Entrevistas sobre el rol del diseño en los sucesos del MSI y 27N: círculos de colores y un muro encima

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Detalle del cartel del diseñador cubano Miguel Monkc, por encargo de ‘Periodismo de Barrio’ para la serie de entrevistas “La Revolución de los aplausos”

El diseño gráfico cubano navega. Navega junto a una pulsión que sobreyace tras los sucesos del 26 y 27 de noviembre pasados. Sucesos que suenan y sonarán en el cuerpo de este país como dos disparos de arcabuz. ¿Cómo interpretar un país? ¿Cómo reinterpretarlo? ¿Cómo desplazarlo hacia zonas no hegemónicas de connotación? Cinco diseñadores y artistas cubanos (Alejandro Cuervo Vigoa, Miguel Monkc, Ame Gla, Ronald Vill y Julio Llópiz-Casal) tienen (algunas) respuestas y no dejan que se entibie esa pulsión.

El bergantín navega. Arriemos la vela de mesana.

Edgar Ariel

Alejandro Cuervo Vigoa

Alejandro Cuervo Vigoa | Rialta

Quise que este cartel fuera mi testimonio de la noche en que fueron retirados por la fuerza los miembros del Movimiento San Isidro de su sede, donde mantenían, algunos, huelga de hambre. Esa noche algo se rompió dentro de muchos cubanos.

A pesar de no compartir los métodos de ese Movimiento, me desvelaron los hechos: la violencia, el apagón de redes sociales, el abuso de poder imperdonable. En el desvelo fue inevitable tratar de expresar todas las ideas encontradas. Ideas que quizá estaban ahí desde antes, pero esa noche salieron a flote.

Con este cartel intento hablar del dolor, de la desconexión (no sólo comunicacional, sino entre el Estado y el pueblo) y de un despertar. Eso también significó el 26N: despertarnos de golpe a una realidad temible pero muy nuestra.

Esa noche muchos ojos estuvieron pendientes de qué pasaba. La llama que se encendió tomó más fuerza al día siguiente. Más allá de coincidir un cien porciento en conceptos e ideales, se trataba de unirnos contra males que nos afectan: el maltrato, la represión, la desinformación, la censura.

Es importante, en medio de este proceso tan singular que estamos viviendo, defender el espacio del amor y la justicia. Más allá de las diferencias, reconocernos como cubanas y cubanos que tienen derecho a cuestionar su realidad. Una vía auténtica es el arte.

Miguel Monkc

Miguel Monkc | Rialta

El cartel fue un encargo de Periodismo de Barrio como imagen de la serie de entrevistas “La Revolución de los aplausos”. Es una imagen que se tuvo que hacer, literalmente, en dos horas. Fue algo de mucho apuro porque así es el periodismo. Sucedió todo lo del 27N y, a medida que se fueron acumulando en redes la información y se hizo viral todo lo que sucedió frente al Ministerio de Cultura, el consejo editorial de Periodismo de Barrio tuvo esta idea de hacer entrevistas a personas que estuvieron allí.

La idea del cartel surgió muy rápido. Es un cartel, a simple vista, muy sencillo de hacer. Si te fijas son “bolitas” lo que hay. Vamos a decirlo en buen cubano: “son bolitas”. Pero, si lo tengo que decir con lenguaje técnico, son círculos de colores y un muro encima. No hay nada más.

Si tuviéramos que hablar de algún tipo de atractivo y de la eficiencia que ha tenido este cartel, creo que en ambas cosas ha influido la aparente simpleza de su estilo y el mensaje tan claro que posee; el mensaje de que todo el que llegó se fue uniendo. Se lo decía a mi jefa, a Elaine Díaz: “creo que el mayor logro que tuvo el 27N fue el hecho de la cantidad de gente que se unió espontáneamente, de verdad”.

Eso tenía que reflejarlo en el cartel. No había mucho tiempo para dibujar, para hacer una ilustración con detalles, para hacer fotos, no había fotos. No había fotos que no fuesen ya virales. Todas las fotos que se hicieron allí circularon mucho.

Elaine me encargó una gráfica, principalmente para un cartel, que luego fuese rápida, eficiente, atractiva y, al mismo tiempo, ligera y no tan complicada de mover y manipular en el tiempo. A ojo del que no es diseñador suele parecer fácil. Aquí hay mucho movimiento. Me pasé dos horas moviendo bolitas y cambiándolas de colores. La idea de los colores es muy importante. El hecho de que sea tan colorido habla de la diversidad que se reunió allí.

Hay que ver el sistema en toda la dimensión. La gráfica se adapta para video y para las stories de redes sociales. Todo este movimiento hay que hacerlo lo más rápido posible porque las entrevistas se graban hoy y mañana están saliendo.

Siempre digo que en cada cosa que uno hace, al menos en las que creemos, hay egoísmos. Creo que la mayoría de nosotros funciona así. Es importante que la gráfica sea efectiva y la gente la entienda. Pero a veces hay egoísmos. Con este cartel tenía un egoísmo, un capricho, más bien.

