Universo Cuarentena, una curaduría sobre los vínculos entre arte y vida

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Yanelis Mora Morales (Cuba, 1984), una de las artistas de Universo Cuarentena

Viajando a la velocidad de un click por Instagram uno puede llegar al umbral de Universo Cuarentena. Entrar allí implica descubrir otros paisajes del arte cubano e internacional contemporáneos que se vienen asomando, desde el último abril, a través de esa brecha o mirador inaugurados en el éter por tres historiadoras del arte cubanas.

Esta iniciativa curatorial surge de la colaboración entre los proyectos Tu Maletín Art Blog y Art Project Inside, llevados el primero por Yudinela Ortega Hernández, y el segundo por Ana Gabriela Ballate Benavides y Yadira de Armas Rodríguez –como nos cuentan estas tres mujeres que se recibieron en la promoción de 2013 en la Universidad de La Habana y que se desempeñan actualmente como curadoras y críticas en España–. La intención de la propuesta curatorial es adentrarse no sólo en la pregunta que tanto nos hemos hecho estos días (¿a qué se dedica el arte en el distanciamiento social?), sino invitar al espacio –y es este uno de los rasgos que la distingue– tanto a artistas como a críticos, comisarios o gestores culturales, para conocer cómo han ido experimentando la situación en sus distintos contextos y abrir así “las puertas del confinamiento”.

La promesa de un itinerario actuante y en movimiento, aun dentro de la clausura, va siendo trazada con cada post de Universo Cuarentena, múltiple tanto en lo geográfico y social como en lo estilístico y en lo hogareño; ya que atraviesa fronteras para llevarnos a ver y escuchar, en sus propias casas / talleres / estudios, el trabajo de personas que abrazan el arte en distintos modos y formatos, desde puntos cardinales como Puerto Rico, Cuba, Madrid, New York o Salamanca.

Siendo que la tendencia durante la pandemia ha sido recluirse en los hogares, la convocatoria lanzada por el proyecto ha querido reflexionar, justamente, sobre cómo la vida y el arte han tomado otra dinámica, otro ritmo, y se han suprimido o generado otras necesidades, y cómo esa “cotidianidad que antes transcurría en la alternancia de espacios”, y que “se ha visto limitada, desde la propia privación de la libertad, al ámbito doméstico”, sigue accediendo a la creación, desde ese locus “íntimo e introspectivo” que es no pocas veces el epicentro donde se gestan las artes.

En consonancia con otras iniciativas de socialización y difusión, que han querido hacer del arte en estos meses un arte del “acompañamiento” –ya al exhibirlo en la web como al liberar materiales diversos “en las principales plataformas de posicionamiento y circulación” de museos, galerías, colecciones, estudios…–, me gustaría, sin embargo, distinguir aquí que Universo Cuarentena no es a mi ver una exposición escalonada u online cualquiera. Y que –entre proponérselo e irlo experimentando junto a sus entrevistados– sus publicaciones van más allá de reproducir las estructuras, los asuntos o las redes relacionales del arte antes de la Covid-19, para venir a mostrarnos lo que aún no se sabe y se puede entrever en las fisuras, en las voces rasgadas de los que nos hablan desde su casa, en las hojas de agendas estrenadas y por estrenar dentro de cada uno.

Y es que si bien Universo Cuarentena mantiene, claro está, sus vínculos con ese pasado vivo que ya pronto será –cambiante– futuro, nos insta por otra parte a introducirnos en el bullir presente de los imaginarios (sensoriales y emotivos) de sus invitados, en las rutinas y los anhelos, los miedos y las voluntades de los que suman ya diez mujeres y diez hombres. Entre el Viejo y el Nuevo Continente, nos van hablando de sus trabajos y sus días, en orden de aparición de abajo hacia arriba, algunos creadores. La nómina la conforman hasta ahora: Alejandra Glez, Yanelis Mora, Paola Martínez Fiterre, Gabriel Guerra Bianchini, Nana del Riego, Kmilo Morales, Luis E. Padrón, Dailey Fernández, Hugo Alonso, Gabriela Pez, Juan Sebastián González, Semíramis González, Marlon Portales, Daniel A. Barrio, Glenda León, Guibert Rosales, Bernardo Medina, Alicia Rodríguez Alvisa, Ernesto Crespo García, Ailen Maleta San Juan…

Las entregas vienen en convoyes de posts, un procedimiento que en su aparente sencillez encierra mucho de su efectividad comunicativa. Una foto del entrevistado, un video –que puede seguirse también en el canal de YouTube de Universo Cuarentena– e imágenes que muestran y documentan los procesos de trabajo de los invitados. Cada colaboración de los artistas, curadores o gestores llega al público en seis publicaciones de Instagram, ya que se va mostrando a la vez –como en espejo o en un rejuego de geometría espacial– en los perfiles @tumaletin_artblog y @artprojectinside, a la par que se diversifican los contenidos y se profundiza en el trabajo de los invitados.

