La Habana, 6 de octubre de 1969.
Querido Eugenio Florit:
Hojeando el precioso Homenaje a Federico de Onís en la Revista que usted dirige, de pronto he pensado que no debiera dejar sin respuesta lo de “las manchitas” en su última carta, por lo demás tan generosa. Si se trata de “manchitas” literarias, desde luego las acepto; pero si se trata de “manchitas” políticas (con sus inevitables resonancias éticas), tengo que rechazarlas categóricamente. Con la misma diafanidad y el mismo cariño con que usted me lo dice, se lo digo. Una cosa son errores posibles (suyos o míos, según nuestros puntos de vista) que no manchan, y otra manchas (o benévolamente) “manchitas”, que solo pueden venir de alguna deshonestidad. Esto último sí no lo admito, y menos la benevolencia amparadora. Le pido, pues, en nombre de nuestra larga amistad sin manchas, una aclaración, a la que me adelanto ya con un abrazo conmovido. Fraternalmente
Cintio Vitier.



