La fundación que lleva el nombre del artista cubanoamericano Rafael Soriano (1920-2015) ha puesto recientemente en línea, y de manera gratuita, un “catálogo razonado” que acercará al público interesado a siete décadas de trabajo creativo.
Este recurso digital comprende “cientos de obras autenticadas, fotografías de archivo, exposiciones, ensayos y una cronología”, anunció la Fundación Rafael Soriano en redes sociales.
Al mismo se puede acceder a través de la página oficial de quien fue uno de los precursores de abstracción geométrica en Cuba y uno de los llamados “diez pintores concretos” –junto a Pedro Carmelo Álvarez, Wifredo Arcay, Salvador Corratgé, Sandú Darié, Luis Martínez Pedro, Alberto Menocal, José Mijares, Dolores (Loló) Soldevilla y Pedro de Oraá– que a finales de los cincuenta e inicios de los sesenta del pasado siglo marcaron un momento singular y disruptivo de la plástica nacional.
“Tanto si eres coleccionista, investigador, comisario, estudiante o simplemente te interesa el arte moderno, este recurso está abierto a todo el mundo”, insisten los curadores de The Rafael Soriano Catalogue Raisonné.
Considerado parte de la tercera generación de las vanguardias artísticas en la isla, Soriano –cuyos dibujos y pinturas iniciales abrevaron en la estética surrealista– dejó Cuba en 1962, a tres años del triunfo de la Revolución cubana.
Hacia la segunda mitad de esa década y principios de la siguiente su pintura se transformaría: “La geometría comenzó a desaparecer y empezaron a surgir formas que fusionaban líneas rectas con elementos más suaves y orgánicos”, se lee en la web del American Museum of the Cuban Diaspora, a propósito de su muestra Cabezas. “Su uso del color se volvió más oscuro y rico, aplicado de forma modulada, definiendo la transición de la oscuridad a la luz. A mediados de la década de 1970, la pintura de Soriano había alcanzado su vocabulario maduro de formas biomórficas y luminosas que existían en una atmósfera de misterio que evocaba preocupaciones de otro mundo”.
Justamente, esa serie de cabezas destacan entre la zona más figurativa de su obra, puesto que “expresan profundas inquietudes existenciales en torno a la libertad, la identidad y el deseo de transmitir un sentido de lo real que trascienda lo material”, y –de acuerdo con los curadores de aquella exhibición, realizada entre diciembre de 2019 y abril de 2020– “sugieren lucha, rescate y salvación, así como la necesidad perpetua del individuo tanto de identidad como de libertad”.
Fueron centenares las exposiciones individuales y colectivas en que se presentó la obra de Soriano desde su primera exhibición, en 1947, en el Havana’s Lyceum and Lawn Tennis Club. En la actualidad, son decenas los museos y otras entidades de Estados Unidos, Europa y América Latina cuyas colecciones incluyen piezas del artista nacido en Cidra, provincia cubana de Matanzas.

