Fataprofana: “Yo también quiero contar historias con imágenes”

Continuamos una serie de entrevistas (+imágenes) que busca informar sobre quiénes son los actores de la ilustración y el diseño cubano contemporáneos.

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Laura Jennifer Barrero Guibert (Fataprofana)
Laura Jennifer Barrero Guibert (Fataprofana)

Las ilustraciones de Laura Jennifer Barrero Guibert, Fataprofana (La Habana, 2002) parecen de leyenda. Cuando pienso en sus ilustraciones aparecen como bambalinas, uno tras otro, el color teja y el ocre dorado. También el terracota, el rojo tostado y el siena. Un conejo sostiene en sus manos un corazón. Dentro de una burbuja dice: “Prometo cuidarlo como si fuera el mío”. El conejo tiene un tono terroso y porta golilla. En otra ilustración, un manto de margaritas cubre un rostro con cachetes sonrosados. Encima, una verdad de Perogrullo: “Toma tiempo florecer”. Una verdad que a veces soslayamos. Aunque ella no. No sé por qué, pero sueño con leer un día una edición de las leyendas de Alexandr Nikoláievich Afanásiev ilustrada por Fataprofana. Ese es mi sueño, pero para conocer los de ella le enviamos algunas preguntas.

Edgar Ariel

Tengo entendido que “fata” significa “hada”, y que decidiste mezclar en tu epíteto “algo delicado con lo mundano”, como señalaste en un post de Instagram. ¿El interés por esta relación es sólo nominativo o también radica en tu metodología de creación, en tu imaginario conceptual?

Desde pequeña me han encantado las historias fantásticas, mitos y leyendas, y quería reflejarlo en mi nickname de una forma u otra. Mi idea inicial era “Fatamorgana”, haciendo referencia al espejismo que provoca que objetos en el horizonte se vean alargados y se asemejen a los míticos castillos de hadas. Pero a la hora de crear mi cuenta en Instagram ya estaba ese nombre en uso y decidí jugar un poco con las palabras. ¿Por qué no “profana” en vez de “morgana”? Así fue como surgió Fataprofana, un epíteto que realmente siento muy “mío”, que capta la esencia de mi trabajo y la forma en la que me expreso a través de mis ilustraciones.

La chica que sueña, 2021Dibujas desde pequeña, pero, ¿cuándo supiste que querías ser ilustradora?

No lo supe realmente, sólo surgió. Ilustrar se ha vuelto una parte importante de mi vida, una extensión de lo que soy y lo que quiero ser en un futuro no tan lejano. Siempre me quedaba fascinada con los libros de cuentos que leía en mi niñez, pero en aquel entonces desconocía completamente el término “ilustrador”. No sabía que detrás de esos “dibujitos” existían personas cuyo trabajo era acompañar textos con la magia de la ilustración. Sólo a raíz de toda la investigación en la que me adentré cuando retomé mi antiguo hobby fue que paulatinamente descubrí que quería formar parte de ese mundo maravilloso. Yo también quiero contar historias con imágenes

¿Cuánto influyó el último confinamiento en tu desarrollo y compromiso con la ilustración?

Yo diría que fue el motor que me impulsó drásticamente. Entre la tensión, la incertidumbre y el miedo, hallé en cada trazo una vía de escape de todo lo que estábamos viviendo y me adentré en mi mundo interior. Al principio no me lo tomaba muy en serio, pero luego sentí esa necesidad de evolucionar y llevar lo que estaba haciendo un pasito más adelante. Como todo se encontraba suspendido por la pandemia, decidí ver algunos tutoriales en YouTube y captar referencias de distintos artistas en las redes sociales. Eso me llevó a considerar la ilustración como una opción profesional más a mi alcance, sumado a las reacciones positivas hacia mi trabajo. Creo que en ese punto fue que dejé el término hobby de lado.

 

Actualmente, estudias la carrera de Diseño de Comunicación Visual en el ISDi. Recién comienzas. ¿Cuáles son tus mayores aspiraciones?

Ilustración de Fataprofana

Estoy concentrando toda mi energía en pasar este primer año y posteriormente graduarme, así que mi mayor aspiración por el momento es nutrirme de todo el conocimiento posible con el objetivo de ponerlo en práctica en mi vida profesional.

Has definido tu estilo como “experimental y cambiante”. ¿Pudieras explicar esta idea?

Me encuentro en una búsqueda constante de inspiración, ya sea en redes como en la vida cotidiana. Esto me ha llevado a no querer encasillarme en un estilo de ilustración predeterminado, simplemente dejo que todo fluya. ¿Me apetece integrar el collage a mis ilustraciones? Pues experimento y veo cómo resulta esa fusión. ¿Quiero probar con el dibujo tradicional? Pues estudio acerca de ello y me pongo manos a la obra. Creo que se trata de sentirte bien con lo que haces sin preocuparte tanto por tener un estilo definido o no, por eso mi relación con la ilustración, y lo que deseo lograr a través de ella, varía mucho dependiendo de mi estado de ánimo.