Entre montear y torear su rastro –con par de amigas historiadoras del arte que, ni cortas ni perezosas, tendieron cintas y lazos–, logro por fin hacer contacto con Ana Gabriela, Yadira y Yudinela. Para conversar sobre este y otros de sus sueños, las detengo entre un vendaval de trabajo y un paseo, entre la subida de un post y un amanecer que les mando desde LaVana. Por suerte para todos, me contestan alegres y dispuestas a regalarles a espectadores y lectores una tajada de ese Universo que han ido hilvanando, no precisamente en siete días, pero sí con el ansia y la capacidad de volver a nombrar (y obrar) las cosas.

¿Cómo surgió el proyecto? ¿Por qué decidieron echarlo a andar? ¿Cuáles son sus objetivos?

A inicios del confinamiento en España nos sentamos –computadora enfrente– e hicimos una videollamada que duró unas cinco horas. La conversación cotidiana se convirtió en algo extraordinario: nos dio la posibilidad de tener una idea. Y hoy, señores, eso es una fortuna. Tener ganas de pensar, de sentarse a contactar a otras personas, de llenarse de valor para escribirles, saber cómo están y cómo es su día a día en medio de una pandemia… Tener ánimo para hacerlo, es sinónimo de libertad. Y eso hemos hecho durante las últimas semanas: encontrar la liberación, que hoy reside en saber que los demás están sanos, que contestan a tus mensajes, que te dicen: “Sí, me interesa…”; “No, no puedo ahora”. Y cada respuesta se ha convertido en una certeza de vida para este proyecto que intenta transformar el arte en vehículo de acercamiento.

En un primer momento, nuestra idea era simplemente la de convocar a artistas, críticos, curadores, amigos y conocidos con los que compartimos afinidades artísticas, espacios de trabajo y colaboración, a que nos relataran cómo gestionan su diario en cuarentena. No queríamos elaboración, no nos interesaba que miraran nuestros mensajes como si fueran fundamentaciones de un proyecto que los obligara a decir que sí. Hemos continuado sin pedirles nada que suponga un esfuerzo en materia tecnológica; pero, sin percatarnos, les hemos dado el pie forzado para hacer –con lo que han tenido a mano– terreno fértil a su creatividad.

Nos interesaba conocer, desde la perspectiva particular de cada persona, cómo estaba el mundo del arte experimentando este proceso. Sin embargo, nuestra premisa fundamental partía de la experiencia personal, de las vivencias cotidianas, de lo individual como analogía de lo universal, para de esta manera intentar romper la barrera que muchas veces existe entre artistas, críticos o gestores y el público. El interés estaba en generar materiales que contaran una historia tan singular y a la vez tan común para todos. De ahí que hayamos logrado reconocernos, de diferentes maneras, en cada uno de los vídeos que hemos presentado. Creemos que hemos logrado generar una dinámica de interacción que escapa de lo propiamente artístico, adquiriendo una connotación sociológica y psicológica que ha llegado a superar lo que en principio nos planteamos.

Universo Cuarentena, como lo define su nombre, nació a raíz de la situación impuesta por el Coronavirus. Fue pensado como una iniciativa más, a través del arte, para conectarnos en este momento. Decidimos unir las dos plataformas que gestionamos y de esta manera poner en práctica una idea que nos habíamos planteado, que era la de funcionar de manera conjunta. Así nace todo.

¿Cómo eligen a los que invitan al proyecto y cómo han ido organizando esta curaduría en progreso?

Lanzamos una convocatoria abierta; nos interesaba generar un proyecto verdaderamente inclusivo –y lo subrayamos para apelar a pie juntillas al significado de esta palabra–. Queríamos que nuestra plataforma fuera un espacio en el que cada invitado pudiera contar su historia tal y como la ha vivido en esta otra “normalidad”. Para ello convidamos a todos los actuantes del medio artístico, nacional e internacional, que quisieran sumarse a la propuesta. El hecho de estar vinculadas al mundo del arte en el contexto español también nos ha dado la posibilidad de hacer confluir en un mismo espacio voces provenientes de diferentes contextos, que han encontrado aquí la posibilidad de conocerse, de interactuar, de generar sinergias y espacios de reflexión: algo que en estos tiempos es tan necesario.

Más que elegir, han sido los propios invitados quienes se han sumado a la convocatoria. Y para nosotras ha sido un verdadero placer. Universo Cuarentena se ha convertido en un proceso de retroalimentación, donde hemos tenido claro lo que queremos con el proyecto y los gestores / artistas han definido la manera de mostrar sus procesos de vida y de trabajo. Desde el principio, hemos hecho hincapié en su libertad para expresar lo que quisieran, de la forma en que lo desearan, y nuestra premisa se ha mantenido, que cada material sea fundamentalmente honesto y, por ello, personal.

