Expolios. Habitar los límites, la nueva exposición de la fotógrafa cubana Laura Capote Mercadal, propone desde este jueves 3 de septiembre una incursión en un territorio doblemente liminal que corresponde, en sus propias palabras, al “desnudo femenino imbricado en el paisaje”.
La invitación tiene lugar en el Centro de Artes Visuales de Mérida, en Yucatán, México, donde los espectadores encontrarán una docena de imágenes no solo visualmente impactantes, bellas, sino además marcadas por la metafísica de un viaje íntimo, solitario: el cuerpo que se despide de un paisaje para internarse en otro hasta entonces desconocido… ¿O viceversa?
El texto curatorial de David Mateo señala como tema “la experiencia migratoria del sujeto artístico”, pero ese tránsito físico estaría cifrado en “la evolución de sus procesos conceptuales, alegóricos y estéticos”.
Así, la muestra da cuenta y se organiza en torno a “dos espacios representacionales, autónomos e interdependientes”: las cinco fotografías realizadas en Cuba configuran “una bitácora visual del desarraigo y la despedida”, mientras que aquellas tomadas en Yucatán testimonian el paso de “la mirada viajera” a esa “voluntad de acercamiento, exploración sensible del contexto ajeno”.
Según el crítico, las imágenes cubanas, que datan de 2019, “registran el progresivo distanciamiento emocional respecto de un territorio que todavía constituye su espacio de pertenencia”; en cambio, habría una avidez de lectura y comprensión en las instantáneas mexicanas: un “deseo de pertenecer y de integrarse” en el contexto de acogida.
Pero, aun así, la artista no depone su “mirada crítica”, ni su ambivalente voluntad de ser y no ser paisaje: “El desnudo constituye el único elemento que permanece activo durante todo el proceso de transición”, escribe el curador. “El cuerpo persiste mientras el paisaje cambia y funciona como una suerte de territorio propio, una especie de patria «transportable» desde la cual la artista establece nuevos vínculos con el entorno”.
Todo lo que ha acontecido entre ambos momentos, ambos territorios físicos y existenciales, está desde luego en estas imágenes, pero es ciertamente indecible –si bien David Mateo habla de “la artista [que] reconstruye su identidad…”.
Capote Mercadal –quien ya ha publicado parte de esta serie– explora la noción de límite y se fotografía a ¿sí misma? en espacios, dice, “derruidos, deshabitados, colindantes, residuales…”.
Pero, ¿quién se adentra en las ruinas o en las soledades del paisaje para reconstruir algo? ¿Quién no sabe que “Yo es otro”?
En diciembre de 2024, la fotógrafa –con maestrías en Gestión y Preservación del Patrimonio Cultural por el Colegio de San Gerónimo de La Habana (2019) y en Historia por El Colegio de San Luis, México (2022)– exhibió sus Tramas en el salón Gallos de la propia ciudad Mérida.
Otras exposiciones suyas tuvieron lugar en la isla: Entre la Lucha y la Lima (2019; bipersonal junto a Enzzo Hernández, en el Estudio-Taller Villalobos, La Habana); Retrospectiva (2015; Fototeca Histórica la OHC); Adentro (2016; Fábrica de Arte Cubano, La Habana); Dual (2015; Galería “Servando Cabrera Moreno”, La Habana; Salón del Monte, Hotel Ambos Mundos, La Habana); Propuesta (2013; Galería Puertas Abiertas, Centro Cultural Comunitario Belén, La Habana); Fiebre de ti (2012; Galería “Concha Ferrant”, La Habana), e Infraestructura (2012; Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño, La Habana).

