Para M. A.
Es mentira el que presume, fifí-naricita-alzada: “uy, yo lo conocí por los textos de Jacques-Alain Miller”, o “ay, yo lo descubrí en la universidad por mi cuenta”. Todos los de mi generación llegamos a leer a Lacan...
Tengo un amigo –pongámosle Tristán– cuya esposa –pongámosle Isolda– pensó durante un tiempo que su esposo era cocainómano: mientras Isolda lidiaba en casa con la comida y con niños llorones, Tristán se encerraba de cuarenta minutos a una hora...
En los últimos años, los únicos textos de Alberto Fuguet que parecen valer la pena son aquellos en los que hace recomendaciones. Hay uno, llamado Tránsitos, en el que se despacha 450 de sus 500 páginas únicamente alimentando su...
Cuando mueren escritores que admiras, o que quizá leíste en períodos fuertes de tu vida, todo alrededor se cimbra. Tal vez nunca los conociste, pero sientes que se muere un amigo, un confidente, un Diógenes con lámpara en mano....
Es difícil entrar en el jazz. Carlitos Santana decía que el rock era una alberca y el jazz un océano, y claro, es más complicado dar brazadas en el mar abierto.
Conocí una vez a un profesor que se esmeraba en narrar con saña y sorna cierta anécdota negra del pasado de Sergio Pitol, algo que involucraba un hecho de sangre provocado por su orientación sexual, su alcoholismo y el...
¿Es Piglia, realmente Piglia, quien aparece aquí? Y si lo es, ¿por qué se escudó en el antifaz de este Emilio Renzi, su segundo nombre y su segundo apellido?
Leo de un tirón la nota que Alberto Fuguet le dedica al último libro de Rafael Gumucio, La edad media (Hueders, 2017). Allí, parece, Gumucio desmenuza con honestidad brutal la década de los noventa.
Qué ganas de leerlo a la distancia (vamos Amazon, esmérate).
Fuguet....