La fotografía de Vladimir Romero retrata a seres abandonados a su suerte, humildes, de apariencia sencilla, deambulando desde la amarga soledad a que conducen los espacios públicos.
¿Por qué se mantienen los laboratorios fotográficos en La Habana, una ciudad donde no existen recursos ni políticas (culturales, oficiales) de apoyo para ellos?...