Este texto se centra en dos libros del boom eslavo de las editoriales españolas: 'Moscú-Petushkí' de Venedikt Eroféiev y 'El coro mágico', de Solomon Volkov.
Para Kantor la realidad teatral no pasaba por la reproducción o la veracidad. La realidad-teatro era simplemente cero ficción, cero pedagogía, cero literatura.
Bruno Schulz representaba, junto a Gombrowicz y Virgilio Piñera, una suerte de trío narrativo donde el ser humano a la vez que drama deviene caricatura.
Girard es uno de los pocos pensadores que aún continúan invocando la importancia del chivo expiatorio y de la pérdida de lo sagrado en nuestros actos cotidianos.
Ungar apenas fue alabado en vida y aún continúa siendo un desconocido, a pesar de que su literatura contiene más de un punto de contacto con Walser, Weiss o Kafka.
Aprendí de Grotowski que hay acción en la espera y espera en la acción: la diferencia entre espera y acción, en el teatro, existe solo para el espectador apresurado.
‘Escrituras’, de Sánchez Mejías, logra ser un texto transnacional. Es un mapa político y escritural de la errancia en Cuba; un mapa entre frustración y espera.
'Mujercitos' es un libro sobre el papel del “invertido” dentro del imaginario social y las cartografías de deseo latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX.