No lo comprendemos, pero, según Simone Weil, son el sufrimiento y la desgracia los únicos capaces de arrancarnos de la gravedad, de la historia como pesadilla.
¿Dios es amor?: ciertamente no para Jonathan Edwards, mucho más interesado en la omnipotencia, majestad y cólera divinas que en cualquier redención del género humano.