Fotograma de Veritas, documental dirigido por el cineasta cubano Eliecer Jiménez Almeida.
Fotograma de Veritas, documental dirigido por el cineasta cubano Eliecer Jiménez Almeida.

«¿Cómo te pueden definir con lo opuesto que tú eres?», cuestiona un cubano etiquetado como «mercenario» por la propaganda oficial tras formar parte de la Brigada 2506. Su voz, junto a la de varios protagonistas de la batalla de Bahía de Cochinos, se escucha en el documental Veritas que recién se estrenó en el Festival de Cine de Miami.

El audiovisual, dirigido por el cineasta Eliécer Jiménez-Almeida, propone mirar desde otro ángulo aquel abril de 1961, cuando cientos de exiliados intentaron llegar a la Isla y revertir la deriva autoritaria de la Revolución. Su derrota no solo significó cientos de muertos y más de mil prisioneros, sino también que el régimen cubano pudiera escribir la historia a su antojo.

Así, varias generaciones crecieron con solo una versión de los hechos, cargada de estigmas contra quienes se enrolaron en la contienda espantados por los fusilamientos, las confiscaciones de propiedades y los delirios de Fidel Castro tras llegar al poder en 1959. Veritas les permite hablar frente a la cámara, como nunca han podido hacer en los medios de la Isla.

Con una cubanía intacta y sin echar mano de demasiados adjetivos en sus descripciones, varios de los participantes del conflicto detallan el entrenamiento en Guatemala, el desembarco azaroso, los instantes en que creyeron rozar la victoria, la angustia cuando empezaron a escasear las municiones y la traición que achacan a John F. Kennedy por no apoyarlos en el momento decisivo.

En más de una hora, se intercalan testimonios que completan la cronología de la batalla, una impecable selección de material de archivo y filmaciones actuales en el lugar de los hechos. Jiménez-Almeida va reconstruyendo la otra cara de la historia, a la par que la descubre, dado que el cineasta nació en 1983 en Cuba y creció escuchando solo el guion oficial de lo ocurrido.

El documental sostiene ese ritmo de hallazgo, de exploración que va sacando a la luz lo que se ha querido esconder por décadas y es deudor del periodismo de investigación que evita quedarse en los lugares comunes o en las certezas acuñadas. Quizás por eso, la elección del título, el nombre en latín de la diosa romana de la Verdad, ya prepara al espectador para lo que viene.

Por ejemplo, la sola manera de llamar al lugar de los combates marca un posicionamiento. A Castro nunca le gustó aludir a «Bahía de Cochinos», probablemente por sus connotaciones degradantes, así que prefirió apelar al topónimo de Playa Girón, una palabra con infinitas posibilidades de rima, además de colgarle hábilmente el lema de «la primera derrota del imperialismo en América».

En aquella confrontación cristalizaron los elementos de la narrativa oficial que luego se usarían ante cada incidente interno y externo, se aceitaron las líneas sobre las que discurrió parte del discurso político cubano posterior: el pequeño David frente al Goliat del Norte; etiquetar como mercenarios al servicio de una potencia extranjera a sus críticos, y elevar la soberanía del suelo nacional a un nivel sagrado que podía justificar incluso la vulneración de la soberanía del ciudadano.

Resultó tan efectivo aquel relato que todavía hoy, gente que ni siquiera puede señalar en un mapa el escenario del conflicto repite a pie juntillas la versión. Por eso, tiene doble mérito que sea un cubano totalmente sumergido en la mirada institucional de lo ocurrido quien ahora dirija un documental que pone patas arriba todo lo que le enseñaron en la escuela.

«Luchar por la libertad de tu patria no es un deber ni una obligación. Luchar por la libertad de tu patria es un privilegio», afirma, con la voz quebrada, otro de los entrevistados. Mostrar la complejidad, los matices y todas las partes de un hecho tan definitorio es también más que una responsabilidad, es un beneficio personal y artístico, que Jiménez-Almeida asume con madurez y sin estridencias.

Veritas provoca la necesidad de otro documental: aquel en que las voces de un lado y de otro se entretejan para dar forma al rostro completo de una batalla. Un conflicto que seis décadas después sigue siendo uno de los pasajes más manipulados y desconocidos de nuestra historia.


* Este texto fue publicado originalmente en la plataforma de noticias 14yMedio, el 13 de marzo de 2022. Se reproduce con autorización de la autora.

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