Miguel Monkc: “Mi sueño siempre fue ser tipógrafo y diseñador de letras”

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Miguel Monkc, diseñador e ilustrador cubano, en España

Monk, en inglés, significa monje. Al principio lo utilizó como seudónimo, simplemente Monk. Google lo traducía de manera automática al español y no le gustaba. Dado este inconveniente, el diseñador gráfico cubano Miguel Alejandro Castro Sánchez (alias Monkc) añadió la ce. La ce como dominio propio, como marca de exclusividad. Ex libris nominativo acuñado, como una estampa, a su nombre.

Por mucho tiempo estuvo obsesionado (encantado, pudiéramos decir) con el imaginario medieval. Aún recuerda aquel primer libro: Los pilares de la tierra. “Es un libro de Ken Follett, un escritor británico”, especifica. Se obsesionó (aquí sí no hay segundas posibilidades) con la tipografía gótica. La estudió. La dibujó. Lo que prefería era la atmósfera. Leyó a Umberto Eco. Leyó El nombre de la rosa. Mientras lo leía era un muchacho “terrible como un ejército dispuesto para la batalla”, si usamos las palabras de Eco.

Hace un año que reside en España. En Cuba vivía en Santa Fe, un antiguo pueblo marítimo de La Habana. Del pueblo, la playa era lo que más le gustaba. Él está mirando ahora mismo a su alrededor. A su alrededor hay libros, colores, lápices y carteles. Eso no puede faltar en su estudio: sus carteles impresos. Tampoco puede faltar una taza con agua: “siempre estoy bebiendo”.

Miguel Monkc (La Habana, 1991) casi acaba de terminar un máster en Ilustración en la Escuela Superior de Arte + Diseño Barreira, de Valencia. En 2015 se graduó del Instituto Superior de Diseño de La Habana (ISDi), donde trabajó como profesor de diseño básico, editorial y tipografía. Ha diseñado e ilustrado para importantes medios de comunicación y periodismo independiente, entre ellos Periodismo de Barrio, El Estornudo, Yucabyte, OnCuba y Radio Ambulante. Sus trabajos, además, han sido publicados en Sarasota Magazine (Estados Unidos), American Way Magazine (Estados Unidos), Montecristo Magazine (Canadá), Cottage Live Magazine (Canadá) y Mr. Porter Journal (Reino Unido), entre otros.

El trabajo de Monkc es reconocido como uno de los más sobresalientes en el ámbito del diseño gráfico cubano (tanto dentro de la isla como allende los mares). Actualmente, el diseñador cubano forma parte del catálogo de la agencia canadiense de alcance internacional Anna Goodson Ilustration, una de las agencias para ilustradores más importantes del mundo.

Para conocer más de su trayectoria y con el propósito de mostrar una parte del trabajo que ha realizado para medios independientes cubanos, conversamos con Miguel Monkc.

Edgar Ariel

Monkc, coméntame cuáles han sido, a tu parecer, los momentos definitorios en tu recorrido profesional, relacionados a tu carrera como diseñador e ilustrador.

Mi sueño siempre fue ser tipógrafo y diseñador de letras. Antes de graduarme, en 2015, lo hice de manera amateur. Mi tesis de grado fue también sobre el diseño tipográfico. No sabía que iba a ser ilustrador. Después de la graduación no encontré proyectos que me dieran la oportunidad de diseñar letras. Tampoco encontré el tiempo extra para hacerlo de manera independiente. No hubo motivación o no hubo tiempo para hacerlo.

Recibí el primer encargo real de ilustración en 2016, un año después de graduado, para Periodismo de Barrio, un medio independiente cubano. Luego fui uno de los ilustradores de su plantilla. Poco a poco comencé a ganar mucha notoriedad dentro del medio y entre sus lectores, al punto de que llegué a hacer coberturas enteras con mis ilustraciones o diseños.

Hay otro momento importante. El momento en que gano el primer concurso de cartel que convocó un grupo independiente del cartel cubano que se llama CartelON, con el auspicio de la Embajada de España en La Habana. Fue un concurso que le dedicaron a los ochenta años de los bombardeos en Guernica. Después de ese concurso, gané dos o tres más. Fui finalista en otros y quedé seleccionado para una que otra bienal de cartel internacional. Así, el cartel se convirtió en una manera muy bonita de llegar a la gente y de recibir buenos feedback. De alguna forma eso me hacía sentir bien.

