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Presentación

Con el nombre de “Avión de la Poesía” se dio a conocer en 1960 un proyecto ideado por el poeta español Rafael Alberti, su esposa, la escritora María Teresa León, y el cubano Nicolás Guillén. El propósito era recaudar fondos entre los escritores de la isla y otras partes del mundo para la adquisición de un avión de guerra, y de este modo contribuir a defender la revolución cubana.

Como otros tantos intelectuales de Hispanoamérica, Estados Unidos y Europa, atraídos por el suceso político y social, el matrimonio de exiliados españoles de militancia comunista llegaron a La Habana ansiosos por participar en lo que consideraban la última gran rebelión contra la hegemonía capitalista en occidente. Antes, durante una estancia en 1935, habían sido testigo del fracaso de los movimientos revolucionarios que provocaron la caída del dictador Gerardo Machado. Ahora, esperaban presenciar los progresos de la nueva revolución, alentados por la participación en ella de viejos conocidos, como Nicolás Guillén, José María Chacón y Clavo, Alejo Carpentier o Juan Marinello.

El propio Guillén, con quien los esposos habían mantenido una estrecha amistad desde su participación en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia en plena guerra contra el franquismo, les aseguraba en una carta de febrero de 1959: “hay en La Habana una tranquilidad, o mejor dicho, una normalidad perfectamente civil”. Con ello les extendía una reiterada invitación y les pedía precisar una fecha para ajustar los detalles de su estadía.

A la llegada de Alberti y León en marzo de 1960, el ambiente político era cuando menos tenso. Tras el triunfo de los rebeldes y la huida de Fulgencio Batista, Cuba quedaba a la deriva en las disputas geopolíticas de la Guerra Fría. Mientras Estados Unidos, viendo en Fidel Castro y sus políticas una amenaza de sus intereses en la región, pasa de rebajar la cuota de compra de azúcar a decretar el embargo de todos los productos estadounidenses vendidos a Cuba, la Unión Soviética movía sus fichas para consumar un acercamiento que se sella con el restablecimiento oficial de las relaciones diplomáticas y continúa meteóricamente hacia la adopción de la isla dentro su patronazgo.

Militarmente las circunstancias no eran mejores. Los medios de comunicación y los discursos gubernamentales proyectaban en el espacio público ataques por mar y tierra, promesas de fusilamiento para los opositores de la revolución y gritos de guerra bajo la consigna convertida en doctrina de ¡Patria o Muerte!

A los ya frecuentes reportajes y noticias de bombarderos sobrevolando territorios enemigos, actividades de espionaje y ataques de un lado y otro de la cortina de hierro, se empezaron a sumar los reportes de las acciones militares llevadas a cabo por exiliados cubanos, muchas veces con el apoyo de instituciones de inteligencia norteamericanas, para frenar el ascenso de Castro al poder. En respuesta, el gobierno buscaba apoyo en todas las latitudes y llamaba al pueblo a participar de la defensa “de lo conquistado”. En el ámbito nacional, las convocatorias orientadas a que todos los cubanos se involucraran en el estado de guerra incluían desde demandas de sacrificio y apoyo incondicional al nuevo régimen hasta los llamados a asistir a los desfiles masivos y la cooperación monetaria para la compra de material bélico.

En este contexto no es de extrañar que la idea de que los escritores se organizaran y pusieran su literatura al servicio de las urgencias militares recibiera el apoyo de varios dirigentes de la entonces Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y encontrara en las páginas del periódico comunista Noticias de Hoy uno de los espacios de mayor promoción.

El lanzamiento de la campaña para la compra del Avión de la Poesía (o simplemente, avión Poesía) tuvo lugar en un evento cultural el 8 de abril de 1960, en el Teatro de la Central de Trabajadores de Cuba. María Teresa León leyó las palabras de la convocatoria. La siguieron lecturas cruzadas de poemas (sobre el avión) de Guillén y Alberti, la música de Bola de Nieve y un discurso de Armando Hart, ministro de Educación, saludando la iniciativa. Su intervención fue apenas la primera muestra del respaldo institucional que se obtuvo. Para septiembre se concebía en las oficinas del periódico Revolución un comité organizador nacional y se designaban representantes de este en las provincias para llevar a buen término el proyecto.

