Nueva York acoge este otoño, y hasta el año próximo, sendas exposiciones de dos grandes creadores norteamericanos que contribuyeron a dar forma a diferentes momentos del arte de vanguardia en el siglo XX.
El Metropolitan Museum of Art (Met) propone ir al encuentro de Man Ray, ícono del dadaísmo y el surrealismo, mientras que el Museum of the City of New York celebra los cien años de Robert Rauschenberg con una muestra donde se cruzan la fotografía y el objeto encontrado.
La fotografía, el objeto –es decir, la resistencia y, también, las vicisitudes de lo real– como eventuales denominadores comunes de estas exhibiciones.
Man Ray: When Objects Dream presenta –hasta el 1 de febrero de 2026– un centenar de piezas de diversa estirpe (objetos, fotografías, pinturas, grabados, dibujos y películas) que, junto a 60 de sus icónicas “rayografías”, dan cuenta de la intensa experimentación que distinguió su práctica creativa.
“En el invierno de 1921, fue pionero en el rayograma, una nueva variante de una técnica utilizada para hacer fotografías sin cámara”, explica el Met. “Al colocar objetos sobre o cerca de una hoja de papel sensible a la luz, que exponía a la luz y revelaba, Man Ray convertía sujetos reconocibles en composiciones maravillosamente misteriosas”.
Para el máximo exponente del dadaísmo, el poeta Tristan Tzara, las rayografías de Man Ray capturaban el momento en que «los objetos sueñan». De ahí, evidentemente, el título de la muestra.
Se trató más bien de un accidente: “Ante mis ojos comenzó a formarse una imagen, no una simple silueta de los objetos como en una fotografía normal, sino distorsionada y refractada…”, contó Man Ray, sin dudas una de las mentes artísticas más prolíficas e innovadoras de su generación. “Por la mañana examiné los resultados y colgué un par de rayografías –como decidí llamarlas– en la pared. Parecían sorprendentemente nuevas y misteriosas”.
En tanto, Robert Rauschenberg´s New York: Pictures from the Real World acerca al espectador neoyorquino o al visitante de la gran urbe a “la evolución de la práctica fotográfica de Rauschenberg y su interacción con la pintura, la escultura y el ensamblaje”.
Lo hace articulando tres secciones: “Early Photographs” (“Fotografías tempranas”), “In + Out City Limits” (“Dentro y fuera de los límites de la ciudad”), and “Photography in Painting” (“La fotografía en la pintura”).
Y, justamente, señalan los curadores, “la pieza central de la exposición es In + Out City Limits, un estudio fotográfico de tres años (1979-1981) realizado en todo Estados Unidos. […] Sus fotografías de Nueva York de este proyecto revelan su fascinación por los signos y símbolos de la cultura humana, incluso en los restos más humildes o desechados de la ciudad”.
La exhibición quiere dar fe del compromiso del irreverente Rauschenberg con el así llamado “mundo real”, y el conjunto de sus fotografías, sostiene la curaduría, pone de relieve “su rigor observacional y su constante esfuerzo por canalizar en su obra los momentos fugaces e inefables de la vida, revelando una profunda sensibilidad hacia el paisaje social”.
Así, desbordando los límites físicos y simbólicos de la ciudad, se incluye un corpus de obra, realizado entre 1963 y 1994, que combina imágenes neoyorquinas y de muchas otras partes del mundo.






