El artista cubano James Bonachea expondrá en el Salón ACME

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De la serie ‘La buena fortuna’, James Bonachea, 2019-2020

El artista cubano James Bonachea (Sancti Spíritus, 1977) expondrá algunas de las piezas de su serie La buena fortuna en el Salón ACME, que tendrá lugar en la Ciudad de México del 6 al 9 de febrero próximos.

Según se lee en el sitio oficial del evento, el Salón, que ya va en su octava edición, es “una plataforma de arte creada por artistas para artistas, que busca dar visibilidad, impulso y difusión a creadores que desarrollan su obra tanto en México como en el extranjero”.

La buena fortuna es una serie en la que el artista ha estado trabajando entre 2019 y 2020. Su obra se ha caracterizado por resignificar (in)certidumbres, relacionadas no sólo a las verdades íntimas, sino también a las creencias arraigadas en el imaginario cultural. Como informa la defeña galería Licenciado, con la que Bonachea ha sido invitado al Salón ACME: “Este ejercicio lo ha llevado a la intervención de espacios públicos y privados implicando tanto su propio cuerpo, como materiales orgánicos y otros elementos en escenarios y superficies, en apariencia contradictorios, dentro de las soluciones formales de los discursos visuales y pictóricos.”

James Bonachea desde hace varios años vive y trabaja en México. En Cuba, su participación en Galería DUPP (Desde Una Pragmática Pedagógica), también conocida como “Tercera Pragmática”, coordinada por René Francisco, contribuyó a que sus apetencias giraran en torno a subvertir el funcionamiento del sistema artístico: “Desde la performance hasta el dibujo, su curiosidad por la relectura del pasado remoto le ha hecho entablar diálogos entre la visión histórica y la actual condición de la realidad, dando como resultado formas discursivas que complementan un universo anacrónico de resignificaciones” –puede leerse en el sitio de Licenciado.

Bonachea pertenece a la generación que egresó del Instituto Superior de Arte de La Habana (ISA) en el 2000: en sus palabras, “una generación cansada del arte que se ocupa de «temas candentes, sociales, políticos» [que] lo que hace es ironizar todo ese rollo”. Además, fue miembro del colectivo Enema, proyecto pedagógico liderado por el profesor Lázaro Saavedra y participó en el Taller Arte de Conducta, fundado y dirigido por la artivista Tania Bruguera. Bajo este sino creativo llegaría a realizar trabajos performativos en los que involucraba su cuerpo no como sujeto, sino como objeto del arte.

Entre sus últimas exposiciones personales se encuentran La memoria de Narciso (Licenciado, 2018), Astronauta Maya haciendo malabares con meteoritos (Licenciado, 2015), 99942 Apophis. Un Mes Un Artista (Articulo 123, 2015) y Un elefante ocupa mucho espacio (Galería Myto, 2012). Luego de varias exposiciones colectivas como parte de la nómina de Licenciado en la Ciudad de México, y tras mudar residencia a Mérida, se ha podido ver integrado a las muestras Spectrum (2020) y Soñadores (2019), ambas coordinadas por la Galería México de esa ciudad yucateca.

La exhibición principal del Salón ACME agrupa a más de 50 artistas seleccionados por el consejo curatorial, que corre a cargo de Daniela Pérez, curadora de arte contemporáneo residente en Mérida. Las propuestas del salón abarcan una amplia variedad de discursos y disciplinas, resultado de la convocatoria abierta que hizo la institución.

Quien ha seguido la trayectoria de James Bonachea, de la Isla hasta el Golfo de México, no puede dejar de sorprenderse ante su capacidad de movimiento y articulación de discursos y prácticas artísticas; lo que habla de una voluntad de reinventarse y de dialogar con la técnica y el artificio, siempre dentro del arte, como si trajera en cada nueva serie o muestra la confirmación de que ciertas formas de lo bello, cualquier cosa que hoy eso signifique, será un trato negociado entre unos pocos, a ratos difícil de cerrar, a ratos solipsista.

En ocasión de su exposición Apariencia perfecta, ya algo lejana en el tiempo, el cubano no se guardó el desencanto de toda una generación que viene de donde viene y sabe quién si irá a parar: “El arte no va a resolver los problemas de la sociedad; el arte como utopía se quedó en eso, porque en realidad está pensado para una elite y así va a ser siempre”; y agregó: “es una carnada para que el espectador caiga y se sorprenda”.

Por estos días su pragmatismo resulta aún iluminador, tanto como esas monedas de evocación ancestral y pornográfica que se aprestan a imantar esta semana desde el centro de la Ciudad de México. Para los que estén dispuestos a mirar a dónde irá Bonachea, que no se pierda este llamado a echar a la suerte el oficio del arte. Los cuadros están dispuestos ya, como talismanes de otra época, medio mágicos medio eternos… “y así va a ser siempre”, parece repetir el artista. La buena fortuna, en el octavo Salón ACME, es una carnada, perfecta quizás, nunca inocente.

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