En estos últimos meses, la música cubana se ha desplegado como un mapa de escenas que se tocan a distancia, con artistas, productores, estudios y sellos repartidos por todo el planeta. Lo que une a ese archipiélago es la sensación de estar dialogando con una memoria propia. La tradición, más que una cita respetuosa, es una biblioteca que se revisita y se actualiza en tiempo real, mientras cohabita con los tiempos del urbano.
Esta lista reúne veinte pistas –álbumes, sencillos y colaboraciones– donde esos hilos se cruzan y discuten qué puede ser hoy “música cubana”.
Sueño con serpientes – Silvio Rodríguez & Chico Buarque
En esta nueva versión, Sueño con serpientes deja de ser solo una pesadilla alegórica y se vuelve un diálogo en el que la voz de Silvio conserva el filo original y Chico Buarque le añade gravedad y una forma seca de ternura. El video, filmado en La Habana entre el 6 y el 11 de abril de este año, apuesta por una mirada documental que los muestra a ambos en el estudio Ojalá y caminando por una ciudad deteriorada que sobrevive a sus ruinas, mientras la vieja alegoría de las serpientes –esas fuerzas que siempre vuelven en otra forma– suena hoy en la voz de uno de los defensores más visibles del orden establecido.
AIRE – X Alfonso
Aire, el nuevo disco de X Alfonso, es una colección de versiones que hila varias generaciones de la canción cubana, donde duetos con Silvio Rodríguez, Carlos Varela o Santiago Feliú conviven con temas propios y arreglos casi sinfónicos que prolongan esta faceta de Alfonso que ya vimos desplegarse en Ancestros Sinfónico. Uno de los momentos más memorables del álbum es la versión de Como los peces, el clásico de Varela cuya letra se siente, por desgracia, más actual que nunca y funciona como un recordatorio de cómo ciertas imágenes de país se han vuelto persistentes.
Falcón in Blue – Alejandro Falcón
En plena pandemia, Alejandro Falcón escribió el danzón Una tarde en Puerto Padre, dedicado a Emiliano Salvador, y unos años más tarde se convertiría en uno de los temas esenciales de Falcón in Blue, el nuevo disco del pianista que abre la colección Cuban Notes, con la que el sello estadounidense Dot Time Records revisita la música cubana. En el tema, el piano convoca a Orlando “Maraca” Valle, cuya flauta le responde en un viaje de ida y vuelta que suena a conversación entre generaciones. El álbum, grabado en La Habana con invitados como el saxofonista Ted Nash y la trompetista Rachel Therrien, recorre en nueve canciones un paisaje donde danzón, son, rumba, bolero y cha-cha-chá orbitan alrededor del jazz.
bAJANDO DEL MONTE – Abel Lescay
bAJANDO DEL MONTE, el nuevo EP de Abel Lescay, gira en torno a lo que él ha denominado “música de susto”, en un terreno a medio camino entre la canción, el free jazz y el performance. Un buen ejemplo es YA SÉ Q FUMO MUCHOO, donde Lescay toma una ranchera y la va desintegrando mientras teclados, vientos y su propia voz se doblan y distorsionan hasta volverse el mal viaje que anuncia el título. Más que experimento, suena a diario de una ansiedad que se baila con cautela.
Offerings – Ibeyi
Cuatro años después de Spell 31 y ya con sello propio, Ibeyi adelanta su nuevo proyecto, Offerings, con el sencillo Aset y el clip que lo acompaña. Rodado en el edificio Girón de La Habana, recrea una fiesta donde conviven generaciones, tambores, dominó y cuerpos sudados. El título retoma uno de los nombres de la diosa Isis, y en la canción las voces de Lisa-Kaïndé y Naomi se mueven entre el conjuro y el reproche mientras hablan de devoción, sacrificio y un amor inclinado hacia el desequilibrio. Más que un regreso a la raíz, Aset funciona como una posesión comunitaria que baja el mito del altar y lo mete en un apartamento lleno de gente; la magia se muestra a través del baile.
