Apenas cien poemas escritos durante cinco décadas de forcejeo con el lenguaje, la correspondencia de Elizabeth Bishop, sin embargo, es extensa, casi inagotable. Acá algunas de sus cartas a Marianne Moore o Robert Lowell.
Incluso cuando se esfuerza por dilucidar un texto para complacer a un amigo, Wallace Stevens sigue siendo el esteta radical que definió la poesía como “aquello que hace lo visible un poco más difícil de ver’’. Presentamos fragmentos de su correspondencia.
Sólo algunos de los artistas verbales de primer orden han convertido “la diferencia sureña” en el tema de sus narraciones. Y es en ese linaje que se inserta Harry Crews.
Aunque László Krasznahorkai, como buen discípulo centroeuropeo de Thomas Bernhard, posea, cómo dudarlo, una sombría imaginación creadora, es por encima de todo la muy inusual cualidad alucinatoria de su prosa lo que determina su grandeza estética.
Es la inusitada amalgama de hombre de acción y fanático de la forma la que convirtió a Herzog en el hombre capaz de filmar ese portento llamado 'Fitzcarraldo'.
Entre los “maestros menores” de la novela cómica inglesa, Anne Fine ocupa, qué duda cabe, una posición importante y 'In Cold Domain' es, acaso, su mejor libro.
En 'Vía férrea', Aharon Appelfeld no se ocupa del genocidio nazi, sino del devastador efecto de esa catástrofe sobre la conciencia de los sobrevivientes.
Muy pocos volúmenes escritos sobre Borges en los últimos treinta años merecen el esfuerzo de sacarlos del librero. Uno de estos es el excéntrico 'Borges y yo', de Jay Parini.