El novelista británico Julian Barnes, integrante de la tan celebrada y publicitada primera generación de la revista Granta, es el ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026 por ofrecer “una visión lúcida, cálida y compasiva del género humano” y emplear “la memoria como configuradora de identidad sin renunciar a la imaginación, con el amor como principio esencial”.
De tal modo lo ha puesto el jurado que presidió Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española, y que integraron una docena de escritores y críticos, quienes destacaron, asimismo, “su condición de extraordinario narrador y ensayista, dotado de humor, ironía y de un «optimismo melancólico y un pesimismo alegre», según sus propias palabras”.
“Su obra reelabora, con mirada europeísta, la historia de la literatura, el arte, la música e incluso la gastronomía, hasta alcanzar un estilo único, que lo singulariza dentro de una generación de autores británicos especialmente brillantes, que ha marcado la literatura contemporánea”, se lee al final del fallo.
A sus ochenta años –y aquejado de un cáncer de sangre poco común, si bien tratable–, el autor de El loro de Flauberty El sentido de un final (Booker Prize en 2011) –cuyas obras han aparecido con puntualidad en español bajo el sello Anagrama– había anunciado un retiro casi completo tras su más reciente libro, de título inequívoco, Departure(s) (Despedidas), publicado a comienzos de año.
“Será mi último libro. Aunque no dejaré de escribir. Lo haré para los periódicos, o ensayos y cosas por el estilo”, dijo por entonces a El País.
Conocido por la hibridez genérica y su particular humor, Barnes ha sido uno de los grandes nombres de la literatura británica en las últimas décadas junto a compañeros de hornada —aquellos 18 nombre promocionados por Granta a partir de 1983– como Martin Amis, Ian McEwan, Kazou Ishiguro o Salman Rushdie.

Julian Patrick Barnes (Leicester, 1946) se formó Lenguas Modernas en el Colegio Magdalen, y luego fue lexicógrafo para el diccionario Oxford, periodista y crítico literario para New Statesman y del Sunday Times, y columnista para The Observer y de The New Yorker.
Su primer libro, Metroland (1980) mereció el Premio Somerset Maugham, en 1981, y ya fue finalista del Premio Booker con su tercera novela, Flaubert’s Parrot, que le granjeó el el Premio Geoffrey Faber Memorial y el Premio Médicis. Novelas como England, England y Arthur & George, en 1998 y 2005, también estuvieron entre las aspirantes al gran lauro de las letras en lengua inglesa, que conquistó finalmente con The Sense of an Ending.
En octubre próximo será cuando reciba en la ciudad de Oviedo, de manos de la Familia Real española, el Princesa de Asturias de las Letras, dotado con 50 mil euros.


