La revolución es camuflaje de erecciones y violencia. En medio del ambiente rojo, la ‘pinga dentata’ de Peña sale del retrete con un discurso alternativo: ¡Plaf!
Las acciones de Byars eran breves, duraban apenas unos minutos. Algunos sospechan que Byars ansiaba trascender como el payaso eventual de un milagro espectacular.