Si tú me preguntas si en Cuba existen prejuicios contra los homosexuales, tengo que decir que sí, que han existido desde 1492, desde hace quinientos años. Los conquistadores españoles los trajeron con ellos desde España, los indios no tenían estos prejuicios. Las UMAP no fueron concebidas como cárceles o campos de concentración, que es lo que sugiere el documental. Se suponía que fuera una rama del Servicio Militar, en la que los reclutas, además de recibir entrenamiento militar, como todos los jóvenes cubanos, trabajaran en la agricultura: cortando caña, sembrando, etc., algo que todos hacíamos en Cuba en los años sesenta, incluyendo estudiantes e intelectuales.

Ahora bien, ¿qué pasó con las UMAP? La idea sólo puede entenderse como algo que sale de una mentalidad estrecha, no científica y prejuiciosa. En los países hispanos como el nuestro, muchos padres, al ver que sus hijos no son duros, no son “machos”, los envían a una escuela militar o a cualquier lugar donde haya una fuerte actividad física para que se “conviertan en hombres”. Y cuando se refieren a hombres, quieren decir “machos”, es decir, el estereotipo del “macho” latinoamericano.

Pues bien, uno de estos “machos”, bajo la apariencia de un socialista, consideró que las UMAP serían precisamente eso, una especie de academia militar para producir machos, por lo que ocurrió lo siguiente: que en lugar de enviar a cualquier recluta, homosexual o no, a cualquier unidad del ejército, comenzó a enviar a los homosexuales a las UMAP. No todos en las UMAP eran homosexuales, pero la mayoría de los visiblemente homosexuales si fueron enviados allí, de modo que las UMAP se ganaron la reputación de ser el lugar a donde se enviaba a los homosexuales. Dijeron que allí se estaban haciendo “hombres” de los homosexuales, con disciplina, trabajo, como en cualquier academia militar. Eso duró dos años y realmente fue una estupidez, una arbitrariedad. Es importante decir que ningún homosexual que no estuviera en edad militar fue enviado a las UMAP. Esa idea de un Estado policial represivo que persigue a las personas es un absurdo total, una estupidez. Yo tengo un gran número de amigos homosexuales; ninguno de ellos fue jamás acosado en su vida pública o privada.

En Cuba hay dos tipos de personas, políticamente hablando: los revolucionarios por un lado y los contrarrevolucionarios por el otro. Esa es la única diferencia importante dentro de la población cubana.

Hay contrarrevolucionarios heterosexuales, y esos son enemigos políticos, aunque no sean necesariamente enemigos personales. Yo puedo tener un hermano, un primo, o incluso un padre que puede ser contrarrevolucionario, pero siguen siendo hermanos, primos, etc. Es decir, hay revolucionarios heterosexuales y hay revolucionarios homosexuales, y son compañeros. En la vida privada lo que haces con tu sexo es un asunto privado y nadie interfiere en él.

Ahora que estábamos hablando de los testimonios en Conducta impropia. Sería imposible referirse a todos ellos. En primer lugar, no creo que sea una película sobre la homofobia, el machismo o la homosexualidad en Cuba. Creo que es una película política, un panfleto político con un mensaje muy claro: hay un infierno a noventa millas de los Estados Unidos Los cineastas están tratando de influir en la gente de pensamiento progresista. “Era muy bonito cuando empezó pero ahora es un infierno”, de manera que la conclusión sería: “tenemos que hacer algo para destruir ese infierno, adelante, señor Reagan, o al menos, no hacer nada para ayudarlos. Deje que Cuba se desintegre».

La película, aunque es elaborada en su realización, es muy esquemática y simplista en su mensaje. Le dice al público que lo que retrata es toda la verdad, en lugar de tratar de averiguar la verdad mayor.

En Conducta impropia hay testigos que parecen decir la verdad y testigos que mienten. Para tomar dos casos representativos, Caracol, por ejemplo, que estoy seguro que dice la verdad, es un chico que se viste de mujer, se pasea por El Prado y, cuando llega el Mariel está en la cárcel. Ha estado en la cárcel muchas veces porque está haciendo algo que se considera un delito público, etc.

