'La primera vez que entré al Hermitage y vi a Leonardo, La Madona –yo nunca lloro, soy una mujer que no llora, no me salen las lágrimas–, lloré', confiesa la pintora.
¿Por qué el ojo ve en esos espacios de Linet Sánchez, en esas maquetas que no son cajitas, a Lorenzo, a Simic y a Cornell? Todo reducido para ver bien de cerca.
Bajo el título Felices los normales, tomado del poema homónimo que Roberto Fernández Retamar dedicara a la artista, se inauguró en la galería Galiano,...