¿Qué ha estado pasando en el festival del Corredor Latinoamericano de Teatro?

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Detalle del cartel de Intimidades Extraordinarias, primer festival en línea del Corredor Latinoamericano de Teatro

En medio del estado de excepcionalidad impuesto por la pandemia de la Covid-19, y cuando muchos encuentros, ferias, presentaciones se cancelan en todo el mundo, el Corredor Latinoamericano de Teatro (CLT), plataforma de intercambio internacional dedicada al fomento y promoción de las manifestaciones artísticas escénicas de América Latina, inauguró en línea la primera edición del festival “Intimidades extraordinarias”.

Es la primera vez que la plataforma convoca a un festival online con el objetivo de promover, a pesar del actual estado de reclusión casi generalizado, una red de encuentro para los creadores de la región. El festival se inauguró el pasado 3 de septiembre a través del sitio web del centro cultural chileno Matucana 100, con participantes de ocho países: Chile, Cuba, Brasil, Argentina, Panamá, México, El Salvador y España.

Esta edición del festival “Intimidades extraordinarias” ha estado dirigida por el director y gestor chileno radicado en Nueva York Manuel Ortiz, fundador junto al argentino Mauro Molina del CLT en 2013, y la productora de artes escénicas Francesca Cecotti. Además de los espectáculos de teatro, danza y música que se han podido visualizar en vivo de manera virtual, se programaron talleres de formación y conversatorios que desplazaron la atención hacia zonas excéntricas de las artes escénicas contemporáneas.

Ortiz explicó que el festival surge bajo la urgencia de “escuchar” y “poner atención a esa necesidad de muchos de encontrarse. Mientras las salas no se abran, sabemos que el teatro sigue vivo y aunque el edificio teatro esté cerrado, otros escenarios se han abierto en nuestras casas, y ahí, en privado, pero siempre frente al público, los teatristas latinos comparten sus intimidades extraordinarias. Nosotros decidimos crear este festival para compartirlas”.

La “escucha” también se instaló en el actual festival gracias a la teatróloga, dramaturgista y gestora cultural Yohayna Hernández (La Habana, 1983), encargada de inaugurar los talleres del encuentro a través de la plataforma Zoom. “Habitación Abierta. Dramaturgias de la escucha” fue el taller que ofreció la también editora, docente y performer cubana radicada en Montréal, donde trabaja en este momento.

Hernández comenzó el taller especificando que “no ofrecería una teoría de las dramaturgias de la escucha”, sino que compartiría una selección de “apuntes sobre procesos que he ido haciendo durante todos estos años”. Procesos que la han llevado a denominar las “dramaturgias de la escucha”, así, “en plural”.

Actualmente Yohayna trabaja como dramaturgista asistente de La Serre Art Vivants, donde formó parte del equipo de creación de la 14ta edición del Festival de Artes Vivas (OFFTA), realizado en mayo pasado. También funge como dramaturgista de la obra Granma, metales de Cuba, del grupo de teatro alemán Rimini Protokoll, dirigida por Stefan Kaegi.

Además, mantiene su práctica como asesora y dramaturgista en Osikán Vivero Escénico Experimental. Con este colectivo, dirigido por José Ramón Hernández, ha colaborado en I Love Madrid (2019), Okana. Ritual afro Radioactivo (2019), BaqueStriBois (2015-2017) y Family Trash. Coreografía de la ausencia (2014-2015), entre otras propuestas escénicas.

La participación en estos espacios de investigación, creación y pensamiento ha llevado a la teatróloga cubana a acuñar la noción de “dramaturgias de la escucha”, en la que basó el taller impartido en el festival “Intimidades extraordinarias”:

“La dramaturgia de la escucha no es sólo entender lo que un/a artista pone en palabras, ya sean habladas o escritas, es también escuchar lo que el/la artista no dice, el balbuceo de otros lenguajes que aún no están puestos en voz o en discursos. Es escuchar deseos, obsesiones, fuerzas encontradas y sonoridades microscópicas dichas en tiempo, espacio y cuerpos.”

