El Museo Metropolitano de Arte (Met) de Nueva York presentará The Spaces Between, la primera gran exposición dedicada al artista cubano-estadounidense Felix Gonzalez-Torres en esa ciudad en más de treinta años, con apertura prevista para junio del año próximo.
Según el Met, la muestra se organiza en colaboración con el Art Institute of Chicago, que albergará simultáneamente una exposición distinta sobre el artista fallecido en 1996 por complicaciones relacionadas con el sida.
El título de la muestra procede de una línea de un ensayo de Elizabeth Bishop que Gonzalez-Torres envió por fax en 1994 a la galerista Andrea Rosen. The Spaces Between reunirá más de cuarenta obras, entre instalación, escultura, fotografía, pintura y video, dispersas por catorce salas de la colección permanente del museo en lugar de solo concentrarse en el ala de arte moderno y contemporáneo.
“Presentándola en el Met […], la obra de Gonzalez-Torres nos da la oportunidad de atestiguar lo que une a la humanidad a través del tiempo y lo que fija a cada uno de nosotros en su presente”, ha declarado David Breslin, curador encargado de arte moderno y contemporáneo del museo neoyorquino, según recoge Hyperallergic.
Por su parte, el director y consejero delegado del Met, Max Hollein, afirmó en un comunicado que la exposición pondrá la obra del artista “en diálogo con 5 000 años de creatividad humana”.
Entre las piezas destacadas, correspondientes a finales de los años ochenta y principios de los noventa, que se incluirán en la muestra son Untitled (Go-Go Dancing Platform) (1991), los relojes paralelos de Untitled (Perfect Lovers) (1987-1990), y la pequeña montaña de caramelos azules de “Untitled (Revenge)” (1991), que recuerda el retrato escultórico hecho de caramelos dedicado a Ross Laycock, su pareja, quien falleció en 1991.
“Felix Gonzalez-Torres produjo un cuerpo de obra que cambió la historia y que nunca eligió entre lo personal y lo político, entre lo dolorosamente directo y lo generosamente enigmático”, sostuvo asimismo Breslin. “La crisis del sida fue el crisol que forjó su resuelta claridad conceptual, y su genialidad fue crear una obra abierta donde nuevos significados pueden inscribirse en los históricos”.
La obra de Gonzalez-Torres ha recibido una creciente atención desde hace años en los circuitos del arte internacional, incluidos momentos polémicos; por ejemplo, en 2022, cuando el propio Art Institute of Chicago reinstaló Untitled (Portrait of Ross in L.A.) (1991) con una etiqueta que omitía toda mención al sida y a su inspirador, Laycock, o cuando, en 2020, fue cuestionada la reescenificación de Untitled (Fortune Cookie Corner) (1990) por parte de las galerías David Zwirner y Andrea Rosen.
En 2022, se pudieron ver en la Bourse Commerce de París –y por primera vez en la capital francesa– cinco obras del artista nacido en Cuba: Untitled (Loverboy) (1989) Untitled» (Passport) (1991), Untitled (Orpheus, Twice) (1991), Untitled (For Stockholm) (1992) y Untitled (Blood) (1992), de Gonzalez-Torres, fueron emplazadas en la ocasión junto a Well and Truly (2009-2010) y a.k.a (2008-2009) del estadounidense Roni Horn.
Felix Gonzalez-Torres: Dulce venganza es la última gran exposición de su obra, y aún se puede visitar –hasta el 26 de octubre– en el Museo Reina Sofía de Madrid.
Gonzalez-Torres trabajó con el colectivo Group Material, junto a creadores como Barbara Kruger, Louise Lawler, Carrie Mae Weems y Hans Haacke, y en una entrevista de 1993 dejó establecido su credo artístico: “nunca existe una obra de arte apolítica o inerte”.

