Cecilia Vicuña, León de Oro a la Trayectoria en Venecia y referente del arte contemporáneo en América Latina

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Cecilia Vicuña recibe el León de Oro a la Trayectoria en la 59 Bienal de Venecia (FOTO La Biennale di Venezia)
Cecilia Vicuña recibe el León de Oro a la Trayectoria en la 59 Bienal de Venecia (FOTO La Biennale di Venezia)

En 2017, la artista visual Cecilia Vicuña (Santiago de Chile, 1948) se presentó a la 14a edición de la Documenta de Kassel, uno de los más importantes eventos del arte contemporáneo en el mundo, con la instalación Quipu womb. Inspirada en la homónima herramienta de contabilidad de los incas, la obra consistía en una estructura de enormes cuerdas de lana roja sin hilar que caían en forma de cascada desde el techo hasta el suelo de la galería, y representaban “un cordón umbilical de simbolismo menstrual que conecta a las madres diosas andinas con las mitologías marítimas de la antigua Grecia”. El monumental artefacto resultó la pieza más debatida y celebrada del certamen, y de inmediato encabezó titulares en todo el orbe.

Desde entonces, la producción de Vicuña comenzó a recibir una inusitada atención, que certificó definitivamente su prestigio en la escena internacional de las artes visuales. Por supuesto, esta labor desarrollada por más de cinco décadas ha adquirido tan significativa resonancia dados los paradigmas estéticos del presente. Exposiciones inauguradas en Latinoamérica, Europa y los Estados Unidos, durante los últimos años, junto a distinciones conferidas por relevantes instituciones internacionales, también han revalorado, de cara al futuro, el legado de la creadora chilena.

Hace algunos días la artista ha vuelto a ser noticia. Durante la 59a edición de la Bienal de Venecia, inaugurada este 23 de abril, y calendariada hasta el 27 de noviembre próximo, Vicuña recibió en persona el más reciente reconocimiento a su carrera: el León de Oro a la Trayectoria, máximo galardón concedido en el marco de ese evento, una de las plataformas fundamentales del arte en la actualidad.

Creadora interdisciplinaria, performer, pintora, poeta, videasta, Vicuña ha explorado una multiplicidad de soportes, entregada a la reflexión sobre las tradiciones culturales y su identidad como chilena y como mujer. Sus obras, ardorosamente poéticas y de una escrupulosa elaboración en el manejo de los recursos expresivos, han estado preñadas siempre de una honda preocupación por la crisis ecológica, los derechos humanos y la situación de los pueblos originarios de América del Sur. La concesión del León de Oro a la Trayectoria –premio que recibió junto a la escultora alemana Katharina Fritsch–, honra su compromiso con las luchas sociales y anticoloniales, el imaginario indígena y el enfrentamiento a la catástrofe ambiental, pero también la reciedumbre estilística y la inventiva estética de sus propuestas. El cuerpo de trabajo de esta mujer, a partir de una mixtura de materiales, estilos y métodos, resulta una contundente demostración de que el activismo político no limita necesariamente la creatividad. Más bien, al contrario, es una fuente que multiplica las posibilidades discursivas del arte.

‘Quipu Womb’; Cecilia Vicuña. Tate Modern, Londres (FOTO Matt Greenwood / tateamericas.org)
‘Quipu Womb’; Cecilia Vicuña. Tate Modern, Londres (FOTO Matt Greenwood / tateamericas.org)

“Siento que este premio no es solamente para mí, sino para el mundo indígena y mestizo de América del que vengo, cuya potencia creativa está aún por desplegarse para ser todo lo que puede llegar a ser”, expresó Vicuña tras recibir el lauro durante la ceremonia inaugural de la bienal veneciana. “En un sentido profundo, mi obra es el cuerpo fructífero del hongo subterráneo invisible que es el mundo nativo de esta Tierra. El León de Oro confirma la potencia de las obras y memorias negadas que al ser reconocidas pueden fertilizar la creación de otros mundos posibles”.

“Nuestro arte y conciencia”, advirtió, “pueden jugar un papel en la necesidad urgente de alejarnos de la violencia y la destrucción, para salvar nuestro medio ambiente de un colapso inminente”.

Cecilia Alemani, curadora de la presente edición de la cita italiana, y a cuya iniciativa se debe la postulación de la chilena para el galardón, destacó: “El lenguaje artístico de Cecilia Vicuña se basa en una gran fascinación por las tradiciones indígenas y las epistemologías no occidentales”.

“Durante décadas”, agregó, “Vicuña ha recorrido su propio camino, con obstinación, humildad y meticulosidad, anticipándose a muchos debates ecologistas y feministas recientes e imaginando nuevas mitologías personales y colectivas. Muchas de sus instalaciones están hechas con objetos encontrados o materiales de desecho, entretejidos en delicadas composiciones donde lo microscópico y lo monumental parecen encontrar un frágil equilibrio: un arte precario que es a la vez íntimo y poderoso”.

La distinción otorgada a Vicuña ha tenido una gran acogida en Latinoamérica, y especialmente en Chile; no sólo porque, por fin, la excepcional artista abraza un reconocimiento de tanta envergadura, sino porque este contribuye a visibilizar y legitimar la producción artística del subcontinente.

