FOTO Marlon R. White
FOTO Marlon R. White

En Los años de Orígenes, Lorenzo García Vega habla del grupo Orígenes como una equivocación. Se expresaba, creo, desde la distancia y el exilio. Un modo cada vez más necesario e impostergable de hablar de Cuba es desde el afuera. Hay que abandonar Cuba primero. Se viva o no en la isla, permanezca uno o no en ella después de abandonarla. Se puede seguir en Cuba, aunque se esté en Madrid. Se puede estar fuera de Cuba, aunque se camine ahora mismo por la Avenida de Carlos III. Lezama y Casal podrían ser buenos ejemplos de esto último. Abandonar Cuba. Pero ese retirarse, esa no militancia trae consigo ciertos delirios aquí y allá. Heredia viendo palmas en el Niágara. Zequeira invisibilizándose al ponerse el sombrero. Perséfone Pérez entre La Habana y New York…

Es imposible, entonces, escapar al malentendido, al disparate. Pero es preferible el delirio disidente al delirio militante. La antología bilingüe Equívocos / Misconceptions. Poetas cubanos de inicios del siglo XXI, publicada en 2021 por el Departamento de Lenguas, Filosofía, Religión y Culturas de Rockford University, nace del acto de retirada y del delirio disidente. De leer desde la errancia. Como declara el sujeto lírico de Jorge Luis Arcos: “Habría que padecer el escozor, la incertidumbre / Habría que emprender el viaje, entrar en el desierto”. Esta propuesta nace de sucesivas lecturas, del error constituido a partir de sucesivas lecturas. Todo lector es un errabundo, un emigrante. Toda lectura es un desplazamiento, un equívoco. Y ese es el único derecho al que vamos teniendo acceso, al que podemos, hasta hoy, aspirar: el derecho a equivocarnos. Esta antología constituye mi uso de ese derecho.

Al plantearme una selección de poesía cubana de inicios del siglo XXI, siempre chocaba con un escollo, con una contradicción: había poetas que no habían nacido en los setenta o en los ochenta y que me interesaba incluir por estar en plena actividad creativa en el presente. ¿Cómo, entonces, escoger a unos y no a otros? El método que decidí utilizar fue sincrónico y no diacrónico. El concepto generacional (visto en general dentro de una sucesión cronológica), dada la dispersión y el éxodo de los últimos años, carece de funcionalidad y sentido en el contexto cubano actual. Importa más la convivencia y la movilidad de ciertas poéticas ahora mismo. Todo ello responde a un reclamo que yo mismo he hecho en varios artículos: la necesidad de encontrar otro modo de sistematización, otro tipo de análisis distinto al generacional, que se base más bien en la convivencia de autores de distintas edades en un hic et nunc poético, y que aborden y representen la cultura cubana en sus textos. Esa clasificación que nos falta podría convertirse en un camino más ilustrativo del panorama poético contemporáneo. La selección que presento (íntimo equívoco del crítico lector que la ejerce) está concebida a partir de dos premisas: (1) que los poetas mismos sean unos desclasados dentro del panorama poético insular y (2) que el antologador los considere representativos de la pluralidad y la polifonía caóticas del presente lírico cubano. Lo primero es más o menos fácil de demostrar. Lo segundo es una clara equivocación, un malentendido que corresponde solo al lector que soy, a mi mucha o poca sagacidad y a mis tantas limitaciones.

Los poetas incluidos en este volumen, organizados por fecha de nacimiento, son (o al menos pueden ser vistos como) errores del sistema. Excepciones de las categorías, las periodizaciones, las clasificaciones. Son equívocos ellos mismos. Magali Alabau publica su primer libro de poemas con más de cuarenta años, a pesar de haber podido pertenecer al grupo El Puente. A Jorge Luis Arcos podría considerársele un autor de la generación de los 80, pero comenzó a publicar poesía en la década siguiente y él mismo se siente más identificado con esa última promoción. Algo semejante sucede con René Rubí Cordoví, Ernesto Hernández Busto y Dolan Mor, quienes, con edad para haber comenzado a publicar poesía en los ochenta, no lo hacen hasta mucho después; sus poéticas se han visibilizado mucho más en los últimos años.