En este sentido, es preciso entender que la noción de escucha en el arte contemporáneo instauró un quiebre epistemológico con respecto a la jerarquía tradicional de los sentidos, que tenía a la percepción visual en la cima. La escucha, sobre todo en las artes vivas, está siendo apreciada por su proximidad antimetafísica al suceso, por su carácter esencialmente social, en contraste al ocularcentrismo, que suele tener un desempeño mucho más individualista. Dado que la noción de escucha subvierte patrones dominantes de la percepción y la cognición, se posiciona en el entramado artístico contemporáneo desde un espacio crítico, político.

Yohayna Hernández explica que la dramaturgia de la escucha “es una dramaturgia del tiempo, de los cuerpos y del espacio. Una dramaturgia de la escucha también pone la oreja ante las historias, las políticas y las poéticas. A través de un/a creador y su creación se escucha también los quiebres y las continuidades, las batallas y las concesiones que los regímenes de representación y poder configuran en nuestros contextos creativos y de vida. Una dramaturgia de la escucha es también una dramaturgia del silencio.”

Junto a “Habitación Abierta. Dramaturgias de la escucha” se dispuso otro taller denominado “Topoficciones”, impartido por el creador mexicano Aristeo Mora (Guadalajara, 1988). Con el objetivo de “imaginar y ensayar con distintos artilugios narrativos”, en “Topoficciones”, Mora propuso habitar contextos experimentales para las artes escénicas “que mezclen registros científicos y artísticos para dar voz al paisaje o al territorio que habitamos, para crear dispositivos textuales, performativos, visuales o sonoros que nos permitan repensar las maneras en las que contamos y configuramos el paisaje”.

Por su parte, los conversatorios se dividieron es dos secciones. En un primer momento, aconteció “Postales del Encierro”, intercambio entre cuatro diseñadores teatrales en torno a prácticas y experiencias de creación en el contexto actual. Los invitados fueron Cristiano Diniz (Brasil), Ana Campusano (Chile), Consuelo Barrera (Chile-España) y Los Contadores Auditores (Chile).

¿Cómo se construye la visualidad desde el encierro? ¿Puesta en escena o puesta en pantalla? ¿Cuáles son los imaginarios de esta era de peste y revolución? Fueron algunas de las interrogantes a partir de las cuales los diseñadores teatrales conversaron sobre los desafíos de la creación en tiempos pandémicos.

Asimismo, el conversatorio “¿Cómo cruzar las fronteras sin salir de casa?” agrupó a cuatro creadores y coordinadores de festivales en el área latinoamericana: Wiliam Ruiz (Cuba-Estados Unidos), Mauro Molina (Argentina-España), Ximena Eleta de Sierra (Panamá) y Hugo Navarro (Chile).

Los festivales anualmente reúnen a cientos de creadores y se constituyen como los espacios de circulación más relevantes del arte escénico. En el actual contexto, muchos de estos festivales se han visto forzados a cancelar sus encuentros o, en el caso de mantener sus programaciones, a replantearse las metodologías de trabajo. Por eso “¿Cómo cruzar las fronteras sin salir de casa?” se estructuró a partir de varias preguntas: ¿Cómo ponemos en circulación el arte escénico en medio de una pandemia? ¿Qué fronteras se han abierto en este encierro? ¿Cómo funcionarán los festivales cuando podamos salir de casa?

Se han estado visualizando, además, puestas en pantalla de siete obras del panorama escénico latinoamericano: La tortuga, dirigida por Marcelo Allasino (Argentina); El derecho a la ternura, con dirección general de Roberto Cardonas (El Salvador); Formas de estar siendo, creación de Pablo Zamorano (Chile) en colaboración con Paulina Chamorro (España); Cachorro de león (Casi todo sobre mi padre), con actuación, dramaturgia y dirección de Conchi León (México); Radio Lucila. Tras la huella de Gabriela Mistral, pieza creada por María Fernanda Carrasco y César Espinosa Araya (Chile); La compañera, con dramaturgia y dirección de Carla Romero (Chile); y Lágrimas, cielos y dudas, creación musical colectiva de María Paz Grandjean, Manuela Oyarzún y Marcela Salinas (Chile).

“Intimidades extraordinarias”, que concluirá sus jornadas el próximo 6 de septiembre, es un festival que parece definirse a partir del deseo por mantener viva la creación y distribución escénica en Latinoamérica. Bajo esta apetencia se reconfigura y propone experiencias escénicas que articulan un nuevo imaginario de creación y consumo. Un nuevo imaginario de la intimidad.

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