Festival de cine cubano en Nueva York presentará este verano obras de nueve realizadores de la isla y la diáspora 

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El Centro Cultural Cubano de Nueva York y Anthology Film Archives vuelven a unir fuerzas para celebrar su festival anual de cine de verano (del 13 al 16 de agosto), una cita ya consolidada en el calendario cultural de la ciudad. La selección de este año convoca a nueve cineastas cubanos contemporáneos radicados en Berlín, España, París, La Habana y Estados Unidos, y construye, película a película, un mapa de la diáspora que no renuncia a la complejidad. 

Según las notas del Programa, “el festival de este año representa una fascinante inmersión cinematográfica en la obra de nueve cineastas cubanos contemporáneos radicados en Berlín, España, París, La Habana y Estados Unidos, destacando una amplia gama de temas: inmigración, arte, angustia adolescente, ballet, autismo, comedia y asesinato político; y, como leitmotiv, la búsqueda humana interminable de seguridad”.

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La programación incluye sesiones de preguntas y respuestas con directores y protagonistas, un gesto que convierte cada proyección en un espacio de diálogo. El evento cuenta con el apoyo de Jed Rapfogel, de Anthology Film Archives.

El cuerpo en movimiento: ballet, arte y vida interior

Dos filmes de la selección se detienen en figuras del mundo artístico cubano y en las formas en que el cuerpo —el de la bailarina, el del pintor— encarna una historia entera.

La Reina de los Jueves (2016) de Orlando Rojas ofrece una mirada íntima a Rosario Suárez, exprimera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, una artista de técnica deslumbrante y estilo interpretativo singular. El documental cosechó reconocimientos internacionales: el Latinofusion Award y el Signis Award en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, el Knight Foundation Documentary Achievement Award y el Audience Award en el Festival Internacional de Miami.

El caminante (2025), del fotógrafo y cineasta Raúl Francisco Dorticós, explora la vida y la obra del pintor Humberto Castro, figura central de la «Generación de los Ochenta»—esa vanguardia iconoclasta que sacudió las normas del arte cubano oficial— y hoy artista de proyección internacional cuya obra comprende pintura, grabado, cerámica e instalación. Castro emigró a París en 1989 y a Estados Unidos diez años después; su trayectoria es en sí misma un relato de la diáspora. Este documental es el primero de Dorticós, conocido hasta ahora por series fotográficas de mirada irreverente, cuya apuesta por las imágenes sobre el discurso resulta coherente con el universo de su protagonista.

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Familias al límite: migración, neurodivergencia y vínculos

Algunos de los filmes más emotivos de la selección se construyen desde adentro, desde las texturas de la vida doméstica y los afectos que la migración y la diferencia ponen a prueba.

Código Marcos (2025), codirigido por la cineasta cubana Patricia Pérez Fernández y la guionista Liena Cid Navia, es un autorretrato coral que involucra a la propia Cid —madre migrante cubana en España— junto a sus hijos Pablo y Marcos. Este último vive con Trastorno del Espectro Autista, una condición que lo singulariza en un mundo siempre tendiente a la homogeneización. El filme no convierte el autismo en su tema central; más bien lo usa como punto de entrada a algo más amplio. En entrevista aparecida en InCUBAdora, explica Cid: “Diría que la concebimos como algo coral. El tema central no es el autismo, es cómo una familia, atravesada por mi condición migrante, afronta la forma de relacionarse, el vínculo, más allá de la condición de uno de los hijos. Es una película que habla del amor como lugar que se decide habitar, más allá de circunstancias específicas”.

El filme ha circulado por festivales como Alcances de Cádiz, el Seattle Latino Film Festival y FESCIVAL de Segovia, además de exhibirse en más de veinte ciudades españolas, incluida La Habana, en el espacio alternativo El Observatorio.

Adiós Cuba (2025), de Rolando Díaz, amplía el ángulo: una dramaturga recorre el éxodo cubano a través de testimonios recogidos en países tan distantes como Islandia, España y Angola. El propio Díaz describió el proyecto en una entrevista para Rialta Magazine: “Adiós Cuba: una película que articula las vicisitudes personales de una artista —un claro álter ego— que, en condiciones muy difíciles pero posibles, decide montar una obra teatral casi sin recursos, centrada en emigrantes que huyen como pueden de un lugar en el que ya no soportan vivir”.

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La Historia como thriller: política, espionaje y asesinato

Dos películas de la selección apuestan por el thriller y la intriga política, aunque desde registros muy distintos.

