
Solo quería agradecerles por tener el valor de publicar el excelente escrito de B. Ruby Rich sobre Conducta impropia.
Como Rich señala tan hábilmente, la verdadera cuestión de la película no es la libertad sexual o artística, sino la legitimidad de la Revolución cubana. La sociedad cubana posrevolucionaria está llena de contradicciones y discrepancias –que, según mi experiencia, los cubanos en la isla parecen estar más que dispuestos y capacitados para debatir–, pero su mayor problema sigue siendo la cada vez más beligerante hostilidad de la nación más poderosa del mundo, que casualmente está a noventa millas de distancia. Conducta impropia aboga por el mantenimiento del bloque con “motivos morales”, una posición típicamente cínica característica de la era Reagan.
De nuevo, gracias por su valor.
Richard Peña
Director de The Film Center
School of the Art Institute of Chicago
Chicago, Illinois
* Traducción de Rialta Staff.