Seguí haciendo ilustraciones de manera profesional hasta el punto en el que ya no diseñaba para el contexto nacional y comencé a ilustrar para el exterior. El momento decisivo en este sentido fue cuando me llegaron los encargos para Radio Ambulante, un grupo de podcast latinoamericano.

Luego pasaron los años y seguí haciendo carteles para cine, festivales y otros concursos. En 2019, decidí organizar los papeles para hacer mi máster en el exterior. Lo terminé haciendo aquí en España. También descubrí que existen agencias de representación internacionales para ilustradores. Le escribí a una de ellas. De hecho, una de las mejores del mundo. Les escribí diciéndole que me interesaría que miraran mi trabajo y, si les interesaba, que me gustaría estar bajo su representación. Me escribieron diciéndome que les encantaba mi trabajo, pero no me daban una respuesta definitiva de representación. Fue en el periodo en el que estaba preparando mi viaje y, justo en vuelo para España, me escribieron y me dieron la buena noticia de que les encantaría que trabajase para ellos.

El otro punto importante en mi vida es cuando me vi, por fin, alcanzar el sueño de hacer mi máster de ilustración. Ya terminé el máster y trabajo para mi agencia.

Ilustración ‘Ancianos en la COVID’, publicada en ‘Periodismo de Barrio’

¿Qué es una agencia de representación?

Una agencia de representación es una plataforma en la que entras como artista y recibes trabajo de terceros clientes. Esos terceros clientes, que incluyen, por ejemplo, a The Times, The Guardian, por mencionar dos medios de gran notoriedad en el mundo, llegan a través de la agencia. Escogí esta agencia por la gran importancia que tiene y por su alcance de clientes. Te puedo decir que tiene a los mejores ilustradores del mundo. Firmé el contrato sentado en la silla del avión. De paso, te comento que no le recomiendo a nadie que firme un contrato en un avión.

Ilustración para ‘OnCuba’

¿Qué significa para ti formar parte del catálogo de la Anna Goodson Ilustration Agency?

Fue una gran noticia saber que me aceptaban en la Anna Goodson. Hoy representa uno de los mayores retos de mi vida. Me enfrento a clientes muy exigentes, a proyectos que exigen de mí nuevas maneras. Todos son diferentes. Me llena de mucho orgullo y esperanza. Es muy gratificante tener la oportunidad de trabajar con clientes tan importantes.

Anna no es sólo el nombre de la agencia. Anna es el nombre de una mujer. Anna es una visionaria. Empezó esta agencia hace casi veinticinco años. Hace veinticinco años yo tenía cuatro años y ya esta señora tenía su agencia de representación para ilustradores. Por esa cantidad de años estoy trabajando con una mujer que tiene una experiencia en el mercado brutal. Es muy importante todo lo que me puede brindar una profesional como Anna.

Ilustración ‘Ella cantaba boleros’, publicada en ‘Magazine AM:PM’

Sé que en un primer momento quisiste estudiar arquitectura, y, luego, por una especie de “indisciplina” creativa, decidiste hacer las pruebas de aptitud para estudiar en el ISDi. ¿Pudieras comentarme este proceso de discernimiento?

Desde la secundaria, pasando por el preuniversitario, tenía una idea muy vaga de lo que era la arquitectura. Era lo que creía que iba a ser en la vida: arquitecto. No tenía una idea clara de lo que era, obviamente. Nunca leí sobre eso. Nunca vi un documental. Simplemente sabía que era hacer edificios y ya. Lo más fácil. Hubo ciertas influencias de varios amigos mientras era estudiante del duodécimo grado. Estaba becado. Amigos que estaban estudiando para las dos cosas: para arquitectura y para diseño. La misma profesora les daba clases para las dos especialidades.

