Luis Manuel contra el “héroe” Otero Alcántara: “Simplemente somos fertilizante para las nuevas plantas que van a crecer”

El artista disidente y exprisionero político cubano dialogó en exclusiva con el escritor y periodista Carlos Manuel Álvarez para la revista independiente 'El Estornudo'.

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Tras su llegada hace dos semanas a Miami, el artista multidisciplinario Luis Manuel Otero Alcántara –quien cumplió cinco años como preso político en una cárcel de máxima seguridad en Cuba– ha tenido que enfrentar acerbas críticas, no solo de los partidarios del régimen en la isla, sino, en particular, de ciertas zonas del exilio cubano que cuestionan las condiciones supuestamente privilegiadas de su salida del penal y del país, su masa corporal y su buena condición de salud, y, cómo no, su discurso seguramente demasiado conciliador, o displicente, al paladar de las voces más combativas en redes sociales… 

Y a ello ha respondido el recién llegado, con insistencia, reivindicando “el amor”, y no el odio, como motor de su creación y de su actividad política, “la honestidad” como cualidad fundamental de esa praxis, y “la libertad de Cuba” como objetivo último y primero.

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Así lo hizo, por ejemplo, este viernes en diálogo exclusivo con el escritor y periodista Carlos Manuel Álvarez para la revista independiente El Estornudo: “Al final, lo que nos mueve es el amor; lo otro es la libertad de Cuba, brother, la libertad del humano, pero desde la honestidad, desde la honestidad, no desde el oportunismo…”.

En varias directas de Facebook y no pocas entrevistas, Otero Alcántara ha dado algunos detalles de su tiempo en prisión y las circunstancias de su retención por la policía política cubana durante varios días en una casa no identificada (“una extensión del encierro”, precisó) tras cumplirse la sentencia y mientras se tramitaba el parole humanitario que permitió su entrada en Estados Unidos. 

Asimismo, ha debido contestar preguntas sobre la situación actual de la nación caribeña y los caminos para acabar con un régimen de casi siete décadas. Sus respuestas han tenido el efecto de dividir a una opinión pública donde no pocos abogan –y ahí se cuentan muchos de los insatisfechos con su autodefinición como “pacifista”– por soluciones radicales a la cuestión cubana, incluida una intervención estadounidense para acabar de un solo golpe con el castrismo.

“La base de una obra de arte es el amor”, afirmó el líder del Movimiento San Isidro en la citada conversacióncon el director de El Estornudo. “Lo más importante de mi lucha, de nuestra lucha, es la creación. El mayor aporte que nosotros hemos hecho a la libertad de Cuba es la creación, desde un espacio de luz. Porque si tú te ciegas y […] caes en el juego ese del odio, tú puedes estar seguro de que [tu] producción […] es puro odio”.

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Reflexionando en otro momento sobre el desafío que plantean casi setenta años de totalitarismo en la isla, sostuvo: “Las libertades de Cuba están en deconstruir los racismos, las homofobias, los clasismos, los machismos, que son estructuras sumamente complicadas, que son las que verdaderamente instauran la dictadura en Cuba”.

Y sobre cómo debe apreciarse su labor artística –aquellos performances disruptores que lo hicieron un artista conocido en la escena habanera o en las redes sociales y un enemigo público de primer orden para la Seguridad del Estado, pero también las cuatro mil obras que, según él mismo, pudo concebir en un lustro de cárcel–, Otero Alcántara avisó: “No se puede ver una obra de arte suelta –sobre todo en mi trabajo– en una galería, puesta en una pared… Es un proyecto cultural en que una se va complementando con otra, y van construyendo un discurso, van construyendo un sentir, van construyendo una educación [para la gente] sobre la intención de liberar Cuba, la intención de una construcción democrática”.

A lo largo de poco más de una hora de entrevista, el artivista insistió en la violencia múltiple de la prisión –donde estuvo “cinco o seis veces en celdas de castigo”, y donde llevó a cabo “huelgas de hambre”-; reparó en el trauma que deja el encierro en el hombre, que, al salir, debe incluso, en cierto modo, reaprender a caminar más de unos pocos metros cada vez.

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S/T (2021. Tinta, grafito y crayola sobre papel, 18 x 24 cm). De la serie ‘Payasos’ (realizada desde la cárcel); Luis Manuel Otero Alcántara
S/T (2021. Tinta, grafito y crayola sobre papel, 18 x 24 cm). De la serie ‘Payasos’ (realizada desde la cárcel); Luis Manuel Otero Alcántara (IMAGEN /www.lmoastudio.com)

Ciertamente, él –a diferencia de la mayoría de los reclusos políticos cubanos– fue un preso conocido internacionalmente, cuya obra se exponía allá afuera, y además contó con el apoyo de muchos amigos y, en particular, con un círculo íntimo que lo sostuvo emocional y físicamente.