A partir de ahí, llevamos a cabo un trabajo curatorial con cada audiovisual que nos va llegando. Una respuesta o modus operandi que ha hecho que nuestro criterio incida principalmente en la programación de Universo Cuarentena y no en la creación de los artistas. Con los videos en mano, vamos determinando a quiénes publicar, para intercalar artistas, gestores, críticos… y otorgar a cada material su propio protagonismo. No nos interesa la competitividad sino la socialización, en igualdad de condiciones, de estos hallazgos que confluyen para ser parte del arte y de la vida.

En Tu Maletín Art Blog hemos ido publicando un conjunto de textos críticos derivados de los audiovisuales compartidos y otros contenidos de Universo, como la propia convocatoria y una expo virtual reciente en la que colaboramos.

¿Qué acciones colaterales ha planeado emprender Universo Cuarentena?

Justamente el mes pasado estuvimos organizando la exposición virtual Hogar, de Kmilo Morales, comisariada por Luis E. Padrón, quienes fueron invitados al proyecto con motivo del suceso. Hogar es la primera exhibición online de Kmilo, que inauguramos en nuestra plataforma interactiva el sábado 25 de abril, y es a su vez la primera muestra con la que hemos tenido oportunidad de colaborar, como parte de Universo Cuarentena. Promocionada por el artista en las redes sociales, la expo forma parte igualmente de las publicaciones de Tu Maletín Art Blog y durará hasta el mes de junio de 2020.

¿Qué pueden decirnos de Tu Maletín Art Blog y Art Project Inside, los proyectos que han hecho nacer a dúo este Universo Cuarentena?

Ana Gabriela y Yadira. Art Project Inside nace como un colectivo curatorial. Lo integramos, como comisarias independientes y gestoras culturales, dos personas, dos colegas, dos amigas. Nos interesan la investigación y la curaduría, tanto como la difusión, la producción, la exhibición y el diálogo en torno a las prácticas y a los discursos del arte contemporáneo internacional. Lo fundamos en 2019 como espacio de intercambio y colaboración, siendo que nos unían y nos unen varios proyectos artísticos.

Yudinela. Tu Maletín Art Blog nació en La Habana en 2015 y se materializó en España a fines de 2018. Es un espacio concebido como blog para la crítica de arte, para la producción de sentido. Se vale de Instagram y otras redes como vías de visibilización. Es una entidad independiente, un alter sin ego. Una ventana que se abre al inmenso mundo del arte contemporáneo. Ha sido pensado como espacio de reflexión, como escapatoria de la apatía, como punto de conexión entre lo que se piensa escribir y lo que se escribe. Un blog para la crítica de arte, para la producción de sentido. Un medio independiente para revalorizar el ejercicio de quienes, en algún momento, han decidido marcharse de algún lugar, llevándose “su maletín”, ese al que le profesan su fe.

¿Qué hacen ahora? ¿Qué esperan para el posconfinamiento?

Las tres nos encontramos en diferentes proyectos curatoriales e investigativos que nos mantienen conectadas con el arte contemporáneo cubano e internacional. Nuevos proyectos vendrán. Tocará reinventarse como la vida misma; pero nosotras seguiremos activas, generando nuevas ideas desde nuestro espacio de creación.

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JMR
Jamila Medina Ríos en poesía: Huecos de araña (Premio David, 2008), Primaveras cortadas (México D. F., 2011), Del corazón de la col y otras mentiras (La Habana, 2013), Anémona (Santa Clara, 2013; Madrid, 2016), País de la siguaraya (Premio Nicolás Guillén, 2017), y las antologías Traffic Jam (San Juan, 2015), Para empinar un papalote (San José, 2015) y JamSession (Querétaro, 2017). Jamila Medina en narrativa: Ratas en la alta noche (México D.F., 2011) y Escritos en servilletas de papel (Holguín, 2011). Jamila M. Ríos (Holguín, 1981) en ensayo: Diseminaciones de Calvert Casey (Premio Alejo Carpentier, 2012), cuyos títulos ha reditado, compilado y prologado para Cuba y Argentina. J. Medina Ríos como editora y JMR para Rialta Magazine. Máster en Lingüística Aplicada con un estudio sobre la retórica revolucionaria en la obra de Nara Mansur; proyecta su doctorado sobre el ideario mambí en las artes y las letras cubanas. Nadadora, filóloga, ciclista, cometa viajera; aunque se preferiría paracaidista o espeleóloga. Integra el staff del proyecto Rialta.
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