento emprende un viaje en el que sus acciones, los encuentros y desencuentros que tiene en su camino, obligan a pensar acerca (ponen en entredicho) los mandatos del cristianismo y el sentido de la caridad.

La restauración de la película se consumó en el 2019 y tuvo su premiere en el programa Cannes Classics del importante evento francés, como parte de un homenaje al director español y a los sesenta años del estreno del filme. “El escaneo y la restauración digital en 3K se realizaron a partir del negativo original en acetato de 35 mm, y de copias positivas que pertenecen al Acervo de la Cineteca”, comentó la propia institución. “De una de estas copias provino también el audio de la película. Se restauraron 135 mil 761 cuadros en total”.

Ese año se restauraron otras dos importantes películas de Buñuel: Los olvidados, como parte de una colaboración entre The Film Foundation’s Cinema Proyect, la Fundación Televisa, la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM, y La edad de oro, a mano de la Cinémathèque Française y el Centre Pompidou.

Esta semana de exhibición en Nueva York es un reconocimiento de la trascendencia del filme, y una oportunidad para volver a celebrar la maestría del director aragonés y su esencial legado al cine mexicano y latinoamericano.

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