Arturo O’Farrill (FOTO David Garten)

Arturo O’Farrill (1960) es pianista, compositor y líder-director del célebre grupo tipo big band Afro Latin Jazz Orchestra. Hijo del destacado compositor y trompetista cubano Chico O’Farrill y la cantante mexicana Lupe Valero, lleva grabando bajo su nombre desde el 1999 en tríos, cuartetos, quintetos, sextetos, solo, y en formato de big band. De su padre ha heredado una estética ecléctica que le servido para convertirse en un músico versátil. Ha cosechado varios premios Grammys y Latin Grammys. Coincido con Raul da Gama en que, como pianista, “su virtuosismo permanece escondido dentro de la música compleja que escribe y dirige”. Aun así, hay momentos que se nos revelan notas y pasajes de exquisita luminosidad.

En la última década, con excepciones, O’Farrill se ha dedicado a componer y hacer arreglos para su Afro Latin Jazz Orchestra. Four Questions (2020) es muestra de esa vertiente, agrupando de 18 a 20 músicos, cantantes, coro y un narrador. El disco está confirmado por tres canciones y dos suites. La primera de las suites es “Four Questions”, que dura poco más de 16 minutos, y “A Still, Small Voice”, que dura casi 22 minutos, ambas composiciones de envergadura.

Empecemos, pues, con las canciones. La primera se titula “Baby Jack”, y es en honor al nieto de una amiga del artista, Mary McCormick. Según O’Farrill, lo que inspiró la canción fue la habilidad que tienen los niños para expresarse sin tapujos e igualmente cambiar de un estado emocional a otro –desde la suprema alegría hasta el dolor agónico y de nuevo a la risa– con una velocidad pasmosa. El compositor crea una analogía musical de estos estados volátiles y veloces. Empieza con el tema principal elaborado por los saxofones y al minuto entran los trombones y trompetas en una especie de diálogo, seguido por los trombones evocando un lloriqueo con un breve regreso al tema inicial. Luego viene un segmento que dura un minuto de solo en saxofón (sin acompañamiento), y luego piano y bajo. Es casi como un aullido que evoca un estado de enojo y/o dolor (¿una perreta?). Después de casi un minuto con la orquesta completa, vuelve el solo de saxofón (David de Jesús) con acompañamiento y termina con unos cambios abruptos con un duelo de saxofones y trombones. Este tema capta la ligereza, espíritu y mutabilidad del mundo infantil con una riqueza de sonoridades y texturas impresionante.

“The Jazz Twins” es sobre los gemelos Arnold y Donald Stanley, grandes amantes del jazz y frecuentes asistentes a los conciertos del compositor. De allí pasaron a ser amigos y, según O’Farrill, ahora se consideran familia. La canción intenta captar los lazos de amistad. El tono inicial es casi elegíaco, con el contrabajo tocado con el arco y el piano pulsando con notas bajas. Poco después el piano vuelve a un tono lírico con el tema principal y los metales se unen a él confeccionando una línea melódica de tremenda ternura, a un ritmo despacio. A los tres minutos rompe con la percusión latina, animando el asunto hasta que interviene un solo en saxo tenor de Iván Renta, seguido inmediatamente por otro en trompeta (David Smith), hasta que se retorna al final al tema original. Un precioso homenaje a la amistad.

“Clump/Unclump” (“Amontonar/Desmoronar”) es sobre las fuerzas que unen o aglutinan y aquellas que disipan o dispersan. O’Farrill lo escribió en un momento de cambios importantes en su vida personal y familiar. Según las notas del álbum, no es cuestión de balance tipo ying y yang, sino de fuerzas que se unen para luego desunirse, como, por ejemplo, cuando un hijo mayor se va de la casa o se sufre la muerte de un padre (o una madre). El tema comienza con O’Farrill martillando en el piano, casi disonante; a nivel rítmico la pieza alterna entre el staccato y lo latino con un poco de swing entremezclado. Hay momentos en que el pianista hace que la articulación tartamudee. Como en “Jazz Twins”, hay solos de saxo (Iván Renta) y trompeta (Seneca Black) y se termina con un solo en batería (Vince Cherico). En las notas, el pianista alude a que estas fuerzas de unión y desunión tienen dimensiones sociales y que “el odio y la mediocridad” reinante pasarán a la historia; sin duda, se trata de un resumen breve de los años bajo Trump.

