Presentación

El largometraje documental Conducta impropia, también conocido por sus títulos en francés (Mauvaise conduite) e inglés (Improper Conduct), se estrenó durante el año 1984 en distintos circuitos de proyección a ambos lados del Atlántico. Obra de los cineastas cubanos Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal, la película se convirtió inmediatamente en el objeto de una polémica intelectual en la que se vieron involucrados escritores y artistas del exilio cubano, algunos residentes en la isla, periodistas, críticos e investigadores estadounidenses.

La razón de dicha repercusión estaba implícita en la naturaleza y el tema mismo del filme. Articulado a partir de fragmentos de entrevistas a testigos, víctimas y comentaristas, la cinta abordaba y ofrecía pruebas de la opresión que habían padecido los homosexuales en Cuba desde la llegada al poder del gobierno de Fidel Castro. Entre las voces que rendían testimonio de su propia experiencia se hallaban escritores pertenecientes a la generación del Mariel (Reinaldo Arenas, René Ariza, Ana María Simo, Juan Abreu, Reinaldo García Ramos), intelectuales también en el exilio (Guillermo Cabrera Infante, Carlos Franqui, Heberto Padilla, José Mario), figuras de la de la izquierda progresista internacional con una historia de simpatías con la Revolución (Susan Sontag, Juan Goytisolo), un peluquero, un doctor, un travesti, el preso político por más de veinte años Armando Valladares, entre otros.

En cierto sector del progresismo gay estadounidense no fueron bien recibidas las historias explícitas de represión y asedio a los protagonistas del filme, el emplazamiento frontal de la figura de Castro como máximo responsable de una política de Estado abiertamente homofóbica y machista, o los relatos de atropellos y vejaciones sufrido por los “reclutas” durante el experimento de higienización social en las Unidades de Ayuda a la Producción (UMAP). Tampoco tardarían mucho en aparecer algunas expresiones de rechazo de parte de voceros de la institucionalidad cultural del régimen. Varios periodistas afines a una idea telemática y desactualizada de la isla igualmente reaccionaron con insinuaciones o ataques desde distintos medios de prensa.

A grandes rasgos, las objeciones al documental mencionaban la ausencia de una puesta en contexto del fenómeno de la persecución homosexual en Cuba, y, con ello, la falta de una mirada histórica que hubiera permitido un seguimiento desde antes de la Revolución. Alegando que se trataba de un problema más de naturaleza cultural que política, varias ideas acusaban de manipulación retórica y de falsedad a algunos de los testimonios, así como a sus realizadores de instrumentalizar el tema de la discriminación a los homosexuales para emprender un alegato político contra Castro y el régimen de La Habana. Varios de los artículos que circularon se resistían, asimismo, a aceptar el carácter sistémico de la opresión antigay después de 1959 y, en su lugar, localizaban el fenómeno en los años de funcionamiento de las UMAP para restarle vigencia y considerarlo un error aislado que el gobierno había enmendado con la aprobación de leyes y la inclusión de tópicos asociados en los programas de educación sexual de las escuelas.

Este expediente recupera y organiza varias de las discusiones que, a partir del estreno en Francia en marzo de 1984, se fueron nucleando en distintos medios, a veces llegando a interponerse en el tiempo y en la publicación, pasando de ediciones en español a otras en inglés, o incluso con reproducciones escogidas y de un solo bando en plataformas oficialistas cubanas, como el periódico Granma o la revista Casa de las Américas. Esto permite hablar no de una sola polémica sino de “las polémicas sobre Conducta impropia”.

La primera que se recoge data, sin embargo, de 1983. Es un antecedente inmediato y ocurre cuando ya estaba anunciado la proyección de la película en el festival New Directors/ New Film de Nueva York. En octubre de 1983, el diario gay neoyorquino The New York Native había coordinado un suplemento especial sobre el tema de los homosexuales en América Latina. Bajo el título de “Gay Latin” fueron invitados a participar los escritores cubanos Reinaldo Arenas y René Cifuentes, ambos miembros del consejo de redacción de la revista Mariel, exiliados cubanos, gais y anticastristas. A su salida, el número anteponía un trabajo firmado por B. Ruby Rich (periodista y funcionaria del New York State Council on the Arts) y Lourdes Argüelles (cubana de origen, miembro del consejo de redacción de la revista Areíto), que a todas luces contestaba por adelantado a los contenidos expuestos en los textos de Arenas y Cifuentes. El propio Native ofrecería el espacio posteriormente en su sección de cartas a la redacción (“Letters”) para visibilizar los desacuerdos con lo expresado por Rich y Argüelles de Ana María Simo, Reinaldo García Ramos, Scott Tucker y Allen Young, autor del conocido Gays Under the Cuban Revolution (1981). La revista Mariel, en su emisión de la primavera de 1984, reproduce parte de la polémica y responde extensamente a las autoras.

La segunda y tercera polémicas que presentamos tuvieron por escenario principal otra célebre publicación bohemia de Manhattan: The Village Voice. Una es protagonizada por Reinaldo Arenas y el crítico cinematográfico del Voice, J. Hoberman, quien calificara a Conducta impropia de “engañosa”. La otra detona a partir de un extenso artículo del periodista Richard Goldstein en el que llama la atención sobre las paradojas que planteaba el documental, tanto para entender los discursos de la izquierda progresista gay, partidaria de la Revolución, como a la derecha anticastrista, pero en gran medida homofóbica, del sur de la Florida. Su reflexión hallará un aliado y, de cierta forma, un complemento en otro texto analítico firmado por Laura Gotkowitz y Richard Turits, responsables además de una entrevista realizada en La Habana al escritor y guionista Ambrosio Fornet, ambas aparecidos en Gay Community News, un semanario de la comunidad LGBTIQ+ en Boston, Massachussets. Pero serán las declaraciones del director Tomás Gutiérrez Alea, a quien Goldstein había tenido oportunidad de cuestionar a su paso por Nueva York sobre Conducta impropia, lo que estimularía un contrapunteo en el Voice durante varios números con el hasta entonces amigo personal, el realizador y cameraman Néstor Almendros.