“El León de Oro a la Trayectoria que la Bienal de Venecia otorgó a Cecilia Vicuña es un motivo de orgullo y celebración para el arte latinoamericano. Un reconocimiento al compromiso y la visión de una artista pionera que durante más de cincuenta años ha trabajo en múltiples soportes, para abordar en forma crítica y poética temas actuales”, señaló el reputado coleccionista argentino Eduardo Costantini. Mientras, Julieta Brodsky, titular de Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, afirmó con entusiasmo: “Como Ministerio de las Culturas estamos muy orgullosos [de] que la trayectoria de Cecilia Vicuña, una de las representantes más importantes del arte y la poesía nacional, sea galardonada con el León de Oro en el mayor evento cultural, a nivel internacional, como lo es la Bienal de Venecia. Es una gran noticia, un momento histórico para el mundo de las artes y la cultura de nuestro país, ya que permite reconocer, una vez más, el contundente trabajo de una de las mujeres creadoras más destacadas del país. Es un verdadero honor dar mis felicitaciones a la primera artista chilena en ser reconocida con este galardón, el premio más importante que se concede en la Bienal de Venecia”.

La trayectoria artística de Vicuña ha estado fuertemente marcada por el exilio; experiencia que, por otra parte, ha solidificado sus lazos de pertenencia a la cultura chilena. Su formación inicial transcurrió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile. En 1972, viaja a Reino Unido para estudiar pintura en la Slade School of Fine Arts del University College London. Fue allí donde, como consecuencia del golpe militar de Augusto Pinochet en 1973, toma la decisión de permanecer fuera de su país. Al completar los estudios, en 1975, se establece en Colombia, hasta que en 1980 se instala definitivamente en Nueva York, ciudad adonde había sido invitada para exponer su obra.

Forzada por la dictadura a emprender su carrera profesional lejos de Chile, Vicuña resultó por demasiados años, una suerte de outsider en la escena artística chilena; sin embargo, el exilio fue determinante en la orientación de su pensamiento estético y su práctica intelectual. Nutrido por el feminismo, el ecologismo y el indigenismo, el arte de Vicuña, ha apostado por la coherencia en su búsqueda de un sentido de justicia social.

Aunque es reconocida mayormente por las esculturas textiles inspiradas en los Quipu incas, las cuales viene realizando desde hace décadas, su práctica abarca una amplia variedad de formas que combinan materiales naturales y artesanías populares. Su carrera empezó con pinturas al óleo, inspiradas ya en las culturas indígenas; más tarde, ha realizado esculturas, fotografías, collages, instalaciones, videos, performances, libros de arte, en los cuales las subjetividades queer y decolonial desafían las narrativas hegemónicas del orden neoliberal y abogan por el derecho al reconocimiento de “los diferentes” y a la libertad de expresión.

Cecilia Vicuña recibe el León de Oro a la Trayectoria en la 59 Bienal de Venecia (FOTO La Biennale di Venezia)
Cecilia Vicuña recibe el León de Oro a la Trayectoria en la 59 Bienal de Venecia (FOTO La Biennale di Venezia)

También ha fomentado el trabajo colaborativo, que ha servido para potenciar la relación entre arte y política. Residiendo en Colombia, acometió por algún tiempo talleres de creación comunitaria que despertaron y confirmaron en ella el interés por el arte procesual y colectivo, y la necesidad de profundizar en la cultura indígena. Después fundaría en ese país el “Taller de nueva plástica”. Cuando pasó a vivir en Nueva York, se unió al colectivo Heresies: A Feminist Publication on Art and Politics, que influiría notablemente en su trabajo posterior.

Las piezas de Vicuña se encuentran en las colecciones de ilustres museos y galerías: por ejemplo, la Tate Modern Gallery de Londres, el Museo Guggenheim de Nueva York, el Museo de Arte Moderno de Berkeley, el Frac Lorraine en Francia, el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo de Arte Contemporáneo, en Chile. Ahora bien, como parte de esta última ola de homenajes a su impronta estética, valdría mencionar que el Kunsintituut Melly de Rotterdam, el Centro de Arte Dos de Mayo en Madrid, y el Museo del Banco de la República en Colombia, acogieron el año pasado una impresionante retrospectiva de su creación. Además, su obra formó parte de la histórica exposición Radical Women: Arte Latinoamericano 1960 – 1985, acogida entre 2017 y 2018 por el Hammer Museum de Los Ángeles, el Museo de Brooklyn y la Pinacoteca de Sao Paulo. Esta última exhibición, consagrada a la valorización de las prácticas artísticas experimentales emprendidas por mujeres latinoamericanas, es un ejemplo definitivo del eco de su trabajo en el ámbito contemporáneo de las artes visuales.

El sentido de resistencia política y el humanismo de las obras de Vicuña emerge con sorprendente frontalidad y densidad espiritual en el espacio de nuestros días. El Premio León de Oro a la Trayectoria llega para honrar la devoción con que durante tantos años ha trabajado por una sociedad mejor.

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