Flores y Fuego – Diana Fuentes, Kelvis Ochoa & Gonzalo Rubalcaba
Flores y Fuego, el cuarto disco de Diana Fuentes y su primer álbum en siete años, entra en la canción de amor con una madurez poco habitual, capaz de hablar de finales negociados entre adultos y sin villanos. En No lo hagas por mí se discuten los términos de la separación, y la voz de Kelvis Ochoa y el piano de Gonzalo Rubalcaba se suman a la conversación. En tiempos en que tantas canciones confunden intensidad con dependencia, Diana Fuentes prefiere defenderse con calma, aunque por momentos su pulcritud emocional roce el borde de lo correcto y uno extrañe cierta incomodidad visceral.
No soy eso – Wendy Gálvez & Rolando Luna
En No soy eso, Wendy Gálvez evita el portazo y no anuncia la partida desde la rabia, sino desde el cansancio de quien necesita corregir la imagen que otro construyó sobre ella. El single, editado por Páfata Music, se apoya con comodidad en la voz y el piano, con un Rolando Luna curtidísimo en estas lides de acompañar a cantantes con un sonido cercano al bolero y al filin.
Negra – Jotabarrioz
Jotabarrioz presenta Negra como “un bolero roto a una mujer rota: La Habana”. Aunque viene del rap, el cantante aquí no dispara versos, sino que se confiesa y trata a la ciudad como un cuerpo amado y cansado, al que le sigue escribiendo aunque duela. La producción atenúa la penumbra y deja al frente una voz que entona la canción de una generación que sigue enamorada de La Habana, pero a la que cada vez le cuesta más habitarla.
La Chiva – Ronkalunga
La Chiva lleva la tradición cubana del changüí, la trova, el bolero y el son hasta Crescent Moon Records, el sello de Emilio Estefan, que graba a Ronkalunga en Miami con una sonoridad pensada para cruzar fronteras. Ronkalunga es un trovador de lo cotidiano que canta sobre la renta, el cansancio y los dilemas de la calle, y convierte la precariedad en materia de baile sin lavarle la cara. Si algún riesgo tiene el disco es su propia pulcritud, una producción orientada al mercado que por momentos suaviza lo que debió ser más crudo, aunque lo salvan temas como El Millonario, un son tremendamente disfrutable sobre lo que cuesta el día a día.
La Fiesta – EDÚ CAMPOS & Pedrito Martínez
La Fiesta junta las percusiones afro del cubano Pedrito Martínez con las del peruano Edú Campos en una celebración de esa fiesta que es la vida, incluso en el minuto después. Los cajones, las tumbadoras y las campanas se contestan en una reunión de hermanos en la que no existen las jerarquías, solo el goce. Lo que nos queda es un coro sencillo y pegajoso, sin drama, y las ganas de que sigan tocando.
Un Tin – Payaso x Ley, Rowell Urban, Befocus Music & Ernesto Losa
Un Tin abre con una introducción de tenor lírico que dura lo que tarda en ser aplastada por el beat de Ernesto Losa. Estamos ante un caso singular: el reparto se autodevora y usa un gesto operístico para parodiar la letra de una canción que termina regalándonos otro mantra callejero. Es probablemente el momento más juguetón de la selección, un tema para poner a todo volumen y repetir.
Te Toca – Cimafunk & La Tribu
Te Toca (Mala Cabeza Records) es lo que pasa cuando Cimafunk y La Tribu entran a un estudio para hacer lo que mejor saben: tocar en vivo, sin overdubs ni maquillaje digital. Hace tiempo que La Tribu dejó de ser “la banda de apoyo de Cimafunk” y se convirtió en un organismo completo, capaz de sostener al showman desbordado y de empujarlo más allá de sus propios límites. El álbum es funk afrocubano en carne viva: metales sudorosos, voces en coro y un groove que va del bolero al delirio del funk, pensado para sonar como si el escenario estuviera a unos metros del oyente.
La vida es una – Wampi
Hedonismo como mecanismo de emergencia en el que Wampi nos vende la fiesta como salvavidas, no porque todo esté bien, sino precisamente porque no lo está. El single, editado por Awaken Music, recuerda al Luny Tunes de Salió el sol, de Don Omar y se mueve en un pulso de fiesta sostenida, con la noche, el DJ y ese “sin plata vamos a pasarla bien” implícito como códigos del reparto. No quiere ser profunda, quiere ser útil, y esa utilidad ya es una forma de inteligencia pop.