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Ahora, cuando llega el Mariel, él está en la cárcel y dice que no quiere irse. Sin embargo, el carcelero le aconseja venir a Estados Unidos y lo obliga a salir de Cuba contra su voluntad. Creo que nosotros, como revolucionarios, como cubanos, tenemos una deuda histórica y política con Caracol. Es decir, si Caracol no era un contrarrevolucionario no había ninguna razón para que no pudiera estar en Cuba, porque no podemos tener ciudadanos de segunda clase. El socialismo no puede permitirse el lujo que el capitalismo se ha permitido durante siglos, de tener ciudadanos de primera y de segunda. Admito que una personalidad como la de Caracol choca contra muchos prejuicios en Cuba y creo que fuera de Cuba, pero en mi opinión esto no justifica que un ciudadano cubano, sea quien sea, sea obligado a emigrar contra su voluntad, a menos que tenga serias razones políticas para irse, como un contrarrevolucionario activo. En el caso de Caracol, es obvio que no tenía ninguna relación con la contrarrevolución ni ninguna actividad política hostil. En lo que a mí respecta, Caracol fue el personaje más convincente de la película, y creo que tenemos una deuda con él. Si tuviera que darle la cara, me sentiría bastante avergonzado. Sentiría que como revolucionario y socialista le debo una explicación.

Ahora bien, la mayoría de los otros testigos, o supuestos testigos, mienten. Hay mentiras descaradas, como en el caso de Valladares, por ejemplo. Valladares fue policía durante el régimen de Batista. Ser policía de Batista en 1958, para un joven que no pasaba hambre, era algo horrible. Estaban asesinando a miles de jóvenes, miles de trabajadores. Y el joven Valladares es un policía de Batista. La revolución gana y Valladares se queda en Cuba. Pero de repente empieza a conocer a los grupos terroristas. Hay periódicos de 1962 y 1963 que informan de los actos terroristas de un grupo en el que hay alguien llamado Valladares. Este hombre es juzgado y puesto en una cárcel donde se hace pasar por paralítico. Cuando es liberado, sale caminando sobre sus dos piernas. También pretende ser poeta, pero basta con leer algunos de sus poemas para darse cuenta de que apenas sabe escribir una letra. Valladares ha vivido una mentira permanente, su vía es la mentira tendenciosa. Su testimonio en Conducta impropia es horroroso, como horroroso es creer lo que dice. Nadie que haya estado en Cuba una semana o incluso tres días puede creer semejante mentira. Habla de un joven encarcelado, violado por cinco carceleros. Realmente, eso es demasiado. En Cuba los niños de Sierra Maestra, del fondo del país, tienen un problema cardíaco y son llevados a La Habana, los envían al mejor hospital, les dan un tratamiento que costaría miles y miles de dólares y, si hay que enviarlos al extranjero, se les envía.

Como estaba diciendo, nadie que haya estado en Cuba puede creer tal cosa. En Cuba, la tasa de mortalidad infantil es la más baja de América Latina. En Cuba, si un niño tiene algún problema o está a punto de morir, se hace todo lo posible para salvarlo.

Por lo tanto, pensar que en una sociedad con esa mentalidad, donde la vida humana vale más que cualquier otra cosa, sin que importe quién es o cuál es su religión, color, sexo o condición social, en una sociedad que piensa así, ¿cómo puede un niño que, por cierto, puede atravesar los barrotes de las celdas, ser tratado de esa manera, ser abusado sexualmente? Pero, por desgracia, Valladares parte de la premisa de que cuanto más grande es la mentira, más lejos puede llegar.

En cuanto a los intelectuales, los escritores de la película, bueno, no quiero mencionar nombres ni entrar en detalles, lo que dicen es lo que deben decir, viven de eso, se están ganando la vida con el anticomunismo. Tendríamos que entrar en las historias personales de Padilla, de Arenas o incluso de Guillermo para saber cómo es que sucedió todo esto.

Las cosas no son tan sencillas. Nadie fue “perseguido” por expresar su punto de vista. Los muros cubanos están llenos de palabras contrarrevolucionarias, pero nadie se preocupa por eso y nadie es enviado a juicio por eso. Hay otro tipo de actividad relacionada con otros problemas, personas y grupos que se convierten en actividades ilegales.

Por ejemplo, en el caso de Arenas, en Cuba no está permitido que los homosexuales vayan desnudos y realicen sus actividades homosexuales en las playas. No sé si eso es bueno o malo, simplemente no está permitido. Creo que es normal; en un país como el nuestro, esto no podría ser aceptado por la mayoría de la población. Habría que ir a un lugar privado. Si lo haces en público vas a la cárcel. No por ser homosexual, sino por violar la ley. Desde el punto de vista de los Estados Unidos eso podría ser bueno o malo, pero esas son simplemente las leyes de nuestro país.

No se trata de leyes que discriminan a un individuo, sino que son leyes que atañen a todos y que no van dirigidas contra alguien en particular. Los heterosexuales tampoco pueden hacerlo.

* Traducción de Rialta Staff.


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