MoMA celebra el vigésimo aniversario de Cinema Tropical, promotor del cine latinoamericano en EE.UU.

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Forograma de ‘El hombre robado’ (2007); Matías Piñeiro
Forograma de ‘El hombre robado’ (2007); Matías Piñeiro

El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) se suma a las celebraciones por el vigésimo aniversario de Cinema Tropical. Para homenajear estas dos décadas de entrega a la promoción en Estados Unidos del cine latinoamericano, sobre todo de autores emergentes que han variado las coordenadas de séptimo arte regional, la célebre pinacoteca norteamericana ha organizado un ciclo de películas en línea titulado “Veinte por veinte (20 por 20): Celebrating Cinema Tropical”.

Con una presentación especial de la ópera prima de Matías Piñeiro, El hombre robado (2007), y en presencia del propio realizador argentino, este ciclo de veinte filmes comenzará el próximo 26 de agosto en la sala virtual del MoMA y se extenderá hasta el 5 de octubre. Una nota de prensa publicada por Cinema Tropical aclara que las obras programadas estarán disponibles sólo para su transmisión en territorio norteamericano, y con accesibilidad exclusiva para los miembros del museo.

Los curadores de la muestra han reunido algunos de los acontecimientos –todas óperas primas– más relevantes del paisaje fílmico latinoamericano en las últimas décadas. Cada una de las películas incluidas ha ocupado en su momento la agenda de Cinema Tropical, una plataforma fundada en 2001 cuyo sistemático esfuerzo para dotar de prestigio el carácter vanguardista de muchos autores del subcontinente –inclinados a la experimentación y la ruptura con el lenguaje fílmico tradicional–, ha permitido abrir un espacio de recepción cada vez más amplio en el país de Hollywood para el cine procedente de América Latina.

El ciclo que ahora acoge el MoMA –organizado por Carlos A. Gutiérrez, fundador y director ejecutivo de Cinema Tropical, y por Joshua Siegel, curador del Departamento de Cine del MoMA– recuperará el debate en torno a El hombre robado (y la obra en general) de Matías Piñeiro, quien fue también invitado al especial TropiChat 20, una serie de conversaciones con personalidades de la industria fílmica latina realizada desde hace algún tiempo por Cinema Tropical como parte de las actividades por su vigésimo aniversario. En dicha entrevista, el joven director no sólo profundiza en la propuesta estética de su película, sino que devela algunas particularidades del proceso de producción que hizo posible una obra que, desde su estreno, impactó por su arriesgado ejercicio narrativo.

Forograma de ‘El hombre robado’ (2007); Matías Piñeiro
Forograma de ‘El hombre robado’ (2007); Matías Piñeiro

Impulsor del renacimiento del cine en Argentina, y una referencia cardinal para la generación posterior a la ola del Nuevo Cine en ese país, Martín Rejtman será el único cineasta de los años noventa incluido en el ciclo. Con Rapado (1992), este autor no sólo se dio a conocer, sino que impulsó un giro radical en el vector estético de la cinematografía latinoamericana.

También serán parte de la muestra neoyorquina otros realizadores de Argentina: Lisandro Alonso –La libertad (2001)–, uno de los latinoamericanos más celebrados en los circuitos críticos europeos gracias a su particular estilo y su capacidad para rebasar las expectativas nacionalistas y, aun así, resultar profundamente argentino; Mariano Llinás –Balnearios (2002)–, quien se ha confirmado como artista de vanguardia y autor de culto con Historias extraordinarias (2014) y La flor (2016), y Benjamín Naishtat –Historia del miedo (2014)–, renovador sagaz del thriller que, a partir de brillantes puestas en escenas, ha explorado el terror en la historia política argentina, tal como advierte el propio título del filme programado.

“Veinte por veinte (20 por 20): Celebrating Cinema Tropical” incluye además De jueves a domingo (2012), película de Dominga Sotomayor, gran referente internacional del cine chileno, galardonada en algunos de los más importantes festivales del orbe (Róterdam, Locarno). También de Chile están programadas las películas El salvavidas (2011), de Maite Alberdi, una directora que ha sido capaz de disparar la inventiva en el documental latinoamericano, y La vida me mata (2007), de Sebastián Silva, aplaudido internacionalmente, pero cuya ópera prima resulta escasamente conocida, según destaca Cinema Tropical.