Código Afro, Vol. 2 – Yomil
Con Código Afro, Vol. 2, Yomil apuesta por continuar el sonido que ya explorara en el primer volumen, algo más cercano al lounge del bar de una piscina que al barrio que le diera la fama. De Oraré, un afro house que invoca a Elegguá, a Mikaela, reversión junto a Ricardo Leyva del clásico contemporáneo, Yomil explora los cruces entre la música electrónica, la tradición afrocubana y los ritmos populares, en un riesgoso ejercicio en el que intenta reclamar, para sí y para su gente, un linaje más viejo que el reparto.
Sin Pena – Bebeshito, Rey Tony, Helabusador & DJ Honda
Reparto sin complejos que no intenta suavizarse para entrar por la puerta del pop latino, con DJ Honda armando una base de pocos elementos y las voces al frente en una canción con más actitud que melodía. Bebeshito, Rey Tony y Helabusador se reparten un tema en el que cada entrada sube el voltaje del coro, y los versos están pensados para circular por las bocinas del bonche y el club, además de los estados de WhatsApp. Es un corte hecho para ser útil en la noche, más pendiente del impacto inmediato que de la fineza, y cumple su propósito a la perfección.
Delincuente – Melanie Santiler
Melanie Santiler le canta al chico malo en Delincuente, sobre una base de reparto rebajado en la que no manda la armonía, sino la actitud. Detrás del arquetipo, nos dice, hay una rendición (de ambos lados) y el chico duro termina domesticado. Melanie canta con frases cortas y sensualidad directa, y eso la salva, porque una canción así se cae si se pone trascendente; el truco está en entregarse mientras se canta sobre tener el control.
Cannela’s – Cannela
Cannela se abre paso en la música cubana con Cannela’s, un tema homónimo con el que se presenta en la nueva escena urbana local. La base de DJ Movie la coloca en el territorio del trap y del urbano cubano, con un tono desafiante en el que la cantante presume su versatilidad y control del flow. El video, dirigido por Ara Estudio, apuesta por una estética limpia y frontal, centrada en su figura, y funciona como carta de presentación de una de las voces femeninas más prometedoras del panorama emergente.
dandovueltasdandovueltas… – RaiNao & Omara Portuondo
dandovueltasdandovueltas… no engaña; la canción da vueltas de verdad, en la frase, en el deseo, en ese vínculo que se va y siempre encuentra cómo volver. El tema, parte de Marcriá, el nuevo álbum de la puertorriqueña RaiNao, se mueve en una cadencia media que mira al bolero, al reguetón y a la canción alternativa sin caer del todo en ninguno. La entrada de Omara Portuondo es el golpe de gracia: RaiNao trae la ansiedad moderna; Omara, la memoria de haber visto este mismo drama con otros nombres y otros vestidos. La juventud pone el loop, la experiencia pone la cicatriz.
Mal de Amor – La Bendición feat. Camila Guevara
En Mal de Amor, Camila Guevara canta al despecho junto a La Bendición en clave de salsa brava puesta al día, en lo que ella misma describe como un guiño a Alexander Abreu y la escuela de Havana D’Primera. Es un tema mezclado con un ojo puesto en las playlists, pero que canta al dolor en serio y no se permite el drama fácil. La canción forma parte de Vol. 1, el debut de la banda mexicana La Bendición: diez cortes de salsa a lo Fania grabados entre México, Cuba y Miami, algunos de ellos en el estudio habanero de PM, con invitados como Melanie Santiler y América Valdés.
Lo que le falta a La Habana – Eduardo Sandoval
Trombonista de oficio, Eduardo Sandoval lleva rato recorriendo el camino marcado por Alexander Abreu: el del instrumentista de timba que termina al frente del micrófono y se asume también como cronista. En Lo que le falta a La Habana entrega una crónica urbana pensada para bailar, con metales al rojo vivo, coros pegados al habla de la calle y un montuno infatigable que parece escrito para que la pista no descanse. El tema confirma a Sandoval como una de las voces que mejor entienden cómo la timba puede seguir contando la ciudad desde el cuerpo.