Néstor Díaz de Villegas fue a la cárcel por un poema escrito en 1974, cuando era apenas un adolescente. Su nacimiento poético coincide con su despertar disidente y político. El caso de om ulloa es peculiar, pues se trata de una cubano-estadounidense que abandonó el país en la niñez, pero que, a pesar de su conocimiento del inglés, ha insistido en desarrollar su poética esencialmente en español, aunque también mezcla en su obra ambos idiomas. La poesía de Janet Batet es casi desconocida hasta hoy, aunque publicó en 1994, de forma independiente, un “modesto folletico” (según palabras de ella misma en conversación con el editor) que reunía diez poemas suyos. Batet comparte temas e inquietudes propios de la generación de los 90, a la que debió pertenecer. Pero hasta hoy la autora es édita solo entre sus íntimos. Norge Espinosa Mendoza, premiado en los ochenta, pero publicado en los noventa, es una especie de bisagra entre ambas generaciones y anuncia una serie de temas fundamentales en la poesía finisecular cubana.

En el caso de Aleisa Ribalta Guzmán, la autora tiene edad suficiente para haber pertenecido a la promoción de los noventa, pero, aunque escribe poesía desde muy joven, no publicó su primer poemario hasta 2018, a los 47 años. Algo parecido sucede con Milena Rodríguez Gutiérrez, quien no suele ser incluida en la generación de los 90, pero que sí ha sido antologada en compendios poéticos cubanos más generales, principalmente en ediciones realizadas fuera de la isla. Joaquín Badajoz ha venido a publicar sus primeros libros a partir de 2014, a pesar de tener edad para pertenecer a la promoción de los noventa. La mayor parte de la poesía de Félix Hangelini, quien fue asesinado en 2012, ha sido publicada después de su muerte. Dashel Hernández Guirado y Leonardo Sarría dan a conocer sus primeros cuadernos en los dos mil, a pesar de tener ambos edad suficiente para pertenecer a la promoción de los noventa. No han sido incluidos, además, en las antologías de esa generación.

Kelly Martínez-Grandal abandona Cuba a los trece años, lo cual explica su espacio peculiar en el panorama poético cubano y su caso llama la atención acerca de aquellos autores que han desarrollado toda su obra fuera de la isla, algo que sucede con om ulloa a partir de su salida en los sesenta y Martínez-Grandal evidencia la continuidad de dicho fenómeno hasta el presente. Jamila Medina Ríos, Legna Rodríguez Iglesias, Sergio García Zamora y Gelsys M. García son todos autores nacidos durante la década de los ochenta. Han desarrollado su obra o parte de ella dentro de Cuba y a partir de los conocidos como “años cero”. Algunos de ellos, como Rodríguez Iglesias y García, continúan su obra ahora fuera del país luego de haber emigrado en los últimos años. A ellos se suma Iran Capote Fuente, quien nació en 1990 y hasta el momento no ha publicado ningún poemario. Son, precisamente, los nacidos a partir de los ochenta, los que más han sufrido y protagonizado la ruptura y el cuestionamiento de todo análisis generacional, pues la dispersión de los noventa luego de la caída del Muro de Berlín se hace expansiva e indetenible en los dos mil. Desde esa dispersión, desde esa anulación de todo meridiano, seguimos enunciando.

Cubierta de ‘Equívocos Misconceptions. Poetas cubanos de inicios del siglo XXI’,
Cubierta de ‘Equívocos / Misconceptions. Poetas cubanos de inicios del siglo XXI’

Algunos de los temas fundamentales que esta antología presenta como parte de las más recientes inquietudes poéticas de los autores cubanos son: la dispersión y el éxodo, la búsqueda de un espacio propio luego de la expulsión o el abandono, además de la interacción continua del mito clásico, cristiano y afrocubano con la realidad insular. También es importante el uso del doble como parte del trauma migratorio, la insistencia en lo impulsivo y lo daimónico desconocido, el cuestionamiento de las formas tradicionales de cubanidad, el sentimiento religioso más variado, pero también la trasgresión del espacio y los símbolos eclesiásticos, el interés por las culturas asiáticas, la relación entre traducción y poética, así como la mezcla de varios registros y tonos. También son temas importantes el eros en toda su diversidad, la relación entre existencialismo y corporeidades, el interés en la variedad de flujos y oquedades del cuerpo femenino, la relación entre poesía y teatro, la revisión de la historia insular, el cuestionamiento del archiheroísmo, además de la feminización de ciertas tradiciones épicas y patriarcales. También sobresale la relación entre ciencia/tecnología y lenguaje, entre botánica y poesía, la mezcla de lo apolíneo y lo dionisíaco, la frontalidad disidente ante el régimen cubano, la revisitación (incluida la parodia) de la obra de otros autores del canon universal e insular (como José Martí, Julián del Casal, Lorenzo García Vega, Virgilio Piñera y Dulce María Loynaz), los nuevos territorios habitados (Miami, Zaragoza, Suecia…), así como la vida en el entorno urbano y campesino cubanos.

