El joven intelectual y activista cubano Raymar Aguado denunció en redes sociales un nuevo capítulo represivo en su contra, el cual ha incluido un reciente interrogatorio por parte de agentes de la policía política de la isla y la notificación de que un proceso judicial estaría en curso para juzgarlo por sus manifestaciones políticas.
Aguado, quien ha colaborado con Rialta Magazine y se identifica como activista de izquierdas, señaló a través de sus cuentas de Facebook e Instagram que el pasado 5 de septiembre fue “sometido a un interrogatorio en la sexta unidad de policía de Marianao [en La Habana]”.
Allí fue informado por “quien se presentó como el capitán Fabián […], instructor fiscal de Villa Marista” –el centro de detención tristemente conocido de la Seguridad del Estado en La Habana– que se le habría abierto un proceso para encausarlo por los presuntos delitos de “propaganda, crímenes contra el estado, contrarrevolución, terrorismo”.
Según contó el propio Aguado, se expondría entonces a “una sanción conjunta de tres años de privación de libertad”.
De igual manera, se le dijo que a partir de ahora se le vigilará más estrictamente y será citado para interrogatorios con mayor regularidad; a cargo de tal misión estarán, indicó, “quienes se hacen llamar capitán Mario y capitán Rodrigo”, oficiales que laboran bajo pseudónimo.
El segundo de estos, relató el activista opositor, ha sostenido desde mayo último –“bajo el nombre de Camilo”, apuntó– “todo un proceso de acoso digital [y] de acoso sostenido” que él mismo ha denunciado con anterioridad y que no solo lo ha afectado directamente, sino también a personas cercanas a él e, incluso, a familiares de estas personas.
Todo el episodio constituye, según la víctima, “una evidencia más de cómo funcionan los sistemas represivos en Cuba”
“Mi activismo no parará, no parará mi trabajo escritural, no parará mi trabajo investigativo”, afirmó en su directa Raymar Aguado, antes de reiterar su agradecimiento a quienes en estos días le han expresado apoyo y solidaridad. “No le temo a las consecuencias porque desde hace mucho tiempo decidí involucrarme en actividades políticas en Cuba, y si este es el precio estoy dispuesto a pagarlo”.

