Con la entrada en acción en Dombás de la fuerza mercenaria de Prigozhin, renace la espeluznante conexión entre Wagner y un desastre que le compete a la cultura europea.
Parafraseando a Jadue, que ha dicho reiteradamente que no tiene problemas con los judíos sino sólo con los sionistas, yo diría que no tengo problemas con los comunistas sino sólo con los antisemitas.