FUNDarte presentará el libro de Legna Rodríguez Iglesias ‘Mi pareja calva y yo vamos a tener un hijo’

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La escritora cubana Legna Rodríguez Iglesias (FOTO Randy Valdes)

Mi pareja calva y yo vamos a tener un hijo (Ediciones Liliputienses, Cáceres, 2019), cuaderno de Legna Rodríguez Iglesias que ocupa ya un lugar relevante en su obra, tendrá una presentación el próximo miércoles 23 de septiembre, gracias a FUNDarte, una organización sin fines de lucro con sede en Miami, que trabaja para apoyar, promocionar y generar contenidos alrededor de las artes y la literatura de las diversas culturas que se unen en la ciudad, con énfasis en la herencia y la tradición hispana.

El evento tendrá lugar como parte del proyecto Out in the Tropics, que FUNDarte organiza anualmente hace ya más de una década, para visibilizar a artistas cuya obra se relaciona con asuntos de políticas de género o identidad LGBTQ.

Además de a Legna Rodríguez, este año Out in The Tropics apoyará también con una residencia para el desarrollo de nuevos proyectos creativos al coreógrafo y bailarín Pioneer Winter, que ese mismo día, en presentación aparte, estará conversando sobre su trabajo. Ambas presentaciones, moderadas por Randy Valdés y filmadas previamente en el teatro Colony de Miami Beach, serán estrenadas a través del canal de YouTube de la institución desde las 7:00 p. m. del miércoles 23.

Escrito bajo la experiencia del embarazo / maternidad, el cuaderno Mi pareja calva y yo vamos a tener un hijo, ganador en su momento del Premio Centrifugados de Poesía Joven 2019, que organiza Ediciones Liliputienses, quien lo publicara a finales de ese año, conoce el acabado estético de otros libros de la autora, pero esboza un paisaje emocional, una sensibilidad y una percepción de sí que, sin embargo, expanden sus operaciones textuales. Como sucedió en Miami Century Fox ante la experiencia del exilio, en este otro libro, el embarazo / maternidad modela el imaginario y la subjetividad de Legna Rodríguez, al punto de ordenar el tratamiento del lenguaje que el poema encarna.

En Mi pareja calva y yo vamos a tener un hijo se aprecia una voluntad de registro que busca aprehender hasta las últimas vibraciones que esta aventura de la maternidad suscita en la autora, tanto en su relación con el mundo como en su percepción de las cosas. Lo recorre el deseo –una pulsión– de fijar en los versos las huellas que esta vivencia trascendente supone para su ser: “Cualquier elemento sublime en mi vida / Ha dejado de serlo para siempre” (“Palabras y números”).

No por gusto cada uno de los capítulos (dos) que integran el libro viene acompañado por una nota testimonial introductoria que avisa del tiempo (tanto físico como emocional) en que fueron escritos los poemas, o al que los poemas aluden o intentan retratar. En este sentido, el cuaderno se articula en la consumación de un ejercicio de exploración personal; es fundamentalmente una práctica de entendimiento propio. Legna Rodríguez misma apunta: “Yo escribo la crónica sobre mí misma en forma de poema” (“La cosa en perspectiva”). La crónica es la imagen posible que la poeta, en calidad de mujer, se construye al relatar ese momento que ha marcado profundamente su sensibilidad.

El embarazo / maternidad es una condición diferenciadora que la sumerge en un itinerario espiritual único; una condición que moviliza expectativas, sensaciones, recuerdos, ideas, dudas que los poemas traducen. Esta medular experiencia somete al lenguaje poético en la medida en que posibilita un encuentro diferente del sujeto consigo mismo, como se revela en “Llega un día en que la tristeza te abandona”. Aquí, como en el resto de los poemas, la simplicidad de los versos –que llegan a ser trascendentales en su discurso como somático es el lenguaje instrumentado por la autora–, estriba de la hondura de la mirada y la densidad del sentimiento que soportan:

He estado triste toda mi vida.
Incluso cuando he sido feliz
También he sido
A la par
Triste.

La tristeza me ha beneficiado
Y yo la tomo en cuenta
Para cuanta cosa
Emprenda.

No sé cómo será el mundo
El día que la tristeza me abandone
Cómo será mamá
Y el resto de las personas
Que ya no existen.

Me parece que hace días
Nada existe
Sólo yo y una uva
De dos centímetros
En mi útero.

La primera de las secciones del libro, “un cigoto / el aborto”, está atravesada por el dolor que deja la caída de un mundo de ilusiones. En el primero de los poemas de este apartado, “Una abortaniños”, la voz lírica asiente: “Uno no debería convertirse / En algo que no es capaz de mirar”. Acá los poemas entrelazan (están hechos) el cosmos de sentimientos o incertidumbres que abre la maternidad en quien la experimenta por vez primera, matizada por las particularidades de su existencia: el exilio, la homosexualidad, la poesía misma: “si mi embrión crece, se desarrolla y nace / soy capaz de eliminar todo el plástico del mundo” (“El hijo y el hada”); “Después de vomitar me puse las manos en la barriga / zona del cuerpo donde se almacena la felicidad” (“Me imaginé la cara de mis parientes”). Poemas que luego reciben el impacto de la pérdida, con cuanto tiene de desgarrador, como se aprecia en “La cosa en perspectiva”, donde el afán de comunicación despoja los versos de casi todo artificio para dejar al poema entregase al régimen del sentimiento:

La figura del pez, tan manida,
La encuentro en un libro de crónicas sobre la caída del muro.