Four Questions (Cuatro preguntas) es guiado por un concepto, o mejor dicho una serie de preguntas: “¿Qué hace la integridad cara a cara a la adversidad o la opresión? ¿Qué hace la honestidad frente a las mentiras y la decepción? ¿Qué hace la decencia ante el insulto? ¿Cómo se enfrenta la virtud a la fuerza bruta?” Dichas preguntas fueron elaboradas hace más de un siglo por el autor y activista W. E. B. Du Bois (1868-1963), pero tienen resonancia y relevancia para nuestros tiempos. La pieza fue grabada antes de que estallara la pandemia y las manifestaciones encabezadas por Black Lives Matter en el verano de 2020, así que oír la suite “Las cuatro preguntas” adquiere un tono profético visto retrospectivamente.

Cornel West y Arturo O’Farrill durante una presentación en vivo

Esta suite tiene un narrador, el filósofo, ensayista y activista Cornel West (1953), y su don de oratoria se manifiesta ampliamente. West es hijo de un predicador y su estilo retórico pertenece a la tradición de predicadores negros que combina la crítica social y racial con un alto contenido espiritual y ético. Y, sin duda, en esta pieza West es el hilo conductor como narrador, declamador, orador. La musicalidad de la voz de West y su mensaje profético son extraordinarios y más que declamar, sus palabras, entonación y ritmo hacen que su voz se haga un instrumento brillante y anunciador como una trompeta. Al medio minuto ya empieza su narración dando saludos y formando binomios artísticos de la afrodiáspora: Chico O’Farrill y Dizzy Gillespie, James Brown y Tito Puente, Aretha Franklin y Celia Cruz, sin olvidar el A Love Supreme de John Coltrane. West usa el vocablo “Love Warriors” (guerreros del amor) para identificar a estos “ancestros” y otras figuras de la tradición como Martin Luther King, Fannie Lou Hamer, Ida Wells, Frederick Douglass, y, claro, W. E. B. Du Bois, el autor de las preguntas.

A los cuatro minutos se articula una respuesta a la primera pregunta sobre la integridad ante la opresión, donde se declara que en nuestra sociedad todo está a la venta y ante esto hay que contraponer la cultura, la música, la palabra. A los seis minutos, viene la articulación sobre la segunda pregunta sobre las mentiras que encubren crímenes cometidos. Esa parte destaca cómo hemos perdido nuestra humanidad al permitir o no poder contener estos crímenes. En un momento, West dice que “la condición de la verdad es la de permitir que el sufrimiento tenga voz”. Le sigue un pasaje instrumental hasta el comienzo de la tercera parte.

Dicha parte, sobre la decencia frente al insulto, enfatiza en la madurez espiritual, tomando como ejemplo a la madre de Emmett Till, cuyo hijo fue horriblemente asesinado y mutilado en un crimen racista en 1955. En el funeral, la madre, que insistió en que el ataúd estuviera abierto, dijo: “No tengo ni un solo minuto para el odio, lo que haré es reclamar la justicia”. Le sigue un pasaje instrumental donde se destaca el piano y, un par de minutos después, se hace la cuarta pregunta sobre la virtud frente a la fuerza bruta. Se puntualiza sobre la rectitud al enfrentar la violencia y las personas que encarnan esa dignidad como Martin Luther King y Fannie Lou Hamer. Musical y verbalmente se alude a los grandes ejecutantes del stride piano como James P. Johnson, Fats Waller y Willie The Lion Smith. La pieza termina citando el himno “Were You There When They Crucified My Lord?” en solo de trompeta de Seneca Black. El tono sombrío de la trompeta se conjuga, sin embargo, con las palabras optimistas que entona West: “La desesperanza nunca puede ser la última palabra. La caravana del amor siempre triunfa. Un amor supremo. Escuchen la música, escuchen el sonido.”

No obstante el tono rebelde y enojado de ciertas partes, la suite enfatiza más la entereza, la honestidad, y el amor. Musicalmente O’Farrill logra combinar música afrolatina, blues, jazz, funk, himnos, con la oratoria del predicador negro. Su uso de los metales es sensacional y la pieza muestra su talento para componer y arreglar.

La otra suite “A Still, Small Voice” (“Un ligero y blando susurro”), más larga aún, tiene cuatro secciones. El título es tomado del Antiguo Testamento (1 Reyes 19:12 y 13) y se refiere al profeta Elías. El versículo tiene que ver con ser zelota y defensor de Yavé frente a la creencia en Baal, visto como un falso dios. O’Farrill escribe en sus notas que la suite tiene que ver con la crisis financiera de 2008-2009 y su efecto en la economía mundial. Hemos de suponer que para O’Farrill el falso dios Baal es el avaro de la banca y el sector financiero que desestabilizó la economía de Estados Unidos y del mundo entero.