Cada vez que veo algo que me gusta, lo guardo. No siempre es gráfica, a veces guardo cualquier otra cosa. En este caso sí era gráfica y guardé un catálogo de las tintas de un taller de risografía. Este catálogo posee un eje y y uno x donde las tintas se unen en puntos medios. Eso me sirvió para este cartel, aunque, su resultado final, no tiene nada que ver con ese catálogo que me encontré. Dije: “de aquí se puede sacar una idea que refuerce el mensaje”. Estas ideas suceden en segundos en mi cabeza.

Ame Gla

Ame Gla | Rialta

Por décadas, el gobierno ha acallado y reemplazado la expresión individual con consignas “inspiradoras” que el pueblo repite al unísono, sin la más mínima posibilidad de cuestionamiento. El 27N cientos de artistas e intelectuales se unieron para exigir que se respete el derecho a la libertad de expresión de todos y cada uno de los cubanos.

La expresión gráfica ha acompañado históricamente al proceso “revolucionario” cubano. Los artistas gráficos de la Cuba de hoy tenemos la capacidad y el deber de participar en este momento histórico, contribuyendo a denunciar la realidad actual de Cuba y motivando al espectador a pensar por sí mismo y a ser parte del cambio.

 

Ronald Vill

Ronald Vill | Rialta

El cartel parte de un dibujo anterior que ya había publicado el 15 de noviembre. Era el mismo, pero sin color. Lo había hecho con una pierna rota y el robot estaba apoyado en su espada para dar la sensación de que se mantenía en pie. Debajo tenía escrito “¿Vamos a Unirnos?”.

Esta interrogante jugaba con el personaje de Voltus V, pero, sobre todo, con la nostalgia. Con el recuerdo de ese momento en los muñequitos en que parecía que todo estaba jodido y aquellos valientes muchachos unían sus naves para conformar un robot gigante que siempre salía victorioso. Todos los cubanos y cubanas nacidos en los ochenta y noventa estamos marcados por aquellos muñequitos que veíamos infinitas veces, hasta el hartazgo.

Cuando lo hice no pensaba tanto en el Voltus V real, estaba sólo concentrado en el recuerdo de uno de los personajes cuando decía: “¡Vamos a unirnos!”

Estuve la noche del 27N frente al Ministerio de Cultura. Lo viví. Luego, en las redes sociales, sobre todo, se comenzó a respirar un verdadero espíritu de unidad. Quizá no de unidad, pero al menos se podía notar que había muchísimos cubanos que querían lo mismo y se unieron.

Hay muchísima gente abogando por una Cuba más diversa, inclusiva. Hay muchísima gente exigiendo libertades. Eso siempre va a ser algo maravilloso.

Me di cuenta de que aquel dibujo inicial, con un cierto tono pesimista, tenía que cambiar. Tenía que convertirse en un símbolo que fuera en la dirección contraria. Le agregué la pierna, le puse colores, y debajo coloqué el hashtag #CubaDeTodxs.

Julio Llópiz-Casal

Llópiz Casal | Rialta

El cartel fue el resultado de un challenge que lanzó el diseñador cubano Carlos Zamora. La idea era esa frase de #VivaCubaViva. Se me ocurrió de manera muy espontánea. El cartel tiene que ver con la vida. Para mí parece una vagina. Es la forma de una uve hecha por las dos islas de Cuba. Es una imagen que habla de la interpretación de estos núcleos de sentido que son polisémicos y pueden ser interpretados de varias maneras.

Por otro lado, tiene los elementos gráficos que suelen interesarme más: una especie de camino, a mitad de camino, entre el minimal y la influencia de la gráfica psicodélica. Es un planteamiento que me he propuesto cuando genero gráfica. Genero gráfica generalmente para mí. No he tenido la oportunidad de que me encarguen gráfica pero así es como suelo trabajar, como más me gusta.

Algunas personas (ortodoxas) me han dicho que el cartel les parece violento. Cuando escudriño me doy cuenta de que tiene que ver con el color rojo, y con la forma, que recuerda un poco la sangre. Esto fue algo que me gustó del cartel.

Creo que es importante descolonizar el color rojo. Es importante sacarlo de esa especie de colonización extraña que tiene que ver con la sangre. A veces también pasa con el tema del comunismo. El rojo es un color que significa vida en muchos sentidos. Para los budistas tibetanos tiene que ver con la vida, con positividad. En ese sentido es que me gusta usarlo.

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Edgar Ariel Leyva González (Holguín, Cuba, 1994). Periodista, investigador y crítico de arte. Máster en Estudios Teóricos de la Danza (2020) en la Universidad de las Artes de Cuba (ISA) y Licenciado en Periodismo (2018) en la Universidad de Holguín. Es egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Actualmente investiga sobre la configuración de la estética poscrítica en Cuba. Forma parte del Staff de Rialta.

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