Una madre es un delta y su hijo es un pez.
Si el pez sale del delta antes de tiempo fallece.
Error.
El pez no se entera.
Fallece la madre.

Una madre es un muro hasta que su hijo fallece.
Cuando se produce el fallecimiento se produce también la caída.

Yo escribo la crónica sobre mí misma en forma de poema.
El poema es para mi pez.
E
s decir para mi hijo
Que salió de su delta antes de tiempo.

Los escombros del muro están en una esquina.
Nadie toque ese cemento.

“un gameto / el embarazo”, la segunda sección del cuaderno –que acoge un fructífero segundo intento de embarazo–, potencia la percepción de la felicidad, de su descubrimiento: “Yo podía oírlo / Y verlo / Hacía igual que mi corazón / Pero no era mi corazón / No era nada que yo pudiera asociar / Con ninguna cosa conocida hasta ahora” (“Palabras y números”). Legna Rodríguez se mueve aquí buscando apresar el sentido de eso insólito que la conduce a reconfigurar su universo –en algunos de los poemas nociones otrora importantes como patria o identidad pierden su significación ante la emoción del hijo por venir.

Como en el resto de los libros de la autora, este también describe las circunstancias, la cotidianidad, los objetos, las experiencias que conforman su entorno, pero todo eso deviene la constatación de una revolución interior, la emergencia de una verdad que adviene con la maternidad, la conformación de otra familia: “Si es homogéneo es hermoso / Ha dicho mamá al timón / Mientras nos deslizamos bajo la lluvia / En un mini cooper verde. // Yo anoto sus palabras porque creo / Que ha resumido el concepto de familia” (“Cemento blanco y mamá albañil”).

Mi pareja calva y yo vamos a tener un hijo expande el mapa personal que es, definitivamente, la poesía de Legna Rodríguez. En cierta ocasión, ella misma comentó a propósito de su escritura: “yo soy mi propia base material de estudio”. Este libro, en el conjunto de su obra, también es un acto de individualización; el poema es una instancia de relación de la autora consigo misma. El cuerpo es nuevamente una geografía en la que se inscriben significados políticos, sociales, históricos: “Guarda tu útero para ti / Y tu cuello del útero para ti. // Reconoce que eres una mujer // Productora de tu propio útero / Diseñadora de tu propio cuello” (“La canción de Luis Miguel”).

Así, el cuaderno desafía un amplio rango de expectativas de recepción –incluso desde el título–, lo hace puesto que el campo referencial aludido, en términos de socialización o civilidad, es penetrado por un pensamiento (el que el poema exhibe) capaz de sobrepasar los límites impuestos a cuanto pueda entenderse por maternidad. En este libro, la maternidad es un acto de amor genuino, una fuerza que borra toda individualidad.

En declaraciones que recoge el sitio Artburst, Legna Rodríguez expresó sobre la oportunidad de la venidera presentación: “El equipo de FUNDarte me llamó en dos momentos precisos, antes y después de que empezara la pandemia, durante un período tóxico, mundial, que ha paralizado cada evento y cada proceso, sobre todo los culturales. Este año para mí iba a ser productivo en sentido editorial, pero la pandemia no dejó que así fuera. Sin embargo, Out in the Tropics ha venido a salvar ese estado de parálisis, ha tomado un producto que de otra forma quedaría en el olvido, lo ha documentado y ha hecho que importe, celebrando su existencia. Mi libro es un libro de celebración porque celebra la vida. Además de ayudarme como artista, pues la realización del documental incluye un honorario, el festival ha elevado mi obra y la ha puesto a disposición de otro tipo de lector, uno mucho más masivo”.

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ÁNGEL PÉREZ
Ángel Pérez (San Germán, Holguín, Cuba, 1991). Licenciado en Historia del Arte. Artículos y ensayos suyos aparecen en libros, antologías y publicaciones periódicas nacionales e internacionales. Compiló y prologó con Javier L. Mora, Long Playing Poetry. Cuba: Generación Años Cero (Editorial Casa Vacía. Richmond, Virginia, 2017) y con Jamila Medina, Pasaporte. Cuba: poesía de los Años Cero (Editorial Catafixia, Guatemala, 2019). Ha obtenido los Premio Caracol de crítica y ensayo cinematográficos de la UNEAC (2017 y 2019), el Premio Internacional de Ensayo de la revista Temas (2019), además de la Beca de Creación Dador (2018) y el Premio Pinos Nuevos de Ensayo (2020), ambos otorgados por el Instituto Cubano del Libro. Es programador del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Integra el staff de Rialta.
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