‘Los errantes’, la novela de Olga Tokarczuk, se ocupa de los movimientos de la errancia, del sujeto que por placer o trabajo está obligado a moverse por la transterritorialidad europea.
¿Cómo definir Fluxus, este movimiento que terminó englobando a gente tan disímil y con un horizonte político cultural tan lejano como Roberto Jacoby y Yoko Ono?
¿Es posible una historia que más que de la perversión sea de esos que transgreden la ley, los perversos? Leamos, para salir de dudas, a Élisabeth Roudinesco.
‘Buscando Mercy Street. El reencuentro con mi madre, Anne Sexton’ quizá sea el libro más reciente que mejor resuma ese odio-admiración de padres e hijos.
Si alguien me pidiera que clasificara a Leila Guerriero diría que es una antropóloga que se dedica a cazar y estudiar mariposas nocturnas. Una antropóloga tuerta.
‘Sans Soleil’, el libro de Chris Marker, es la anulación de todo misterio, de toda mística, y por eso no solo se lee como un poema o diario, sino también como nada.
En la obra de Viviana Zargón los artefactos conforman en sí una cartografía particular, un dock abandonado y glocal por donde circula aún una suerte de plusvalía.