La animación cubana, en sus primeros años, sumó esfuerzos a la construcción de una imagen repelente y condenatoria de los opositores al proceso revolucionario.
Lo primero que impacta en el cine de Švankmajer es la paciencia para capturar fotograma por fotograma trozos de carne empacada que comienzan a moverse ominosamente.