La incursión en lo abstracto aglutina a siete artistas cubanos en Ciudad de México

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Detalle de ‘Sin título’ (acrílico, carbón, papel, 100 x 70 cm), Ricardo Ríos, 2022.

En el Círculo Cubano de México (Córdoba 14, Roma Norte) siete artistas de la isla de diversas generaciones y estilos se reunieron a mediados de febrero en la exposición El charco y la curva, una experienciacontemplativa y sensorial” que explora las potencialidades expresivas de la línea y el color.

Presentada por la crítica Rossana Bouza, la muestra –próxima a cerrar este marzo– se fue armando gracias a las conversaciones entre el artista Ariel Orozco, quien presenta dos obras y funge como curador, y el coordinador del Círculo Cubano, Eduardo Smeke.

“Este sitio ha funcionado como punto de reunión de cubanos que salieron de Cuba antes del triunfo de la Revolución y ciertamente ha tenido un enfoque político específico con respecto a la isla. Sin embargo, el lugar está actualmente abierto a recibir distintas propuestas, por lo que, teniendo en cuenta el trabajo y enfoque del grupo de artistas reunidos para la muestra, necesitábamos encontrar un punto neutral donde la exposición se enfocara básicamente en lo abstracto y así los trabajos pudieran dialogar cómodamente sin vincularse directamente con esta dimensión más politizada del espacio”, declaró Orozco en el catálogo enviado a la prensa.

De manera que, en un esfuerzo para complejizar el diálogo político de los cubanos en la diáspora y para evitar los posicionamientos más polarizados en torno a la realidad política de la isla, los artistas participantes optaron por habitar con un lenguaje, en su mayor parte abstracto, un sitio bastante frecuentado por los isleños asentados en el país norteamericano durante las últimas décadas.

‘Yo te amo más’ (acrílico, lienzo, 60 x 50 cm cada pieza), Ariel Orozco, 2022.
De la serie ‘Yo te amo más’ (acrílico, lienzo, 60 x 50 cm cada pieza), Ariel Orozco, 2022.

Con una técnica que ya le es conocida, uno de los trabajos que Ariel Orozco (Sancti Spíritus, 1979) presenta es un díptico que pertenece a la serie pictórica Yo te amo más: “En tonos dorados y negros ambos cuadros se unen con la pintura fresca y luego de secarse se separan violentamente tomando el uno del otro. Es la idea del cuadro que se hace a sí mismo y donde en el proceso se omite la idea de tomar una decisión ante el lienzo en blanco”.

Debido a procedimientos creativos como el de Orozco, Bouza, a cargo de las palabras introductorias, comenta que “el azar es uno de los grandes protagonistas de la muestra”. Y pone otro ejemplo para respaldar su propuesta: Reflejos, una instalación de Yanet Martínez (Villa Clara, 1983) en que la artista “juega con el libre esparcimiento de los fluidos, los múltiples e impredecibles caminos que las manchas/charcos de vino pueden recorrer sobre una mesa”.

Fotografía de una parte de ‘Reflejos’ (dimensiones variables, copas, mesas, manteles, vino), Yanet Martínez, 2022.
Fotografía de una parte de ‘Reflejos’ (dimensiones variables, copas, mesas, manteles, vino), Yanet Martínez, 2022.

Llama la atención entre el grupo de obras Como si fuera, de Marta María Pérez (La Habana, 1959), una de las artistas de más larga y reconocida trayectoria en la muestra. Esta pieza, a diferencia del simbolismo predominante al que acostumbra la artista cubana, entra en el terreno de la abstracción mediante un dibujo realizado con base en una fotografía tomada a través de una superficie de vidrio, explica Orozco a Rialta Noticias.

‘Como si fuera’ (plata, gelatina, 55 x 39 cm), Marta María Pérez, 2004.
‘Como si fuera’ (plata, gelatina, 55 x 39 cm), Marta María Pérez, 2004.

El artista y curador agrega que con casi todos los creadores que aglutinó en el Círculo Cubano sucede más o menos lo mismo que con Marta María Pérez. Todos vienen de procedimientos más cercanos a lo figurativo, simbólico o performático, sin embargo, la curadoría los alineó en esta órbita de lo abstracto, retando a la audiencia, y a los propios autores a repensar su práctica artística.

En El charco y la curva han participado además Katiuska Saavedra (Holguín, 1980), James Bonachea (Sancti Spíritus, 1977), Ángel Ricardo Ríos (Holguín, 1965) y Jenny Macías (Cienfuegos, 1985).

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