El primer movimiento empieza con un solo en corno francés (Sharon Moe) cuyo tono mezcla anhelo y lamento a la vez. Luego, se une una trompeta, después la percusión y el resto de la orquesta. Hay una sección con los trombones y la percusión y otra con un solo de saxo barítono, ambas muy dramáticas y termina con las sopranos (Aubrey Johnson y Edda Fransdottir) y el coro. El segundo movimiento es corto –apenas un minuto y un cuarto– y vocal, con la soprano y el coro cantando a capella sobre la creación, con voces realmente angelicales. El tercer movimiento (“Cacophonous”) es pujante y energético con excelente trabajo en piano de Alison Deane, un solo de saxo soprano (Iván Renta) en estilo neobop, y un final en crescendo con trombones, percusión y piano. Finaliza la suite con “A Still, Small Voice” (la cuarta parte), con excelente manejo de percusión y metales, voces y coro. A veces hay un tono clásico que cambia a funk y luego a ritmos cubanos: O’Farrill maneja estos cambios con sutileza. El final, que va disminuyendo, concluye con trompeta, palmadas, voces y tocadiscos.

Aunque quizás no tenga el impacto inicial de “Cuatro preguntas”, “A Still, Small Voice” es una composición igual de ambiciosa y rica musicalmente hablando que la anterior. Armónicamente es compleja, con una paleta sonora elegante y deleitante. Sin duda, con las dos suites O’Farrill se coloca junto a Ellington con sus conciertos sagrados, a Mingus con sus composiciones largas (“Little Royal Suite”, “Haitian Fight Song”), a Max Roach y su “Freedom Suite” y a Gil Evans. Este disco es un logro de gran alcance, tanto en lo musical como en lo ético.


Four Questions

1) Baby Jack (7:21); 2) Jazz Twins (9:31); 3) Four Questions (16:21): 4) Clump, Unclump (7:16); 5) A Still Small Voice, Elijah –1 Kings 19:13– (8:05); 6) Amidst the Fire and Whirlwind (1:14); 7) Cacophonous (4:25); 8) A Still, Small Voice (8:02)

Personal (1-4): Arturo O’ Farrill (director, piano); Bobby Porcelli, Iván Renta, Jeremy Powell, Larry Bustamante, David de Jesús (saxos); Bryan Davis, Seneca Black, Adam O’Farrill, John Bailey, David Smith (trompetas); Rafi Malkiel, Kajiwara Tokunori, Frank Cohen, Earl McIntyre, (trombones y tuba); Ricardo Rodríguez (bajo); Tony Rosa, (congas); Carly Maldonado (bongó y percusión); Vince Cherico (batería).

Personal (5-8): Arturo O’Farill (director); Alison Dean (piano); Bobby Porcelli, Iván Renta, Peter Brainin, Jason Marshall, David de Jesús (saxos); Seneca Black, Jonathan Powell, John Bailey, Jim Seeley (trompetas); Rafi Malkiel, Kajiwara Tokunori, Frank Cohen, Earl McIntyre (trombones); Gregg August (bajo); Vince Cherico (batería); Roland Guerrero (congas); José González (bongó); Sharon Moe (corno francés); Aubrey Johnson & Edda Fransdottir (sopranos); Jana Ballard (directora de coro); DJ Logic (tocadiscos).

Recomendaciones adicionales sobre la obra de Arturo O’Farrill: En formato big band Cuba The Conversation Continues (2015), Fandango at the Wall (2018) y Forty Acres and A Burro (2011); en grupos pequeños Live In Brooklyn (2004), Boss Level (2016); como solista: The Noguchi Sessions (2012).

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ALAN WEST-DURÁN
Alan West-Durán (La Habana, 1953). Poeta, ensayista, traductor y crítico. Ha publicado los poemarios Dar nombres a la lluvia (1994) y El tejido de Asterión (2000). De crítica literaria-cultural ha publicado Tropics of History: Cuba Imagined (1997) y Cuba A Cultural History (2017). Ha sido editor-en-jefe de African-Caribbeans: A Reference Guide (2003), Latino and Latina Writers (2004) y Cuba: A Reference Guide (2011). Ha traducido a Rosario Ferré, Alejo Carpentier, Luisa Capetillo, Nancy Morejón, y Nelly Richard. Es profesor en Northeastern University (Boston).
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