Decidí ir a esas clases para prepararme para las pruebas de aptitud de arquitectura y cumplir esa vaga idea de mis años de adolescente. En esas clases me aburría mucho. Todo me parecía en blanco y negro. Líneas. Había demasiados cartabones, reglas, compases. Aunque siempre me ha gustado la geometría, me aburría. Sentía que me aburría haciendo los ejercicios de preparación para estudiar arquitectura. Obviamente, eso no es reflejo claro de lo que son los arquitectos en la vida real; pero creí, en aquel momento, que los arquitectos hacían eso toda su vida: líneas negras sobre el papel blanco. Como lo vi aburrido, decidí buscar una zona más colorida y “creativa”. Después me di cuenta que tenía una niebla en mis ojos y que una carrera no es más creativa que la otra.

La misma profesora que me dio dos o tres clases fallidas de ejercicios para la prueba de aptitud de arquitectura me instó a que me trasladara de grupo y empezara a estudiar los ejercicios para diseño, que no distaban mucho de los de arquitectura, en el sentido de lo técnico, geométrico y abstractos; pero me dije cuando hice el cambio: “esto me parece un poco más divertido”, “esto es un poco menos aburrido”, simplemente.

Cartel de ‘En busca de un espacio’, documental de Marilyn Solaya

Monkc, no obstante, ¿cómo han influido las principales nociones arquitectónicas en tu ejercicio creativo?

No he recibido una gran influencia de estudios de arquitectura en mi trabajo. Al menos no hay nada de aquellos que hice antes de estudiar diseño. Después sí me interesé por leer y estudiar sobre arquitectura. La historia del diseño te lleva a estudiar la historia de la arquitectura, la del mueble y la de los espacios interiores. No creo que mi obra tenga una clara referencia a la arquitectura. Sí te puedo decir las arquitecturas que me gustaban: la arquitectura de Gaudí y la de Le Corbusier. La de Gaudí mucho más floral, amorfa y fantástica. La de Le Corbusier mucho más minimalista y moderna. Te menciono estos dos ejemplos, pero nunca los llevé, exactamente, al terreno de lo que hacía.

Cartel por los 500 años de La Habana para el Estudio Proporciones, dedicado al diseño de interiores

Específicamente, ¿de qué manera ha influido la Bauhaus en tu trabajo?

Yo me enamoré de la Bauhaus desde los primeros años de mi carrera. Yo me enamoré de ese mito. Para mí sigue siendo un mito por la atmósfera que rodea su creación, por la estética que crearon. Todo el mundo cree que Bauhaus es geometría, amarillo, rojo y azul, o triángulo, círculo y cuadrado. Bauhaus, en sus inicios, tuvo estilos muy expresionistas, muy diferentes a lo que casi todo el mundo conoce de la escuela: su segunda etapa y última que fue la geometría. A mí me encantan todas las etapas de la Bauhaus. Bauhaus parece un cuento de hadas para mí. Y fue real. Me considero un fan de todo lo que hicieron.

La geometría siempre me llamó la atención desde que era estudiante, a pesar de que probé muchas cosas. Probé muchos estilos. Siempre me llamó la atención la gráfica de lo que se considera el modernismo de la Bauhaus, ya sea de la ilustración o del diseño de cartel.

Cartel de ‘Rumbatá’, documental de Isabel Santos

Luego de graduado fuiste profesor de diseño básico, editorial y tipografía en el ISDi, ¿cómo valoras ese tiempo en la docencia?

Disfruté mucho los dos años y medio… ahora no recuerdo si fueron tres, pero fueron más de dos años de profesor. Siento que dar clases me hizo más profesional. Durante mis años de estudiante hubo cosas a las que no les dediqué la atención necesaria, les di poca importancia. Luego, como profesor, revisé todas esas cosas, que sí tenían importancia. La docencia es un reto. Enseñar diseño es un reto porque a muchos les puede parecer abstracto. Hay que demostrarle al alumno que en el diseño no hay nada abstracto. Hay que demostrarle que todo tiene una explicación. Hay que demostrarles que si otros lo han hecho ellos lo pueden hacer. Tienes que darle la oportunidad de entender que eso se puede hacer, y cómo se hace. Es bastante complicado, pero creo que lo hice bien. Si algo todavía me sigue persiguiendo, de manera positiva, son los estudiantes a los que les di clases. Sus criterios y sus buenas energías me persiguen hasta el día de hoy.

Recibí hace poco una gran sorpresa. Le di clases a una muchacha hace cinco años. Esa muchacha me escribió y me dijo: “Profe, acabo de hacer mi tesis, saqué 5. Nunca voy a olvidar cuando me diste clases en primer año de la carrera. Eso fue lo más grande para mí. Tú me enseñaste a amar mi profesión.”