La siguiente polémica se debe igualmente a las diferencias de criterios y percepción sobre la relación del gobierno y la sociedad cubana con la homosexualidad entre B. Ruby Rich, Almendros y Jiménez-Leal, Ana María Simo y Juan Abreu, a los que se suman comentarios de la profesora de Derecho Debra Evans, de Richard Peña, director de The Film Center en la School of Art Institute of Chicago, y Geoff Puterbaugh, autor de dos libros sobre la historia de la homosexualidad, por entonces columnista en publicaciones gais. Esta vez, desde las páginas y la sección de correspondencia de American Film, revista de crítica auspiciada por la institución homónima.

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Las últimas dos controversias que se reúnen permanecen en el ámbito editorial hispano de Miami y Madrid. Para el estreno del documental en la Cinemateca y el Teatro Martí, Almendros llega a Miami y es entrevistado en El Herald por su columnista Norma Niurka. En consecuencia, el escritor Juan Abreu envía una carta al medio –la cual es ignorada y finalmente publicada en la revista que coordina y edita, Mariel— por percibir confluencias retóricas entre las palabras de la periodista y el lenguaje oficial del Partido Comunista de Cuba. En El País, por su parte, serán Almendros y Jiménez-Leal quienes repliquen a una crítica de su colega español Diego Galán, quien consideró el filme como un ejercicio “torpe y esquemático en sus planteamientos dialécticos”.

Además de los textos, comentarios y cartas que se cruzaron, este expediente ofrece una serie de notas de prensa, reseñas y alusiones a propósito de Conducta impropia que fueron apareciendo en las páginas culturales de diarios como The Boston Globe, The New York Times, Daily News (New York), El Miami Herald, Chicago Tribune, L.A. Weekly, The Guardian, entre otros. A su vez, se proporciona una breve bibliografía que se ha confeccionado teniendo en cuanta el grado de implicación en el análisis de la polémica propiamente (no de la película).

Las discusiones sobre Conducta impropia no se limitan a las aquí recogidas; de hecho, se insertan en un debate aún mayor, el de la homosexualidad y los homosexuales en la Cuba comunista, que tanto atrajo a académicos, periodistas y estudiosos en los Estados Unidos por esos años y hasta hoy. Dada la magnitud de su repercusión y el interés social, político e histórico que han despertado los temas que aborda, no puede descartarse la concentración de otros nodos polémicos en otras publicaciones periódicas. Tampoco puede considerarse definitiva la bibliografía referida; los volúmenes académicos que directa o indirectamente aportan exégesis y glosas a la cuestión que plantea el documental no cesan de aparecer. El más reciente acontecimiento que reavivó la controversia fue la aparición del famoso largometraje de ficción Fresa y chocolate (1993), codirigido por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, vista por muchos como una respuesta a Conducta impropia.

Documentos

1. Polémica en The New York Native y Mariel

2. Polémica en The Village Voice

  • J. Hoberman: “Machistas”, The Village Voice, 17 de abril de 1984, p. 52.
  • Reinaldo Arenas: “Contexto impropio”, The Village Voice, vol. XXIX, n. 15, 10 de abril de 1984, p. 3.
  • J. Hoberman: “[Réplica a Reinaldo Arenas]”, The Village Voice, vol. XXIX, n. 15, 10 de abril de 1984, p. 3.

3. Polémica en The Village Voice y Gay Community News

4. Polémica en American Film y Mariel

  • Ruby Rich: “Bay of pix”, American Film, n. 9, julio-agosto, 1984, pp. 57-59.
  • Juan Abreu: “La pasión de Ruby Rich”, Mariel, año 2, no. 6, verano, 1984, pp. 34-35.
  • Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal: “Conducta impropia”, American Film, secc. “Point of View”, n. 10, 1º de septiembre de 1984, pp. 18, 70-71.
  • Geoff Puterbaugh: “[Me ha consternado la reseña…]”, American Film, secc. “Letters. Improper Conduct: Pro and Con”,  n. 12, 1o de noviembre de 1984, p. 6.
  • Debra Evenson: “[Después de leer los elogios…]”, American Film, secc. “Letters. Improper Conduct: Pro and Con”, n. 12, 1º de noviembre de 1984, p. 6.
  • Ana María Simo: “[Como una de las personas…]”, American Film, secc. “Letters. Improper Conduct: Pro and Con”, n. 12, 1o de noviembre de1984, pp. 6-7.
  • Richard Peña: “[Yo solo quería agradecerles…]”, American Film, secc. “Letters. Improper Conduct: Pro and Con”, n. 12, 1o de noviembre de1984, p. 7.
  • Ruby Rich: “Respuesta de la autora”, American Film, secc. “Letters. Improper Conduct: Pro and Con”, n. 12, 1o de noviembre de1984, pp. 8 y 72.

5. Polémica en El Miami Herald y Mariel

6. Polémica en El País (España)

Notas de prensa sobre Conducta impropia

Bibliografía


* Este expediente, coordinado por Roberto Rodríguez Reyes, es resultado de la colaboración de varios miembros del equipo editorial de Rialta, quienes contribuyeron con la localización de los materiales, su reproducción y las traducciones realizadas. Agradecemos, asimismo, a Abel Sierra Madero y Yelsy Hernández Zamora.

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