Comandante Fritz (2025) sitúa su acción en La Habana de 1972: un joven oficial de la Stasi llega a la isla con una misión encubierta. El pretexto histórico es tan real como improbable —la isla Ernesto Thälmann, un cayito deshabitado frente a las costas cubanas que Fidel Castro regaló a la República Democrática Alemana como gesto de “fraternidad socialista”— y la misión de Fritz consiste en frustrar un supuesto complot de la CIA contra el líder cubano. Pero bajo el sol caribeño nada funciona como en Berlín Oriental. La película juega con esa inadecuación entre los engranajes del socialismo real y la lógica (o la falta de ella) del trópico.

Cartel de ‘La petición del tío’(2026); Ricardo Bacallao
Cartel de ‘La petición del tío’(2026); Ricardo Bacallao (IMAGEN Tomado de Internet)

La petición del tío (2026), del director y guionista afrocubano Ricardo Bacallao, radicado en Berlín, combina un complot de asesinato con las dinámicas disfuncionales de una familia atravesada por la política exiliada más radical. Rodada íntegramente en Nueva York, la película acaba de recibir el Premio al Mejor Guion en el Festival de Cine de Manhattan 2026. Bacallao, que comenzó el proyecto como tesis en la Universidad de Nueva York en 2011, declaró al recoger el galardón: “Recibir el premio a Mejor Guion de Largometraje es un enorme honor, y estoy seguro de que hará sentir orgullosos a mis antiguos profesores de la Universidad de Nueva York (NYU)”. Y añadió: “Lo que comenzó como un proyecto de tesis en la Universidad de Nueva York (NYU) en 2011 se ha convertido en una película profundamente personal sobre la experiencia cubana y la lucha universal por romper los ciclos de trauma y resentimiento”.

Memoria, distopía y experimento formal

Los filmes restantes de la selección forman un tríptico heterodoxo que va del experimento formal a la crónica del horror histórico, pasando por la distopía del presente.

Te quiero y te llevo al cine (1993), de Ricardo Vega, es quizás la apuesta más radical en términos de forma: aclamada por su estructura libre y su prescindencia casi absoluta del diálogo, la película explora las vidas de tres jóvenes en La Habana de los años ochenta, sus dudas, sus miedos, su búsqueda de sentido. Incluirla junto a títulos recientes es también una declaración de intenciones del festival: el cine cubano tiene una historia que no empieza ayer.

El último juego (2025), cortometraje de Daniel Chile, se mueve en el terreno de la distopía, aunque —como señala su director— la Cuba que elige no es futura ni imaginaria. 

Chile declaró a Rialta también en una entrevista previa: “Siempre tuve claro la visualidad que quería para el cortometraje. La búsqueda de las locaciones fue fundamental para lograr esa atmósfera inquietante y apocalíptica que imaginé desde el guion”.

Detrás de mis ojos (2021), del galardonado Iván Acosta, cierra la selección con una vuelta al 11 de septiembre de 2001: el director reconstruye las horas posteriores al ataque a las Torres Gemelas a partir de un video que grabó desde su balcón en Hell’s Kitchen y guardó durante años en un cajón. En sus propias palabras: “Desde mi balcón, en Hell’s Kitchen, un fatídico 11 de septiembre 2001, presencié el peor ataque contra mi ciudad. Encendí mi cámara”. El gesto de sacar ese material a la luz —veinte años después— convierte el documento en algo más: un duelo diferido, una forma de entender que ciertas imágenes necesitan tiempo para volverse película.

Juntas, estas nueve obras trazan un retrato de lo que significa hacer cine cubano hoy: desde la isla y desde la diáspora, en el presente y en la memoria.

El Centro Cultural Cubano de Nueva York es una institución sin fines de lucro fundada por exiliados cubanos con el propósito de preservar, desarrollar y difundir el patrimonio cultural cubano y cubanoamericano.

Por su parte, Anthology Film Archives, fundado en 1970 por Jonas Mekas, Jerome Hill, P. Adams Sitney, Peter Kubelka y Stan Brakhage, es un centro internacional para la preservación, el estudio y la exhibición de cine y vídeo, con especial énfasis en el cine independiente, experimental y de vanguardia.

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MAYTÉ MADRUGA
MAYTÉ MADRUGA
Mayté Madruga Hernández (Matanzas, 1987). Licenciada en Periodismo. Ha colaborado con diversos medios de prensa cubanos ejerciendo la crítica de arte. Trabajó en el Festival de Cine de La Habana.

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