Hoy creo que esa experiencia como profesor me abrió mucho los ojos.

Ilustración sobre el decreto ley 370 para una colaboración entre ‘El estornudo’, ‘El toque’ y Cubalex

Monkc, en este sentido, ¿cómo valoras la enseñanza del diseño gráfico en el Instituto y en Cuba?

Te confieso que la enseñanza del diseño gráfico en Cuba es una de las más completas. Lo he podido comprobar al revisar otros programas de otras universidades en el mundo. Cuando me gradué, desde el minuto uno, y como muchos en Cuba, estaba obsesionado en buscar un máster o un curso de posgrado en el exterior. Tuve la oportunidad de conocer los programas de estudio de las mejores universidades del mundo. No sólo vi los programas de máster en diseño gráfico o ilustración, también vi los programas de licenciatura.

En el mundo hay una tendencia, desde hace muchos años, a la gran especialización, que tiene, con respecto a Cuba, ventajas y desventajas. El programa de diseño gráfico de Cuba es muy amplio. Por lo menos, cuando yo estudiaba, daba casi todas las ramas de la creación visual. Cuando uno se gradúa en el ISDi, te lo juro, puede hacer casi todo. ¿Dónde está la desventaja? Está en que no necesariamente serás bueno en todo. No estoy en contra de que el abanico sea tan amplio, al contrario, me parece muy bueno. Un diseñador gráfico graduado en Cuba lo mismo te hace un video que un logotipo.

Esto no quiere decir que en el ISDi no haya problemas que solucionar. Ningún programa de estudios de diseño gráfico en el mundo es perfecto. Mucho menos lo es el cubano. Te hablo de lo que dejé en el 2018. No sé si desde 2018 hasta la actualidad ha cambiado algo. Pero lo que dejé fue un caos de carrera. Como profesor estuve en el ISDi en el periodo en que se estaba cambiando la carrera de cinco años a cuatro. Para reducir ese tiempo hubo muchas materias que se sacaron. Te digo la verdad: no te puedo decir cómo quedó ese proceso.

No tengo ninguna queja importante sobre los conocimientos que me dieron como estudiante. Di clases con profesores muy buenos y de los que estoy súper orgulloso. Como profesor, me di cuenta de varias cosas que mejoraría. Por ejemplo, sentí que los planes de estudios debían actualizarse.

No puedo dejar de reconocer al rector Sergio Peña, porque creo que su metodología para desarrollar proyectos profesionales en el ISDi solucionó muchos problemas. Lo único que observo es que, a la hora de emprender proyectos de diseño, no deberían partir todos de un mismo punto. Eso hace que casi todos los proyectos se parezcan en la manera en que fueron abordados. Ningún proyecto es igual a otro y el punto del que se parta tampoco debe ser igual. Creo que la enseñanza en Cuba ha estado durante muchos años bajo el régimen de una única metodología de abordar proyectos, lo que ha propiciado que exista poca experimentación.

Cartel de ‘Gloria City’, documental de Isabel Santos

¿Qué te motivó, luego de cumplido el servicio social como profesor en el Instituto, a dedicarte casi exclusivamente al diseño gráfico independiente?

Luego del servicio social, incluso durante ese último año, 2017, tuve la oportunidad de obtener una plaza como diseñador en una revista extranjera que circulaba en Cuba, el Caribe y Latinoamérica. Esta revista se llama Excelencias del Motor, que pertenece al grupo Excelencias Cuba. Por primera vez tuve la oportunidad de ganar, para los estándares de mi tiempo, bastante dinero. No era justo, pero era bastante. Empecé a saborear lo que es trabajar y que te paguen bien. Es ahí donde empiezo a trabajar de manera independiente. Lo independiente te permite decidir en qué no quieres trabajar. Te permite escoger qué hacer. Ningún jefe te dice qué proyectos debes aceptar, aparte de la oportunidad de ganar dinero. Eso me gustaba mucho.

