Fernando Ortiz, acaso sin proponérselo, ayudó a legitimar una gnoseología racista que dividirá irreparablemente al negro y al blanco cubanos hasta el día de hoy.
No hay que confundir el rigor estético con la denuncia social. El deber de la poesía radica en tratar de ser auténtica, cuestionadora de los temas esenciales del hombre.
Siempre que se hable de “nación fallida” o “decadente” se postulará el mito de una edad dorada nacional previa, que los propios actores de cada época refutan.
Aunque siempre “cubañejas”, las “Cubañejerías” no se arman sólo en Cuba, sino también en cualesquiera otros sitios donde su redactor tire el ancla de...