Otra realizadora presente en el ciclo es la salvadoreña nacionalizada mexicana Tatiana Huenzo. Su documental El lugar más pequeño (2011) es una invaluable exploración de las consecuencias que supuso para las familias de Cinquera, un pequeño pueblo montañoso, la guerra civil de El Salvador. Esa indagación en la memoria íntima nacional permanece como un paradigma para muchos cineastas jóvenes.

El programa del MoMA acoge igualmente al dominicano Nelson Carlo de los Santos Arias. Ya en Santa Teresa y otras historias (2015), su película debut, es posible advertir a un creador profundamente comprometido en poner de revés el lenguaje fílmico tradicional, injertando códigos del cine experimental en la trama cultural de República Dominicana, que en los últimos años ha visto su producción cinematográfica considerablemente incrementada. Otra nación de exigua filmografía que en la última década ha despuntado con producciones sugestivas es Costa Rica, que estará representada por Agua fría de mar (2010), de Paz Fábrega, realizadora que, según Cinema Tropical, “abrió emocionantes posibilidades para el cine centroamericano”.

La programación de en “Veinte por veinte…” cuenta también con las películas Gente de bien (2014), del colombiano Franco Lolli, y Melaza (2012), del cubano Carlos Lechuga. Ambos directores despliegan en dichas películas, desde posturas estéticas francamente nuevas, perspicaces radiografías sobre tópicos que han afectado durante décadas sus respectivos ámbitos nacionales. En particular, Lechuga pertenece a esa hornada de cineastas cubanos que recientemente han estado forjando una estética política capaz, a un tiempo, de reinventar el cine de la isla y el entorno cultural que lo motiva. Algo similar sucede con 25 Watts (2001), el filme uruguayo de Pablo Rabella y Pablo Stoll, que –como subraya la nota de prensa del ciclo– “consolidó el papel influyente de Uruguay en la revitalización del cine latinoamericano del nuevo siglo, iniciando un período prolífico y emocionante para los jóvenes cineastas locales y lanzando las carreras de muchos cineastas clave”. De este país integran el programa otros dos filmes de arriesgadas gramáticas: Acné (2008), de Federico Veiroj, y La perrera (2006), de Manuel Nieto Zas.

No podían faltar en esta mirada cine latinoamericano más relevante de las últimas décadas, las filmografías portentosas de Brasil y México.

Mulher à tarde (2012), de Affonso Uchôa, y Temporada (2018), de André Novais Oliveira, son los títulos brasileños seleccionados para el programa. Estos prometedores cineastas destacan por la fuerza expresiva de sus respectivos estilos, ya perfectamente delineados en estas películas iniciales, y por la agudeza con que contemplan en ellas los entornos y las cotidianidades menos amables de la nación sudamericana.

Sangre (2005), de Amat Escalante, y ¿Dónde están sus historias? (2007), de Nicolás Pereda, son las propuestas mexicanas. Desde poéticas divergentes, pero siguiendo la mejor tradición del cine de su país, estos autores hurgan en la ética de una cultura nacional. Cinema Tropical ha señalado que “la violencia como conmoción para el sistema, ya sea familiar o social, es un hilo conductor en el cine mexicano contemporáneo, aunque rara vez se representa con una ferocidad tan íntima como en Heli, el filme con que Amat Escalante obtuvo en 2013 el galardón al Mejor Director en Cannes”. El nombre de Nicolás Pereda, esa suerte de outsider audiovisual, representa para quien lo conoce todo un universo estético, una aventura estilística. Este director ha colocado su mirada en las clases trabajadoras y en los entornos periféricos de México para representar las urgencias de esas vidas desfavorecidas, y lo ha hecho mediante narraciones fragmentarias, de un realismo visceral, que hacen honor al legado del cine experimental.

“Veinte por veinte…” resulta el homenaje idóneo para Cinema Tropical, en tanto las obras y los directores atendidos por el ciclo –y los contornos que estos delinean para el cine latinoamericano–, son una buena medida de la propia identidad de esta organización. Que la plataforma haya quedado inaugurada en 2001 con la presentación especial de Silvia Prieto (1999), la icónica película de Martín Rejtman, resultó un gesto revelador. Desde entonces ha permanecido estrenando, distribuyendo y divulgando, mediante disímiles estrategias, lo más revolucionario del cine de América Latina.

Forograma de ‘El hombre robado’ (2007); Matías Piñeiro
Forograma de ‘El hombre robado’ (2007); Matías Piñeiro
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