En todas partes del mundo existe el diseñador gráfico independiente. No todas las empresas necesitan a un creativo de plantilla fija, y no todos los proyectos son realizados por personas que están cumpliendo un horario de trabajo fijo. Es normal que existan diseñadores independientes. Lo independiente tiene grandes ventajas. También tiene desventajas, nada es perfecto.

Ilustración para ‘Yucabyte’

¿Qué no le debe faltar a una ilustración editorial?

La ilustración editorial tiene que ser potente. Debe tener mucha fuerza visual. Cuando el ojo llega a la ilustración, en muy pocos segundos, hay un mensaje que llega a tu cerebro. Ese mensaje se codifica en fracciones de segundos y tienes que “aflojar tu cerebro”. Tu cerebro tiene columnas. La ilustración tiene que aflojar, tambalear esas columnas.

Toda la ilustración editorial no tiene que ser así, hay muchos niveles. No siempre trabajas para un director de arte que exige ese nivel de potencia o no siempre el proyecto lo lleva, pero uno debe tratar de que lo tenga. Ese nivel de potencia se puede dar de muchas maneras. Además de que transmita un buen mensaje necesita síntesis. La ilustración editorial no es un lienzo donde haces un despliegue de un carnaval de cosas para comunicar. Tiene que ser muy sintética y decir con poco el mensaje. No es decir con poco mucho. Eso la gente lo tiene muy mal concebido. Es decir con poco lo que hay que decir.

Ilustración sobre Etecsa, monopolio de las telecomunicaciones en Cuba

Te mencionaré varios puntos, coméntame en qué medida te han influenciado y por qué.

Diseño escandinavo y cartel polaco…

Son dos grandes influencias para mí. Dos de las cosas que más me gustan. Si tuviera que coleccionar carteles coleccionaría de esta gente.

Minimalismo…

El minimalismo me gusta. Viene de la arquitectura.

Cartel serigráfico cubano…

Es la raíz de todos nosotros. No me parezco al cartel serigráfico de los sesenta, pero me gusta, siempre lo he valorado y lo he tenido dentro de mis grandes referentes.

Cartel del Festival de Cine Chipriota en La Habana, organizado por la Embajada de Chipre

Vanguardias rusas…

Me encanta toda la revolución vanguardista que hubo en los años veinte.

Diseño de mobiliario y de interiores…

Siempre me gustó. Nunca voy a olvidar que los dos primeros años de la carrera eran iguales para diseño industrial y gráfico. Tuvimos la oportunidad de diseñar conceptos abstractos para interiores y de mobiliario.

Alvar Aalto…

Nunca voy a olvidar la primera vez que vi los jarrones de Savoy y sus lámparas.

Jan Lenica, Henryk Tomaszewski y David Ryski…

Los tres polacos. Los empecé a estudiar después de ver en Cuba la primera exposición de cartel polaco, en 2013. Estos tres artistas, de diferentes épocas, aunque Lenica y Tomaszewski son de una primera generación y David Ryski sí es de la generación más joven, me llamaron mucho la atención. Me enamoré de David Ryski y llegó a influenciar algunos aspectos de mi ilustración. Creo que, sobre todo, el color. No estamos hablando de uno u otro color. Es la atmósfera del color.

Lissitzky y László Moholy Nagy…

Lissitzky y Moholy Nagy, ambos de la época de la Bauhaus, los estudié aleatoriamente. Me los encuentro todo el tiempo cuando leo teoría de la Bauhaus, que me gusta mucho. De Moholy Nagy me gustan mucho sus fotografías y las composiciones abstractas. Composiciones muy geométricas y minimalistas, con ese color envejecido que también me gusta mucho.

Cartel de ‘Evocación’, documental de Lourdes Prieto

¿Qué opinas sobre el diseño gráfico cubano contemporáneo?

Cuba tiene gente muy buena en la ilustración y en el diseño gráfico. Tiene a gente muy consagrada y a gente poco experimentada, noveles, que están haciendo cosas muy buenas. Estamos en una época en la que el diseño está muy enfocado al mundo digital. Las redes sociales es la manera en la que más rápido tenemos de llegar a la gente. Me gustaría, algún día, poder ver cómo los diseñadores gráficos en Cuba llegan más a la prensa. Me gustaría ver cómo hacen que la prensa sea más contemporánea.

Ilustración ‘En Cuba no existe oposición’, publicada en ‘El Estornudo’
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