Según una nota aparecida en Hoy el 14 de septiembre de 1960, dicho comité quedó estructurado de la siguiente manera:

Presidente, Nicolás Guillén; secretario, José Baragaño; tesorera, Vicentina Antuña. Vocales: Mirta Aguirre, Eliseo Diego, Pablo Armando Fernández, Regino Pedroso, Raúl Ferrer, Navarro Luna, Oscar Hurtado, Carilda Oliver, Luis Suardiaz, Jesús Orta (Naborí), Francisco Riverón, Ricardo Vázquez, Rolando Escardó, Lezama Lima, José Sanjurjo, Aldo Menéndez, Fayad Jamís. Como delegados provinciales del Comité fueron designados: Oriente, Manuel Navarro Luna; Camagüey, Rolando Escardó; Las Villas, Samuel Feijóo; Matanzas, Carilda Oliver; Pinar del Rio, Nicasio Hernández Armas. Como el Comité tiene su sede en La Habana, se consideró innecesario designar delegado en esta provincia. Regino Pedroso fue designado dele gado en México.

Desde antes incluso los eventos se habían hecho frecuentes. Hubo lecturas en Matanzas, Oriente, Las Villas, Pinar del Río. Se sabe que los integrantes del grupo El Puente prometieron entregar las ganancias de los primeros libros que publicaran con su sello editorial para la causa del Avión. Y que Mirta Aguirre donó la suma de 100 pesos y fue noticia en Hoy.

Entre todas las actividades que se sostuvieron en ocasión de recaudar fondos, la más significativa surgió de parte del grupo camagüeyano Novación Literaria y del poeta y miembro del Ejército Rebelde Rolando Escardó. Se trató del Primer Encuentro Nacional de Poetas y Artistas. Durante los preparativos de este y la realización de otras acciones relacionadas con el Avión de la Poesía, Rolando Escardó encontraría la muerte en un accidente de tránsito. El encuentro finalmente se celebró del 27 al 30 de octubre en la cuidad de Camagüey, como se había previsto, y tomó el nombre del poeta. Si bien los dos primeros objetivos anunciados habían sido la recolección del dinero para la compra del avión y apoyar la frontalmente antiimperialista Declaración de La Habana, en su Declaración Final, los asistentes hacían un llamado al “desarme mundial total y la política de coexistencia pacífica” y “saluda[ban] a los pueblos que, como el de la Unión Soviética, República Popular China, Checoslovaquia y demás países socialistas, ayudan y defienden la Revolución del pueblo cubano”.

Asimismo, gracias a la red de intelectuales de filiación comunista y los afectos que despertaba la revolución en ciertos círculos en el extranjero, la campaña halló eco y respuestas en Praga, China, París, Argentina, Bratislava, Rumanía, Uruguay, Venezuela, México. Entre estas contribuciones destacó la de los poetas chinos quienes enviaron 25 mil yuanes, más de 10 mil dólares. Se calculaba que en total debía reunirse la suma de 28 mil pesos aproximadamente.

Este expediente presenta un conjunto de textos publicados en la prensa cubana a lo largo del año 1960. A pesar del carácter parcial de la colección, una lectura transversal de sus contenidos basta para armar el relato de aquella vez que en Cuba los escritores quisieron comprar un avión de guerra. Un proyecto que al parecer quedó más en el terreno simbólico de la utopía que en la realidad. En carta del 28 de diciembre de 1961, escribía Guillén a Alberti: “Por cierto, que te diré que las décimas que tú y yo hicimos para saludar el avión de la poesía (que aún no vuela) han tenido mucha fortuna y ya las he visto traducidas al checo, al húngaro y al portugués”.

Queda por descubrir el destino del dinero recaudado y acaso las razones por las que nunca llegó a volar el Avión de la Poesía. Lo que sí es seguro es que la campaña no pasó de ser un episodio más del entusiasmo de los escritores cubanos que sirvió a los programas de homogenización ideológica e institucionalización de la cultura del nuevo régimen. Cuando en agosto de 1961 se crea la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y se celebra el primer congreso del gremio, el Avión de la Poesía parece ya haberse perdido en el tiempo de las revoluciones.

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1 comentario

  1. Qué maravilla Lezama montado en ese avión, y todavía hay quienes lo defienden. Qué verguenza el lezamanismo, con Lydia ya en Miami y Gastón en Madrid. Pura basura.

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