Una vez alguien te preguntó en una storie de Instagram: “¿Qué es lo que más disfrutas dibujar?” A lo que respondiste: “Dependiendo de mi estado emocional voy de féminas a casitas en el bosque”. ¿Por qué casi nunca compartes las casitas?

Ilustración de Fataprofana

Digamos que las casitas es una metáfora de la gama de temáticas que me gusta abordar. No muestro todo mi proceso de trabajo y bocetos en redes sociales. Suelo guardar para mí muchísimas de mis “obras” que, por razones diversas, considero que no debería publicar en mi Instagram (por citar un ejemplo). Quizá algún día comparta las “casitas en el bosque”, ¿quién sabe?

A veces utilizas música para crear. ¿Qué música prefieres mientras ilustras?

Depende de cómo me sienta en ese momento y dónde me encuentre, porque muchas veces realizo mis ilustraciones entre el ruido ambiental de una cola para comprar alimentos. En esos momentos me aparto un poco de la multitud y me siento a crear. En otras ocasiones prefiero el silencio total o si no música alternativa a todo volumen en mis audífonos.

¿Es verdad que en las noches en las que más piensas y menos sueño tienes es cuando más te inspiras?

Ponerme a divagar cuando no puedo dormir ha sido en mi caso proporcionalmente directo a ilustrar. En las noches es cuando más ideas tengo y realmente no sabría explicar el porqué. Quizá influye mucho la tranquilidad que hay en casa a esas horas y el estar en contacto directo con mis emociones.

Ilustración de Fataprofana

¿Puedes explicarme por qué muchas de tus ilustraciones las haces en el móvil? ¿Cómo es eso?

Hace tiempo solía dibujar a papel y lápiz, utilizaba muchos de los materiales que me proporcionaban en mi escuela y los que podía conseguir en tiendas cercanas. Al inicio de la pandemia cerraron muchos de los locales donde podía adquirir dichos materiales, y me vi en la necesidad de probar nuevas técnicas. Entonces decidí incursionar en la ilustración digital y descargué algunas aplicaciones para móvil que me parecieron geniales y fáciles de utilizar. Así fue como terminé ilustrando en el móvil a “puro dedo” Me he adaptado muchísimo a ese medio y es bastante práctico ya que, por lo general, siempre llevo mi teléfono a todos los lugares y eso me permite comenzar a crear siempre que una idea me viene a la mente. Es divertido.

¿Es cierto que los animados rusos son una gran fuente de inspiración para ti?

Diría más bien que he tomado referencias de los animados realizados en el período de la Unión Soviética.  Aunque no nací en esos años, mi mamá me solía copiar varios de esos muñes y terminé creciendo entre Cheburashka, Deja que yo te coja, Leche Cortada, La princesa rana, entre otros. Me quedaba (y aún me sucede) fascinada con los colores, el diseño de personajes y la forma en la que se cuentan las historias en cada uno de ellos. De una forma u otra he querido adaptar eso a mí e incluirlo en mis ilustraciones.

¿Adónde podrías decir que apunta el imaginario de la ilustración dentro del mapa actual de las artes gráficas en Cuba?

Actualmente, la ilustración está ganando terreno en el país, principalmente a través de las redes sociales. Creo que, como yo, gracias a la pandemia/cuarentena muchas personas se animaron a mostrarle su arte al mundo y en poco tiempo ha surgido una nueva generación de ilustradores y artistas gráficos con un talento increíble. Además, muchos se han integrado a las plataformas digitales de comercio como el NFT, y esto les ha permitido comercializar su arte de forma virtual alrededor del mundo.

Fataprofana

¿Cómo te relacionas con la tradición de la ilustración en Cuba?

Siento que mi lenguaje visual no tiene mucho que ver con el trabajo que se ha estado viendo en nuestro país, principalmente porque, como explicaba anteriormente, mis referencias provienen de países diametralmente opuestos a lo que constituye la cultura y estética cubana; aunque me encanta el trabajo de Miguel Monck y Alejandro Cañer.

¿En qué proyectos trabajas actualmente?

En este momento formo parte de una comunidad de mujeres talentosas llamada “El Aquelarre”, un proyecto encaminado a apoyar y visibilizar el trabajo de las ilustradoras cubanas y ofrecerles un punto de apoyo desde donde puedan crecer como individuos y artistas. Además, comencé a crear mi propia mercancía inspirada en algunas de mis ilustraciones, pero pausé este último proyecto para dedicarle un poco más de tiempo a la escuela. Eso sí, tengo muchísimas ideas en mente y sueños por cumplir.

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