“Mis amigos fueron el soporte, son el soporte también hoy en día…”, admitió. “Yo siempre sentí la presencia de mis amigos. Yo creo en la amistad de verdad”.

Otero Alcántara explicó cómo una llamada de diez minutos “servía para vivir cuatro días más”, y también cómo lo atacaba una dosis de depresión cuando no podía comunicar telefónicamente.

Algunos de esos amigos, apuntó, han expandido ese compromiso a otros presos políticos en celdas de la isla –que actualmente serían más de mil 300, según el registro de la organización Cuban Prisoners Defenders–, y citó el ejemplo de la exiliada activista e historiadora de arte Anamelys Ramos.

El artista político adivinaba que tarde o temprano iría preso, porque su trabajo ponía “en crisis el poder de una dictadura”. Y, cuando finalmente llegó ese momento, la cárcel en cierto modo vino a legitimar su trabajo de “empujar” al régimen de los Castro.

Tres opciones tenía entonces: “O claudicas, o vas al exilio, o la cárcel…”, dijo, y con el tiempo vino la comprensión del siguiente capítulo en su vida: “Yo había ido a parar ahí para entender un poco el fenómeno del preso político”.

Reconoció Otero Alcántara que aún necesita entender algunas cosas tras cinco años recluido, y acabado de aterrizar al exilio, pero aseguró que no se siente solo, ni siquiera bajo el fuego cruzado de la opinión pública.

Desde la cárcel, contó, imaginaba la circunstancia del exilio y “pensaba también en la honestidad”, porque entendía que, seguramente, las que vivía allá adentro no podían de todos modos equipararse a las violencias del presidio que leyó en el libro de “los plantados” o en el libro de Huber Matos.

“Yo sabía que cuando yo fuera honesto iba a haber una crisis”, confesó el exprisionero de conciencia, persuadido de que sus gestos promueven la contradicción, la desestabilización de viejas estructuras no solo al interior formal del régimen cubano. “Simplemente dije: voy a ser honesto, y voy a seguir trabajando”.

En todo caso, la prioridad ahora no sería ni siquiera la memoria de la cárcel, o la discusión sobre su perfil de víctima o de opositor ejemplar o no: “Yo creo que lo más importante ahora mismo debe ser enfocarnos en la libertad de Cuba”, recalcó. “Es de lo que no debería dudarse: de mi compromiso con la libertad de Cuba. Y, aun cuando quieran ponerlo en duda, vamos a seguir trabajando en función de eso”.

Otero Alcántara aspira igualmente a “una Cuba honesta, una Cuba no corrupta, una Cuba donde la honestidad sea [el paradigma] de la cubanía”, y para ello, entre otras cosas, habría que “sabotear” o “deconstruir” la idea del opositor “endiosado”, del “héroe” o “salvador”.

Luis Manuel Otero Alcántara, artista disidente cubano en el exilio tras cinco años de prisión política. Entrevistado por Carlos Manuel Álvarez para 'El Estornudo'
Luis Manuel Otero Alcántara, artista disidente cubano en el exilio tras cinco años de prisión política. Entrevistado por Carlos Manuel Álvarez para ‘El Estornudo’ (IMAGEN YouTube / El Estornudo – captura de pantalla)

Sabiendo que no se debe “caricaturizar un liderazgo” y que la oposición solo debe trabajar “pa´la gente”, el activista habanero quiere “seguir caminando, andando a pie con los cubanos”. 

“Yo quiero seguir en el Cerro, yo quiero seguir en La Habana Vieja, en San Isidro, que es verdaderamente donde está el ogro”, dijo, sabiendo que apenas comienza su destierro. “Donald Trump, cualquiera… puede entrar mañana a La Habana y puede llevarse a los Castro, y qué se queda allá dentro. ¿Dónde está la actitud cívica que tiene que tener un país…?”.

Todavía seguirá durante un tiempo la polémica –marchas y contramarchas dialécticas al interior de las estridentes cámaras de eco del exilio y la diáspora– en torno a la figura más bien inasible del disidente cubano más célebre de esta generación.

“Por supuesto que hay gente que está, como buitres, esperando el cadáver [de quien] todo el mundo endiosó”, dijo este viernes en alguna parte Otero Alcántara. “Simplemente somos fertilizante para las nuevas plantas que van a crecer”.

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RIALTA STAFF
RIALTA STAFF
Rialta, Alianza Iberoamericana para la Literatura, las Artes y el Pensamiento es una asociación civil con sede en Querétaro, México, de carácter no lucrativo, que tiene por objeto principal la promoción y fomento educativo, cultural, artístico, científico y tecnológico.

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