‘Cuarentena: 40 días y 40 noches’: una exposición virtual de Geandy Pavón

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De la serie ‘Cuarentena: 40 días y 40 noches’, Geandy Pavón, 2020

La primera impresión es, decididamente, dramática. La gran explosión de la pandemia agarró al artista visual cubano Geandy Pavón (Las Tunas, 1974) en la ciudad norteña de Búfalo, en el estado de Nueva York, a unas seis horas de su barrio en el norte de Nueva Jersey frente a la isla de Manhattan, donde el Hudson se emborracha con aceite.

Por ser esta zona el epicentro de la pandemia de Covid-19, que ha hecho a Nueva York temblar como niña (¡ay, Wall Street!), decidió, entonces, quedarse en la residencia de su pareja Imara López en la calle Fargo, en Búfalo, y construir, con un mínimo de recursos técnicos y mucho ingenio, un elocuente ensayo fotográfico que tituló Cuarentena: 40 días y 40 noches, expuesto en sus redes sociales. Fotografías publicadas consecutivamente a manera de diario: “un diario de vidas posibles”, dice Geandy a Rialta.

A 398 millas de su estudio en Nueva Jersey, y con sólo dos tiendas abiertas cercanas para comprar algunos implementos (Dollar Tree y Target), Geandy Pavón aprovecha el tiempo de reclusión para trabajar en una serie de fotografías diarias. “Las ideas comenzaron a fluir y en proporción los problemas, obstáculos y carencia del equipo adecuado para hacerlas realidad, teniendo en cuanta que sólo traje conmigo hasta Búfalo mi cámara Sony A7R III y un off camera flash”, comenta Pavón, y agrega:

“El equipo básico para Cuarentena: 40 días y 40 noches está compuesto por una cámara y un lente normal de 50 mm, cuatro linternas, un flash, un radiotransmisor y un esclavo para el flash, tubos de cartón para dirigir la luz en forma de spotlight, cartulinas para crear sombras, tape negro… eso es todo.”

Entre todas las fotografías, la Pietà es una imagen que parece sobresalir. Parece de una ternura desgranada, desgarrada, premonitoria. Geandy creó la imagen minutos antes de recibir la noticia de que sus padres estaban contaminados con el coronavirus. La Pietà parce ser la constante de esta serie que carga con el peso de un biovirus que nos confina.

De la serie ‘Cuarentena: 40 días y 40 noches’, Geandy Pavón, 2020

Geandy Pavón, desde el confinamiento neoyorquino, se regodea en el relato visual y lleva hasta el límite el propio hecho fotográfico, la propia acción de la imagen perfectamente compuesta, técnicamente impecable. Cada imagen es una puesta en escena cuidadosamente estructurada. Cada imagen es un set donde se escucha la palabra “¡acción!”. Las fotografías que componen Cuarentena: 40 días y 40 noches son dramáticas en tanto accionan, actúan, desde el estado obligatorio de anacoresis. Son fotografías de la acción visual que reconstruyen el imaginario de la clausura durante la pandemia de la Covid-19.

“Ahí afuera –declara Pavón– está la muerte rondándonos microscópicamente, invisible y ubicua. He decidido desde mi reclusión multiplicar, a través de imágenes posibles, vidas, contradecir la pandemia magnificando, haciendo posible esos momentos de vidas imaginadas, inmunes al contagio y a la muerte física.”

Cuarentena: 40 días y 40 noches también se inscribe dentro del proyecto Closed: SOS Mother Earth, organizado por el Centro Hispano de las Artes de Miami, que cada año dedica su exposición de abril a celebrar el Día de la Tierra. En esta ocasión, por las restricciones que ha impuesto la pandemia, la institución presenta una propuesta virtual donde, además de Geandy Pavón, participan los artistas Joey Skaggs, Claudio Castillo, Mauricio Rocha, Michael Adam, Marc Pollini y Tequila Minsky.

Geandy se formó como pintor en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de La Habana, donde se graduó en 1994. Dos años más tarde, en medio de una de las peores crisis económicas de Cuba, emigró a Estados Unidos y se estableció en la ciudad de Nueva Jersey, en una zona llamada West New York, considerada el segundo mayor enclave de la diáspora cubana en Estados Unidos.

Pavón trabaja además el video y la fotografía desde una posición política, y se caracteriza por abordar temas que se adentran en problemáticas cubanas contemporáneas: exprisioneros políticos, cubanos exiliados, emigrantes en su camino hacia Estados Unidos vía Centroamérica. Entre sus series fotográficas sobresalen The Cuban-Americans (2016), basada en la noción de hyphen del académico Gustavo Pérez-Firmat, Superhéroes (2014), Némesis (2010-2012).

Para la crítica y ensayista Elvia Rosa Castro, Geandy “ha sido el retratista del exilio cubano-americano por excelencia”. En Vae Victis Vanitas (2015-2016) retrata expresos políticos cubanos que residen básicamente en Nueva Jersey. En Quo Vadis Cuba (2015) retrató a cubanos en tres campos de refugiados, en una ciudad llamada La Cruz, en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, donde vivió entre los miles de emigrantes que permanecían varados en su viaje hacia Estados Unidos, la crisis migratoria cubana más importante desde el éxodo del Mariel de 1980 y el éxodo en balsas de 1994.

‘Duende’, de la serie ‘Quo Vadis Cuba’, Geandy Pavón, 2015

Esa tensión y esa intención es la que explora Geandy Pavón en varias de sus secuencias fotográficas. Narraciones visuales en torno al imaginario cubano de las últimas décadas. En su trabajo anterior, basado sobre todo en el retrato, Geandy trabaja en la fotografía documental y de estudio, circunstancias muy distintas a las de Cuarentena…, donde recrea algunos de los símbolos paradigmáticos y prototípicos de la historia del arte: “mitos, símbolos, representaciones de la fe que forman parte de nuestro imaginario universal”. De modo que, lejos de una documentación tal cual del encierro, nos precisa el artista, se trata de una propuesta para “escapar de él hacia adentro, en una suerte de introspección encarnada en la imagen de otras existencias posibles”.

En este periodo de forzada ascesis doméstica, Pavón e Ismara exploran la casa como espacio doméstico y cartografían esa excitante terra incognita que puede ser el hogar. La serie es una paradoja, una respuesta que intenta subvertir la noción tradicional de confinamiento. Es una contrapráctica a la quietud e inmovilidad que predomina, muchas veces, en los estados de reclusión.

“La única venganza posible contra la pandemia –asevera Geandy– está en manos de la ciencia, en forma de vacuna, y en el arte, en forma de catarsis. La necesidad de la que parto es común a todo artista, ese impulso vital que nos lleva a complicar aún más la realidad, porque el arte no explica, sino que complica aún más la realidad. Hacer arte en reclusión es un reto: por una parte tienes todo el tiempo para perfeccionar una idea, y por otra todas las limitaciones materiales para ejecutarla. He tratado de hacer lo mejor con ese ingrediente que es el tiempo para pensar, y las pocas cosas a mi alcance para crear estas imágenes.”

Al final del mensaje que me envía por Messenger, Geandy Pavón coloca una “Nota”: “No tengo ningún programa de edición, consigo una copia vía Bluetooth a mi teléfono desde la cámara cada vez que tomo una fotografía, esa copia es la que publico a diario”.

Esa copia, quiero pensar, es una copia, una copia, una copia, de la tragedia. Una copia que como el virus muta –en este caso durante 40 días y 40 noches– y nos pandemiza.

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