La percepción de una literatura nacional es obsesiva, lo único que hay que hacer es empezar a seguirla para verla asomar por todas partes. Es ella la que va detrás de nosotros y no al revés.
El conjunto de piezas que nos muestra Adriana Arronte es como un baile; como un baile en espiral. Nos adentramos en la difícil tarea de unir todas esas partes.
A veces cuando alguien me ha dicho, por ejemplo, que haga yoga, que medite, yo pienso que cuando escribo hago eso, medito, pienso. Antes de escribir y durante la escritura total del libro, medito y pienso. Mis referentes son esos.