Varios de estos poetas exigen con sus obras reconsiderar cuáles son hoy los centros y los márgenes, el adentro y el afuera en la lírica cubana, pues cada vez más y a causa de la tecnología y el aumento de viajes desde y hacia Cuba, la poesía de la diáspora se (con)funde con la escrita en la isla, lo cual hace que las categorías y los límites exegéticos tradicionales se difuminen y desplacen continuamente. Si Néstor Díaz de Villegas, por ejemplo, encarna la pluralidad y la diversidad sin meridiano de las últimas cuatro décadas de la poesía cubana, Dolan Mor, por su parte, suple la ausencia generacional de inicios del siglo XXI, a la vez que reafirma esa imposibilidad generacional. Su poética entera (con múltiples pseudónimos y anulaciones del yo) podría ser considerada la generación que nos falta, a la vez que la casi total ausencia de todo referente cubano en su obra nos hace pensar en la negación de esa misma generación (im)posible.

Justo en el año veintiuno del siglo XXI, en esta selección se presentan veintiún autores. Los aquí incluidos son, como se ha visto, hijos también del equívoco: o han publicado su primer poemario en plena adultez, o han partido tempranamente de Cuba sin poder desarrollar una obra poética dentro de la isla, o se mueven entre dos promociones, o pertenecen a los últimos años de dispersión total… Las consideraciones sobre sus poéticas individuales aparecen en las breves introducciones que encabezan la selección de poemas de cada uno de ellos.

Casi cualquier poeta cubano nacido a partir de 1980 podría formar parte de esta selección, porque es el momento que marco como inicio de la dispersión y de la anulación de las diversas oleadas generacionales. La caída del campo socialista, la descentralización y crisis de lo nacional, el continuo aumento de la emigración cubana a cualquier punto del planeta y las comunicaciones a través de Internet son algunas de las causas de esa apertura caótica de cambio e inicio de siglo. Algunos autores que no están cartografiados en generaciones previas, que han nacido en o antes de 1980 y que pudieran estar antologados en este volumen son José Kozer, Octavio Armand, Rafael Almanza, Mabel Cuesta, Dolores Labarcena, Pablo de Cuba Soria, todos autores muy atendibles. No tenerlos incluidos aquí por falta de tiempo, espacio o por cualquier otra decisión pedagógica o editorial es una de las limitaciones de este libro.

Esta antología nace desde el corazón mismo del aula, a partir de un ejercicio pedagógico. Las traducciones son resultado directo del curso de Traducción Avanzada impartido por el antologador durante la Primavera de 2020 en Rockford University. La selección persigue dos objetivos principales: (1) que los estudiantes se familiaricen con algunas de las voces poéticas más importantes del panorama cubano de lo que va del siglo XXI, y (2) que sean textos útiles y adecuados al nivel de una clase de traducción avanzada para alumnos universitarios. Ese sentido pedagógico que le da vida a este proyecto es también un objetivo principal de la antología. Los traductores de los poemas, por tanto, han sido los estudiantes de ese curso.

A ello le ha seguido un intenso trabajo de corrección llevado a cabo por la Dra. Eliana Rivero, la Dra. Marilén Loyola, om ulloa y el antologador. A este grupo de estudiantes y colegas se han unido otros profesionales de la enseñanza y la traducción que generosamente han traducido la mayoría de las breves introducciones sobre la obra de los autores.

Gracias a todos ellos: a los autores, estudiantes, colegas y profesionales que han colaborado en este proyecto, este libro es ya una realidad. Ahora, como el encuentro que surge del equívoco, sale en busca de sus posibles lectores.


* Este texto es una versión del prólogo a la antología Equívocos / Misconceptions. Poetas cubanos de inicios del siglo XXI, Kyrne, 2021.

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