Néstor Díaz de Villegas (FOTO A. S. C. Rotsen)
Néstor Díaz de Villegas (FOTO A. S. C. Rotsen)

Néstor Díaz de Villegas es un poeta maldito, un infante terrible, un inrevolucionario y un contraconformista, ultrapolemista y neovanguardista; pero por sobre todas las cosas (maldito o no) es un poeta. Y en esta última colección, Poemas inmorales (Pre-Textos, Valencia, 2022), nos ofrece la suma de su arte poética. Este es el libro donde de manera más clara y definitoria Díaz de Villegas hace explícita su estética. Como ejemplo, pero hay muchos, podemos mencionar este del poema “Paradojas burguesas”:

Le he cogido asco a la representación, prefiero ser
abstracto, indirecto, degenerado en cuestiones de arte.

Su poesía es, como él bien dice, abstracta. La vaga promesa de una referencia termina siempre como una promesa incumplida. Como en esta última estrofa del poema ya citado:

Necesito arrancarte los grados de nácar, las perlas
de sabiduría, talar tus árboles navideños,
escupir al niño en su pesebre de hielo, hundirle
el hacha en el pecho hasta llegar al fuego.
Hasta llegar al nervio, a la materia gris de su invierno.
a su negro corazón de carnero. Arrancarlo vivo, como esas cajitas
que lloran al menor movimiento. ¡Llanto de muñeco!
Materia gris, falso corazón y movimiento. Hamburgo y kétchup.

Incluso cuando identificamos una referencia se termina revelando como un nuevo horizonte de alucinaciones. Y ese es el gesto maldito de Díaz de Villegas, el de quitarnos la alfombra que él mismo nos va extendiendo. La suya es una poesía cuántica; imposible de medir, imposible de localizar, siempre al borde de amenazar su propia condición de posibilidad, siempre a punto de socavar su propia significación.

¿Y por qué ese título, Poemas inmorales? Yo propongo que lo inmoral en este libro, y en la poesía de Néstor en general, se cifra por un lado en la transgresión gramatical, en la atonalidad, en la fragmentación y la ruptura de las convenciones comunicativas, pero sobre todo en que todas esas rupturas nos terminan volviendo exiliados de nosotros mismos. Porque, al igual que Guillermo Rosales (el escritor enajenado de Boarding Home), Néstor trasciende el mero exilio geográfico para alcanzar el exilio del sentido, trasciende el exilio lingüístico para alcanzar el exilio total. Y escapa y nos hace escapar con él de la más obstinada de las hegemonías: la dictadura de la significación. Por eso al igual que Gödel, según apunta Néstor en el poema “Adele & Kurt”: “Su asco por el significado no tiene límites”.

‘Poemas inmorales’ (Preciado-textos, 2022); Néstor Díaz de Villegas (IMAGEN www.pre-textos.com)
‘Poemas inmorales’ (Pre-Textos, Valencia, 2022) de Néstor Díaz de Villegas

Esa es la degeneración de la que habla Néstor, esa es la inmoralidad. Néstor usa la poesía no para comunicar sino para desmarcarse de toda posibilidad de comunicación porque reconoce que la comunicación como principio es una trampa, una ilusión, una imposibilidad; sobre todo la que uno pensaría más factible: la comunicación con uno mismo. Desde ahí puede entenderse el epígrafe que abre esta colección, una frase tomada de un autor que Néstor venera, Philip K. Dick, y de una novela que recomienda obsesivamente A Scanner Darkly. El epígrafe dice (traduzco del inglés): “Tal vez el último en enterarse cuándo un hombre realmente quiere decir lo que dice es ese mismo hombre”.

Néstor Díaz de Villegas es gongorista y quevediano, es modernista, barroco y pop, cubista, creacionista y abstracto expresionista; muy siglo XVII, muy siglo XIX y sobre todo muy siglo XXI, y también como Rubén Darío, audaz y cosmopolita. Nada le es ajeno. Por sus versos (sus metaversos) pasan el electrón, el corderoy, la sopa de letras, La Habana, la tundra siberiana, Hollywood, un pintor que se introduce pigmentos en el ano y defeca en el lienzo, un pez que engulle una sombra y refleja un rascacielos, Buda, Frankenstein, Einstein, McDonald’s, Mercurio, Lezama y Renoir. Solo para mencionar algunos avatares de esta escritura lanzada al vacío:

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Que no quede nada. Nada de la nación amada.
Hablar sin lengua. Romper espadas.
Morir sin alma. Perder la calma.
Bajar las faldas y tocar trompeta en el hueco.
Faltar a la palabra.
(“Las ruinas de Tijuana”)

Néstor es el Andy Warhol del desengaño y la desilusión. Un Andy “guarro” cuyas visiones de espíritu mesiánico tienen de soundtrack música de ascensor. Lo divino termina rindiendo culto al retrete. Néstor es el poeta de los últimos estertores de América, de este “grotesco espectáculo” que se viraliza, se pixeliza y se desintegra en clips, en reels, en memes, en bits. A muchos quizá les cueste por ahora descifrar esta poesía, pero es una poesía necesaria e inevitable porque en el futuro, y permítaseme terminar con esta predicción, en el futuro todos serán por 15 minutos… Néstor Díaz de Villegas.

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Pablo Baler (Buenos Aires, 1967) es novelista, crítico y profesor de literatura latinoamericana en la Universidad Estatal de California en Los Ángeles. Es el autor de las novelas Circa (Galerna, 1999, premiada con el Fondo Nacional de las Artes y el Premio Cultura de la Nación en Argentina) y Chabrancán (Ediciones del Camino, 2020), así como el ensayo Los sentidos de la distorsión: fantasías epistemológicas del neobarroco latinoamericano (Ediciones Corregidor, 2008), publicado en traducción al inglés como Latin-American Neo-Baroque: Senses of Distortion (Palgrave Macmillan, 2016). Baler es el editor de la antología internacional The Next Thing: Art in the Twenty-First Century (Fairleigh Dickinson University Press, 2013), once ensayos sobre la sensibilidad estética que va a definir el siglo XXI. Su colección de cuentos La burocracia mandarina fue publicada en español en el 2013 y en portugués en el 2017 (Ed. Lumme, San Pablo, Brasil). Graduado de la Universidad Hebrea de Jerusalén, la Universidad de Stanford y la Universidad de Berkeley, Baler es también International Research Fellow del Centro de Investigación sobre el Arte de la Universidad de la Ciudad de Birmingham en el Reino Unido. Su última novela, El lejano desoriente (bitácora de la felicidad), fue publicada en 2022 por Rialta Ediciones.

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