¿Es una despedida de Vila-Matas? ¿Estamos de verdad leyendo una especie de adiós del hombre enfermo de literatura, o es solo un fingimiento del narrador en un mundo amenazante?
El gobierno de Gabriel Boric termina sus cuatro años en La Moneda y se va para la casa en la irrelevancia de un legado político que deja un amargo balance en las filas del progresismo.
En su libro sobre Mariana Callejas, Juan Cristóbal Peña, acierta a examinar en detalle el posible significado de lo que es o puede llegar a ser la literatura en condiciones de extrema pobreza ética.
El territorio de los que escriben novelas tiene la forma, para Murakami, de un ring abierto a quien quiera subirse con su propia invención, y al mismo tiempo tiene límites definidos.
Tres partes se disputaron durante al menos una década el testamento traicionado de Kafka, fallecido hace cien años, y quien pidió como último deseo la destrucción por fuego de todo su legado escrito.
El abuso, el delirio discursivo, la fanfarronada a voz en cuello, y sobre todo las ansias verbales de mostrarse a la altura de su mentor, Hugo Chávez, es lo que hace de Maduro un Ubú ultraparódico.
En Aira todo se resume en la voluntad de invención no realista. Más que una elección, se trata de una condición: lejanía, descreimiento de las ideologías, de la política, del fútbol, de las teorizaciones intelectuales.