Los Cinema Tropical Awards visibilizan los mejores signos creativos del cine latinoamericano

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Escena de ‘Fauna’ (2020); Nicolás Pereda (IMAGEN www.cinematropical.com)
Escena de ‘Fauna’ (2020); Nicolás Pereda (IMAGEN www.cinematropical.com)

Fauna (2020), del mexicano Nicolás Pereda, mereció el galardón a Mejor Película y se convirtió en la gran ganadora de los Premios Cinema Tropical, anunciados en la noche de este martes 18 de enero. La organización, radicada en Nueva York desde su fundación en el año 2000, y especializada en la promoción y distribución del cine latinoamericano en los Estados Unidos, realizó una ceremonia virtual para dar a conocer los filmes triunfadores entre los veinte títulos que se diputaban los galardones.

Dos jurados internacionales, integrados por especialistas del ámbito cinematográfico, curadores, investigadores y críticos, se ocuparon de otorgar los premios. Las categorías a Mejor Película, Mejor Director, Mejor Ópera Prima y Mejor Documental fueron determinadas por el curador del Departamento de Cine de El Museo de Arte Moderno de Nueva York, Josh Siegel; el director del Archivo fílmico de Harvard, Haden Guest; la directora de programación del Roxie Theater de San Francisco, Isabel Fondevila; la directora artística fundadora de Sag Harbor Cinema y miembro del comité de selección del Festival de Venecia, Giulia D’Agnolo Vallan; el director ejecutivo del Festival de Cine de Miami, Jaie Laplante, e Ignacio Sánchez Prado, profesor de Humanidades en la Universidad Washington en St. Louis.

La categoría de Mejor Película Latina de los Estados Unidos fue decidida por el crítico de cine y editor Alejandro Riera, la documentalista mexicana, residente en Estados Unidos, Cristina Ibarra, y el programador del Festival de Cine Urbanworld, Juan Cáceres.

La decisión de reconocer a Fauna como Mejor Película confirma la voluntad de Cinema Tropical, y del jurado a cargo, de premiar un tipo de cine vanguardista, que intenta trascender las coordenadas estéticas imperantes. Nicolás Pereda ha hecho del cine un laboratorio de búsquedas expresivas y un espacio de reflexión, siempre al margen de los circuitos mainstream, hasta cultivar una poética sólida y furiosamente personal. En Fauna, el director vuelve a articular una narración metafictiva, autoconsciente, que medita sobre la violencia en el imaginario familiar de México, y sobre su reproducción a través los medios, especialmente el cine y la televisión. Con una puesta en escena de tintes naturalistas, el relato se adentra en un pueblo minero para hurgar en las tensiones y conflictos de una familia. En algún momento de la trama, la película muda a otra realidad, esta vez imaginada por el protagonista, y mediante una nueva anécdota se explica (y se parodian) los efectos de la violencia y su naturalización en la cotidianidad del país. Con estadías en el Festival de Mar del Plata, el Festival de San Sebastián y el Festival de Cine de Morelia, Fauna es una de las producciones más arriesgas de los años recientes en Latinoamérica. Este premio es un reconocimiento a la inventiva artística y el espíritu de vanguardia.

El Premio a Mejor Documental resultó compartido entre el colombiano Como el cielo después de llover, de Mercedes Gaviria, y el argentino Esquirlas, de Natalia Garayalde. Las dos realizadoras operan con un recurso cada vez más recurrente en la producción documental latinoamericana: el archivo; no sólo el uso del archivo como memoria, sino su manipulación con fines estrictamente estéticos. Como el cielo después de llover utiliza grabaciones familiares para, desde la autoficción, hablar sobre la construcción del yo y la búsqueda de una identidad propia. Esquirlas también maniobra con videos caseros filmados por la autora cuando tenía apenas doce años. Sin embargo, su narración mira hacia el ámbito de la historia y la política para denunciar el catastrófico desastre de la Fábrica Militar de Río Tercero en Córdoba. Ambos filmes son ejemplos elocuentes de la sensibilidad artística que caracteriza al cine documental contemporáneo; obras de un relevante espesor constructivo y profundas en el planteamiento de sus ideas.

El lauro a Mejor Director fue a manos del brasileño Madiano Marcheti por su película Madalena. Más allá de la creatividad estilística con que teje la narración, la osadía mayor de Marcheti se halla en la conciencia política con que escribe una historia destinada a interrogar la exclusión del diferente y la transfobia que laceran la realidad del Brasil actual. El argumento se centra en la desaparición, en una zona sumamente conservadora del país, de la transexual Madalena; el metraje atrapa las voces de los individuos que hacen parte de la vida del personaje para observar sus reacciones y sus pensamientos ante las vicisitudes experimentadas por aquella.

Escena de ‘Madalena’; Mariano Marcheti (IMAGEN www.cinematropical.com)
Escena de ‘Madalena’; Mariano Marcheti (IMAGEN www.cinematropical.com)

Toda la luz que podemos ver, del mexicano Pablo Escoto, fue el título merecedor del premio a Mejor Ópera Prima. Efectivamente, se revela un realizador de ambiciosas postulaciones estéticas. La película articula dos líneas temporales en las que dos parejas luchan por consumar amores imposibles. Resueltas con cierto carácter épico, estas historias de amor pretextan una aguda mirada a la historia del país. Pero más allá del relieve temático, se ha destacado grandemente el ingenio con que Escoto monta y fotografía su narración, al punto de que cierta crítica lo ha colocado en la estirpe de Carlos Reygadas.

El Premio a Mejor Película Latina en los Estados Unidos también resultó compartido: entre Landfall, de Cecilia Alarondo, y Through the Nighi, de Loira Limbal. Esta es la segunda vez que Alarondo recibe el premio de Cinema Tropical; en 2018 obtuvo el primero por su ópera prima, Memorias de un corazón penitente. Landfall es un documental que muestra las heridas de Puerto Rico después del paso de los huracanes María e Irma. La directora palpa la realidad social del país a través de anécdotas sobre la recuperación tras el desastre y, sobre todo, hace énfasis en los traumas emocionales y en las consecuencias políticas de esos eventos. A su vez, Loira Limbal retrata a tres mujeres cuyas vidas coinciden en la guardería neoyorquina donde trabajan. Cada una de ellas ha tenido que enfrentar disímiles contiendas laborales para poder salir adelante. La realizadora, además de enfocar la humanidad de estas tres mujeres, muestra un sistema social y económico plagado de racismo y sexismo.

Escena de ‘Toda la luz que podemos ver’; Pablo Escoto (IMAGEN www.cinematropical.com)
Escena de ‘Toda la luz que podemos ver’; Pablo Escoto (IMAGEN www.cinematropical.com)

Cinema Tropical ha trabajado todos estos años para visibilizar la magnitud del cine producido en América Latina o por latinoamericanos en los Estados Unidos; especialmente porque las últimas dos décadas han sido un periodo eruptivo para la cinematografía de la región. Este proyecto ha sabido percibir y acompañar los mejores signos de ruptura, las poéticas más transgresoras, la movilización de las instituciones, las dinámicas del mercado, el rastro de los nuevos creadores en el ámbito latinoamericano… Fundados en 2010, los Cinema Tropical Awards han constituido otro gesto a fin de valorar y honrar el ímpetu creativo y la reciedumbre de las mejores obras que cada año irrumpen en el mapa fílmico del subcontinente.

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