Si una constante resume la obra toda de Umberto Peña es esa unidad dialógica que constituye al humano debatido siempre entre las pulsaciones de la vida y la muerte: Eros y Tánatos.
La revolución es camuflaje de erecciones y violencia. En medio del ambiente rojo, la ‘pinga dentata’ de Peña sale del retrete con un discurso alternativo: ¡Plaf!