Arderá el viento, del argentino Guillermo Saccomanno (Buenos Aires, 1948), ha sido la novela ganadora del XXVIII premio Alfaguara, dado a conocer este jueves en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Entre más de 700 manuscritos enviados a concurso, y cinco finalistas, el jurado ––que presidió el colombiano Juan Gabriel Vásquez, e integraron además la cineasta Paula Ortiz, la escritora y cronista Leila Guerriero, la librera y escritora Andrea Stefanoni, el escritor y periodista Manuel Jabois y la directora editorial del sello español, Pilar Reyes (sin voto)—eligió esta “historia de una degradación, de un descascaramiento agónico que poco a poco deja a la vista las miserias del cuerpo social”, escrita con estilo parco e intenso.
Vásquez destacó cómo la novela premiada retrata a los Esterházy, “una pareja excéntrica sin un pasado claro” que llega acompañada de sus dos hijos y “producen el efecto de una partícula enfermiza que se introduce en las grietas de una sociedad pequeña y arrasa con su dinámica cotidiana aparentemente calma”.
En conferencia virtual, Saccomanno reflexionó sobre las bases de su argumento: “Las sociedades se fascistizan en los pequeños pueblos. Las tendencias que estamos viendo ahora no solo nacen en las ciudades. Pensemos que en el atraso de las poblaciones rurales, de interior, donde la educación es deficitaria, imperan los partidos conservadores, hay caudillismo, el importante es el terrateniente, impera la política extractiva, es ahí donde se justifican actitudes que se van derechizando”.
Por su parte, Leila Guerriero hizo referencia al punto de vista y el matiz que define la voz que narra la novela e su compatriota: “esta especie de voz oracular del pueblo”, dijo, “que se siente un poco como la voz de ningún pueblo en particular, que podría ser la voz de todos los pueblos, esta voz chismosa en un punto, que todo lo ve y todo lo sabe, que absorbe todo el mal y todo el bien y toda la oscuridad”.
A lo que Saccomanno replicó: “Si naciste en un pueblo chico, vas a entender esto que digo yo sobre cómo se construye una historia”, comentó: “alguien se cae en la calle y en la cuadra siguiente dicen que fulano tuvo un accidente. Caminas otra cuadra más y este individuo que tuvo el accidente resulta que lo tuvo porque engañaba a la mujer. Caminas una cuadra más y la historia va creciendo, que quizás era la mujer quien lo empujó. Más adelante, pudo haber intervenido la policía. Una vez, David Viñas me dijo que hay que escuchar a la calle, y esto es escuchar con un narrador coral, digamos, un nosotros que no es fácil”.
El autor laureado reconoció, como el jurado, cierta influencia del recientemente fallecido cineasta David Lynch –un director que, dijo, siempre ha admirado y cuyos filmes ve con frecuencia–, pero además señaló a los también estadounidenses Sherwood Anderson y William Faulkner, al uruguayo Juan Carlos Onetti e, incluso, al colombiano Gabriel García Márquez en “cierta forma”. Dijo Saccomanno que Cien años de soledad “es una de las grandes marcas del siglo XX” y, en su opinión, “en el XXI nadie [la] ha superado”.
Dotado con 175 mil dólares, el Alfaguara supone la publicación de Arderá el viento el 20 de marzo próximo en todo el ámbito de la lengua española.
Guillermo Saccomanno es, además de narrador de ficción, poeta (Partida de caza; 1979), cronista (Escrito en Patagonia; 2024), guionista de historietas. En 2010 mereció el Premio Biblioteca Breve por El oficinista y, en 2011, el Premio Rodolfo Walsh por Un maestro.
Entre sus novelas están igualmente El buen dolor (1999; Premio Nacional de Literatura), 77 (2008; Premio Hammett) y Cámara Gesell (2012; Premio Hammett). Ha escrito los libros de relatos Situación de peligro (1986), Bajo bandera (1991), Animales domésticos (1994), La indiferencia del mundo (1997), El Pibe (2006) y Cuando temblamos (2016).









