En un contexto como el cubano actual, donde las limitaciones materiales y las dificultades que atraviesa la vida cultural reducen la frecuencia de las exposiciones y acortan muchas veces su alcance, A punto de caer propone una relación distinta con el tiempo. Concebida por la curadora Liatna Rodríguez para Cemí ArtLab, la muestra se despliega en tres volúmenes sucesivos que se inauguran con un mes de diferencia, prolongando su permanencia y manteniéndose activa a través de la adición continua.
La exposición reúne obras de Harold Ramírez, Darena Pedroso y Andy Mendoza. Sin embargo, la apuesta curatorial no consiste únicamente en presentar tres propuestas individuales dentro de un mismo espacio. Como explica Rodríguez, se trata de una sola exposición colectiva cuyas piezas se van incorporando progresivamente, modificando la lectura y la disposición de las anteriores. La muestra, por tanto, no existe como una totalidad fija desde el primer día, sino que se va construyendo ante el público.
La primera inauguración estuvo dedicada a la pieza de Harold Ramírez, cuya presencia ocupaba entonces la totalidad de la sala. Con la incorporación de la obra de Darena Pedroso, inaugurada recientemente, la configuración cambió. La propuesta de Harold, Poniéndola en China, continúa expandiéndose a través de muros y superficies mediante intervenciones mínimas y cuidadosamente calculadas, pero ahora comparte el espacio con una estructura de gran escala que altera radicalmente la percepción del lugar.
La pieza de Darena, La casita del patio, introduce una arquitectura dentro de otra arquitectura. Una casa construida en el interior de la galería emerge como un cuerpo autónomo, cerrado sobre sí mismo, como un fragmento de memoria familiar. Su carácter cerrado y voluminoso contrasta con la lógica expansiva pero minimalista de la obra de Harold.
Estas tensiones dialogan directamente con los intereses planteados en el texto curatorial. Rodríguez propone pensar el objeto desde operaciones de sustracción, desplazamiento y transmutación. Harold interviene desde la reducción y el gesto mínimo; Darena traslada un segmento arquitectónico popular a la esfera privada al ámbito de la galería; Andy, cuya incorporación está prevista para el próximo 18 de julio, trabajará a partir de procesos de transformación y reensamblaje que completarán el entramado conceptual de la muestra.

Resulta especialmente interesante la manera en que A punto de caer convierte el tiempo en un material curatorial. Rodríguez señala que uno de sus intereses era “coquetear con los tiempos” y poner en juego aquello que suele asumirse como natural en una exposición: una inauguración única, una obra terminada, un montaje invisible para el visitante. Aquí las piezas se instalan mientras la exposición permanece abierta y el público puede encontrarse con los artistas trabajando, observar modificaciones en las obras y regresar semanas después para descubrir una configuración distinta.
Más que una estrategia espectacular, el procedimiento funciona como una forma de expandir la experiencia expositiva. Cada inauguración reactiva la muestra, genera nuevas lecturas y prolonga la conversación entre las obras. El espectador deja de enfrentarse a un resultado cerrado para acompañar un proceso que permanece abierto durante varios meses.
Se demuestra también la disposición de Cemí ArtLab de experimentar y “forzar los límites” de ciertos hábitos curatoriales. En ese sentido, A punto de caer encuentra uno de sus principales aciertos. La exposición no solo articula un diálogo entre tres jóvenes artistas cuyos intereses se cruzan en torno al objeto, la memoria y la precariedad material, también ensaya una manera distinta de habitar el espacio expositivo y concebir el tiempo vital de la muestra.
Con la tercera incorporación prevista para el 18 de julio, la muestra aún permanece incompleta. Su sentido definitivo continúa, literalmente, en construcción.


